Santa Cruz del Islote, la isla más densamente poblada de la tierra se encuentra en el departamento de Bolivar.

‘Aislados’: un retrato del abandono

Santa Cruz del Islote, el protagonista del documental dirigido por Marcela Lizcano, tiene una hectárea de extensión, 102 casas y 700 habitantes. Entre el hacinamiento y la poesía, esta cineasta retrata la difícil realidad de muchas poblaciones costeras en Colombia. En salas desde el 16 de junio.

2016/06/16

Por Laura Martínez Duque

La ópera prima de Marcela Lizcano parte del método observacional, propio del cine documental, para registrar la isla. En una primera parte son presentados algunos habitantes en sus rutinas. La cámara ingresa a las pequeñas casas de cemento y techo de paja, captura las imágenes de la televisión y los audios que emiten las radios, contempla los bailes, los rituales y la cotidianidad de hombres, mujeres y niños que viven en esta isla y barrio.

Estas imágenes son acompañadas por las voces en off de los lugareños más ancianos. Hombres que nacieron en Santa Cruz y llevan más de medio siglo allí. Ellos son los testigos nostálgicos de la transformación que ha sufrido la isla; la población en aumento, la llegada de la electricidad, la disminución de la pesca, el deterioro ambiental. Un hombre que se ha dedicado a la pesca toda su vida cuenta que en el pasado recogía de cuatro a cinco toneladas de caracol en tres días y que hoy, para juntar una tonelada de caracol, se requiere un año. “Todo está en vía de extinción”, sentencia.

Las nuevas generaciones ya no quieren dedicarse a la pesca. Sueñan con viajar a Cartagena o a cualquier ciudad y estudiar para convertirse en policías, doctores o azafatas. “En la isla no hay futuro”, dice un niño que desea ser futbolista y en la isla no se puede patear el balón demasiado fuerte. Quedarse allí implica para las niñas convertirse en madres adolescentes y, para los varones, en pescadores.

La escena de una reunión comunitaria, en la que varios líderes discuten la situación y el futuro de la isla, marca un cambio en el documental. La directora pasa de la contemplación observacional a la acción directa: toma una postura frente a las dificultades que asolan a esta isla superpoblada. Lizcano toma varias decisiones -a quién darle la voz o qué situaciones revelar-  y entonces Aislados deja de ser un documental sobre la isla más poblada en el mundo para construir un retrato sensible sobre el paso del tiempo y el cambio en las generaciones, las tecnologías y los oficios. Este es el costado nostálgico de Aislados, construido con secuencias bellamente filmadas que logran hacer de lo particular algo universal, generando una afección con la que el espectador puede identificarse.

La cámara, hacia el final, se sumerge en las profundidades del mar. Pasa una tortuga, de esas que según los pescadores antes abundaban y hoy ya están prácticamente extintas. Se observa la fauna submarina y una maleta encallada en la arena, al lado de la basura y los juguetes de  plástico. En Aislados hay una fuerte denuncia ambiental y social, pero el trasfondo es otro y poco tiene que ver con retratar la isla más poblada del mundo. Seguramente, cualquier documental que recorra el Pacífico, el Atlántico, el Urabá antioqueño o las regiones del país donde la comunidad afrodescendiente representa a la mayoría de la población, se encontrará con lo mismo: el abandono del Estado.

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