Horacio Benavides

El amor y la muerte en la poesía de Horacio Benavides

La nostalgia del amor, la naturaleza y la muerte en la infancia son las raíces y marcan la inspiración y la fuerza de los versos del galardonado poeta colombiano Horacio Benavides.

2014/07/21

Por EFE

Durante el vigésimo cuarto Festival Internacional de Poesía de Medellín, Benavides reconoció que sus versos se nutren de las escenas de su infancia en el municipio de Bolívar (Cauca), donde nació en 1949, rodeado de animales que han modelado su escritura poética a lo largo de su carrera.

Benavides, quien recibió el Premio Nacional de Literatura 2013 con su libro La hierba serena (2011), opinó sobre la paz en Colombia, tema central en esta edición del festival que se lleva a cabo del 19 al 27 de julio.

"Es un problema de fuerza donde la razón es secundaria", dijo en referencia al conflicto armado. Según el poeta, el sufrimiento padecido por el pueblo colombiano en las últimas décadas es una realidad que muchas veces se ha tratado de "acallar y ocultar", explicó. "Mi vida ha estado marcada por la guerra", aseguró Benavides, quien ha visto de primera mano las consecuencias del conflicto en su región. En 2012, su  hermano fue asesinado, un "crimen político por pensar diferente".

En su memoria, escribió el libro inédito Conversación a oscuras.

Con sus versos precisos y su lenguaje natural, Horacio Benavides, un referente poético de la memoria en Colombia, quiso recordar un pasaje popular de su región que le inspira: "la muerte es un jinete que va galopando por los caminos y, delante, un pájaro que vuela y chilla anuncia la temida muerte, para que quien lo oiga se aleje del camino y se tire al monte para salvarse".

Consideró que Medellín y su festival de poesía, del que destacó la participación, "devuelve al tiempo de escuchar, a lo oral y al contacto original de la palabra hablada". "Conocer y leer a otros poetas es conocer diferentes formas de vivir", puntualizó.

Benavides, quien actualmente imparte talleres literarios de poesía a niños y jóvenes en la ciudad de Cali, donde reside, considera que los niños son "verdaderos poetas" que viajan entre la razón y lo más profundo, seres con fe e inocencia que creen profundamente en lo extraño y desconocido.

"Un niño con un poema se puede dormir, un niño con una adivinanza pretende descubrir", sostuvo Benavides, quien su pasión por el acertijo, plasmada en los versos de "Agua pasó por mí" y "Ábrete grano pequeño", le llevaron a considerar que este juego está aún más cerca de los niños.

Benavides es además autor de una extensa obra de poemas escrita en los últimos 30 años: Orígenes (1979), Las cosas perdidas (1986), Agua de la orilla (1989), Sombra de agua (1994) y La aldea desvelada (1998). Esta edición del Festival Internacional de Poesía de Medellín se prolongará hasta el 27 de julio y por las calles y teatros de la capital antioqueña desfilarán 73 poetas de 39 países.

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