Álvaro Mutis murió en México a los 90 años

Álvaro Mutis y su infatigable búsqueda escritural

"Tanto en su vertiente poética como en la narrativa, la escritura de Mutis siempre indagó por sus posibles comunicativos de cara tanto a las necesidades vitales y estéticas del autor como a las expectativas de los lectores".

2013/09/23

Por Mario Barrero Fajardo*

 

“Escribimos para ser lo que somos o para ser aquello que no somos. En uno u otro caso, nos buscamos a nosotros mismos. Y si tenemos la suerte de encontrarnos –señal de creación– descubriremos que somos un desconocido. Siempre el otro, siempre él, ajeno, con tu cara y la mía, tú siempre conmigo y siempre solo”.
Cuadrivio
Octavio Paz
 

La anterior valoración de los posibles del quehacer escritural, que en su día Octavio Paz señaló a propósito del inagotable  universo poético concebido por Fernando Pessoa en torno a sus heterónimos, hoy permite dar cuenta del universo literario que desde mediados del siglo XX concibió Álvaro Mutis.

Tanto en su vertiente poética como en la narrativa, la escritura de Mutis siempre indagó por sus posibles comunicativos de cara tanto a las necesidades vitales y estéticas del autor como a las expectativas de  los lectores.

En el caso de su producción poética, en sus iniciales poemarios (Los elementos del desastre y Los trabajos perdidos)  llegó a la desgarradora conclusión de asumir la labor del poeta como “un trabajo perdido”, incapaz de dar cuenta de las epifanías poéticas que en ciertos momentos irrumpen en medio de la tediosa existencia del hombre contemporáneo. Lo anterior parecía condenar la escritura mutisiana al silencio.

Pero justamente, dada su necesidad intrínseca de no limitarse a los territorios expresivos ya explorados, sino de querer ampliar su horizonte de posibles, encontró nuevas alternativas a su desarrollo. Ello fue visible en los poemarios de los años ochenta, tales como Caravansary y Los emisarios, o en las novelas o relatos agrupados posteriormente bajo el título de Empresas y tribulaciones de Maqroll el Gaviero, en los que, sin olvidar la limitación ya señalada, Mutis asumió la escritura como una alternativa para sobrevivir en medio de las vicisitudes de la sociedad contemporánea, ya sea tomando distancia frente a ella y emprendiendo fugas hacia supuestos pasados en apariencia idílicos, o dando cuenta de una cotidianidad siempre signada por la inevitable presencia de la muerte. Una poética que invita a tomar conciencia del insoslayable carácter perecedero de la condición humana, incluidas sus creaciones estéticas.

Está búsqueda permanente también la encarnó Maqroll el Gaviero. Aquella voz poética que en sus primeras apariciones en el entramado literario de Mutis conservó la capacidad del marinero que puede otear el horizonte dada su posición privilegiada de estar asignado a la gavia del barco. Pero quien al llegar al puerto se vio obligado a descender de su posición privilegiada y asumir su condición de ser “uno más de la manada”. Lo que lo llevó a emprender una y otra vez atípicos recorridos por tierra firme a lo largo de los cuales sus señas de identidad asociadas a su inicial oficio de gaviero se diluyeron. Cada nuevo trayecto le implicó asumir el inquietante reto de volver a fabular su rostro, de manera similar al reto que desde sus primeros versos asumió Mutis como derrotero de esa batalla que durante más de medio siglo sostuvo con las palabras: “Sólo una palabra. / Una palabra y se inicia la danza / de una fértil miseria”.

* Profesor Asociado
Departamento de Humanidades y Literatura
Universidad de los Andes

Autor de Maqroll y compañia.
Universidad de Los Andes, 2012.



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