Alan Parsons

Un genio del sonido

Arcadia habló con el músico británico Alan Parsons antes de su presentación en el concierto de apertura del Festival Internacional de Música de Medellín.

2013/08/29

Por Ricardo Castro

Pocas personas conocen tan bien el mundo de la producción musical como el británico Alan Parsons (Londres, 1948).

Desde que participó como auxiliar en la grabación de los álbumes Abbey Road, y Let it be de The Beatles cuando era adolescente, Parsons ha trabajado con algunos de los artistas más importantes del mundo, y es uno de los principales responsables de uno de los álbumes más importantes la historia del Rock: The Dark Side of the Moon, de Pink Floyd.

Parsons será el encargado del concierto de apertura del Festival Internacional de Música de Medellín junto a su banda Alan Parsons Live Project que tocará junto a la Orquesta Filarmónica de Medellín.

En los últimos años Parsons ha trabajdo en la producción de bandas nuevas como Electric Litany y Lucid Dream Factory, y con Seteve Wilson, el líder de Porcupine Tree, y produjo el más reciente trabajo del mexicano Aleks Syntek.

“Aleks es un músico muy talentoso y un tipo muy divertido, habla perfectamente inglés y fue fácil y muy gracioso trabajar con él” – cuenta Parsons por teléfono desde su casa en California – él no quiere que cuente mucho sobre lo que hicimos, no puedo ni adelantar el nombre pero estará disponible a comienzos del 2014”.

En 2010, Parsons lanzó The Art and Science of Sound Recording (ASSR), una serie educativa en video sobre producción musical. “Vi que hacía falta contar con un entrenamiento verdaderamente bueno – asegura Parsons –  Me parece importante que quienes hagan música sepan cosas básicas de ingeniería del sonido: desde cómo preparar la grabación de cada instrumento a cómo hacer un buen par de audífonos con excelente sonido.

ASSR muestra paso a paso como es el proceso de grabación y qué pasa en un estudio para producir un álbum. Y sobre eso pocas personas saben más que el británico. Llegó a dirigir el legendario estudio Abbey Road en Londres, en donde empezó su carrera como ingeniero asistente, y en su carrera de más de 40 años ha trabajado con leyendas de la música y ha recibido más de diez nominaciones al Grammy por producción e ingeniería de sonido.

Esa experiencia le hace defender la importancia de los estudios ante la amenaza que suponen las nuevas tecnologías (sin ir más lejos, los estudios Abbey Road estuvieron a punto de ser subastados hace 3 años).

“Hoy puedes hacer música en laptops, pero no puedes hacer buena música en laptops. Los computadores son magníficos pero no son un reemplazo de los estudios de grabación. Estos siguen siendo vitales a la hora de crear. El espíritu creativo y las posibilidades creativas de músicos trabajando juntos están asociados al espacio del estudio”.

http://bravewords-public.s3.amazonaws.com/images/p17m4rvqvgisa2t2ln9dos3f4.jpg¿Cómo había sido Dark Side of the Moon si contaran con las tecnologías de hoy?
“Es difícil saberlo, pero una cosa sí es segura: nos habría tardado mucho menos tiempo hacerlo. Por ejemplo, la mezcla del comienzo de Money eso habría sido mucho más sencilla. Ahora es muy fácil de hacer, pero en ese entonces tardabas horas. Probablemente hubiéramos hecho el mismo álbum, pero habría sido más fácil”.  

Los primeros discos que tuvo

El primer sencillo que compré fue una canción de Cliff Richard. Él probablemente era el artista más importante en el Reino Unido en los sesentas, antes de los Beatles. Compré su canción Moonstreak, en la que cantaba junto a The Shadows, un grupo instrumental muy importante.

Y el primer álbum que compre fue With the Beatles. Me encantó. Lo adoré. Y recuerdo que lo compré porque todos mis amigos ya lo tenían y yo también quería poder oírla una y otra vez.

Sobre tocar en vivo

Vivimos en un mundo en que es sumamente difícil lograr que la gente se siente a escuchar un disco completo. Que lo oigan realmente: de principio a fin, como hacíamos antes. Hay muchas distracciones: internet, los teléfonos celulares, los videos… Pero ahora puedes llevar esa experiencia sonora a las presentaciones en vivo. Ahí creo que sí es posible captar la atención del público y desarrollar un ‘concepto’, una idea que vaya más allá de un hit o de una sola canción. Y creo que mientras exista música que merezca la pena, la gente pagará para oírla, y aun más si es en vivo.

 

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