Álvaro Mutis

"Siempre he escrito lo mismo": Álvaro Mutis

El escritor colombiano Álvaro Mutis falleció este domingo a los 90 años en la Ciudad de México. Recordamos esta entrevista de 2001.

2013/09/23

Por BBC Mundo

El escritor colombiano Álvaro Mutis, una de las más destacadas figuras literarias de su país y de América Latina, falleció este domingo a los 90 años en la Ciudad de México.

Álvaro Mutis llegó a Madrid con motivo del Premio Cervantes 2001, máxima distinción a la creación literaria en lengua española. Para este autor colombiano, estar en España es "una necesidad física".

En su presentación ante la prensa en la Casa de América no quiso profundizar en el tema, aunque reconoció que haber firmado hace un año una carta de protesta contra la nueva legislación de inmigración a España, habría sido "una ligereza". Desde la perspectiva actual lo explica como gesto de amistad y solidaridad hacia García Márquez y Botero.

En pocos días Álvaro Mutis será nombrado "Hijo Adoptivo" de la ciudad de Cádiz, desde donde partieron sus antepasados hacia Colombia. Por más que deje de circular con la introducción del euro, Mutis siempre lleva consigo un billete de 2.000 pesetas, porque lo adorna el retrato de José Celestino Mutis, hermano de su bisabuelo.

"Por un problema jurídico", Mutis se radicó en 1956 en México. Durante más de 40 años su creación literaria estuvo dominada por la poesía. "Hace poco" que también se dedica a la narrativa, que ve como una extensión de sus poemas. Tal vez por ello responda con un "no sé", cuando se le pregunta sobre la línea divisoria entre ambas formas de escribir.

Nunca pensó que fuera a recibir el Premio Cervantes. "Quiero mucho a Don Miguel", dice hablando del autor de Don Quijote, a quien admira por su obra y como persona. Con casi una veintena de premios internacionales que ostentar, Mutis se presenta como un hombre modesto que admite sus dudas y que incluso afirma haber escrito "siempre lo mismo".

Todos se dirigen a usted llamándolo "maestro".

"Con tal de que no me digan maestro ni me digan doctor, pueden meterse hasta con mi mamá. Señor Mutis nomás. Piense usted, que yo no acabé bachillerato, porque no aprendí a manejar los quebrados en la aritmética. Me causó tal angustia el pensar que tendría que aprender eso que resolví no estudiar más. Entonces con que me diga señor, que ya también es un compromiso muy grande, quedo contento".

Tanto en su poesía como en su narrativa usted habla de sus obsesiones, y del ambiente que los encierra.

"Primero que todo, el contacto con la naturaleza. Este misterio que siempre nos enfrentará la naturaleza a nuestra condición humana. Yo siento la naturaleza tan superior a nosotros que me hace un bien enorme meterme en un bosque, recorrer un cafetal, sentarme al pie de un río tormentoso. Esas fuerzas para mi son esenciales y esas son las que quiero que acompañen los episodios y las situaciones en mis libros y las que canto en mis poemas".

¿Existe conciencia sobre esa fuerza de la naturaleza en este mundo que se dice globalizado? Es casi una visión romántica la suya.

"Es una visión romántica. Lo que hoy día parece que quiere el mundo es destruir totalmente a la naturaleza, no soñar, no entrar en contacto un hombre con un hombre. Y la famosa globalización. O sea, que no seamos nada, cuando quieren que seamos todos los mismos, es ser nada. Nosotros somos de una tierra determinada con un pasado, con un destino que nos marca. Borrar eso es borrar nuestra condición humana. Y como vamos bastante adelantados en ese crimen siniestro, me da una tristeza profunda".

Ahora recibe el Premio Cervantes. ¿Qué significa un premio? ¿Cómo lo recibe usted?

"Yo siempre he sostenido que los premios son para los libros, para el trabajo que uno ha hecho. Eso es lo que están premiando. Esos libros tantas veces anónimos en las vitrinas de las librerías, en el momento que tiene la franjita que dice "Premio Cervantes", "Premio Príncipe de Asturias", "Premio Medicis", que lo tuve en Francia, (el libro) ya está acercándose al lector. Y el lector ya entra en contacto con el libro. Yo creo que los premios son para el trabajo que uno ha hecho, el pensar que se lo están dando a uno como persona sería de una egolatría bastante, bastante ingenua".

Hay quienes afirman que los premios no son necesariamente justos, porque premiar a uno significa no premiar a otro.

"Eso siempre es cierto. A mi me habían dicho que el Premio Cervantes iba a ser para un poeta que yo admiro enormemente y un amigo entrañable, que es el poeta Gonzalo Rojas, el chileno. Yo hubiera sido feliz que Gonzalo tuviera ese premio porque lo merece inmensamente".

Ya que menciona a otro autor latinoamericano, hay algo así como un momento concreto por el cual atraviesa la literatura latinoamericana. ¿Se puede generalizar?

"No creo. Yo nunca he creído en esa especie de reglamentación de la literatura. ¿Cómo está en este momento la poesía en el Ecuador? Qué voy yo a saber. A lo mejor hay alguien que no conocemos que está escribiendo una poesía extraordinaria y que dentro de unos años será el gran poeta. El arte no sucede con la regularidad con la cual pasan los metros por las calles".

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