Jack Huston como Judá Ben Hur

‘Ben Hur’: una épica moderna

El muy esperado ‘remake’ de ‘Ben Hur’, es la fiel representación de una historia tan épica que consigue ser entretenida en manos de actores débiles y un director desenfocado.

2016/08/19

Por Santiago Serna Duque

El gran escenario de la historia escrita por Lewis Wallace en 1880, es llevada a la pantalla otra vez, y ésta, en particular, muestra su lado más fresco. El remake de la galardonada Ben Hur de William Wyler -película de 1959 ganadora de once premios Óscar-,  no destaca precisamente por ser una obra repleta de actuaciones sublimes, pero al cabo de unos minutos, y como pocas veces ocurre en las epopeyas de Hollywood,  esto no importa. La arrogancia de una Jerusalén intervenida por los visos ostentosos del imperio romano, liderado por Tiberio, es en sí  la protagonista del largometraje: el coliseo erigido por lapidas judías luce tan chocante y llamativo como el Mesías que camina sus calles.

 

Esta versión de Ben Hur dirigida por Timur Bekmambetov -tristemente recordado por transformar a Abraham Lincoln en Van Helsing- captura secuencias impactantes donde buques piratas griegos, con soldados romanos atados a sus proas, atraviesan barcos romanos en el feroz mar Egeo. Estas escenas conquistan los rincones vacíos en la memoria del cinéfilo. Lapsos en los que el tiempo se lentifica y el espectador fiel a su memoria cinematográfica recuerda persecuciones como la de The French Connection  de William Friedkin o la toma continua a las puertas del Copacabana en Goodfellas de Martin Scorsese. Son instantes que justifican las eternas horas frente a la pantalla.

Desafortunadamente, la espectacularidad alcanzada con aquellas escenas desciende cuando Judá Ben Hur (Jack Huston), protagonista del film, adopta la postura de príncipe indignado. Su rabieta inofensiva no es el reflejo de alguien ultrajado durante cinco años en una galera romana. El personaje de Huston carece del sombrío perfil torturado que había logrado con el papel del veterano de guerra  Richard Harrow en Boardwalk Empire  de HBO.

Los contemporáneos Judá (Jack Huston) y Messala (Toby Kebbell) son héroes de sentimientos ineficaces, que olvidan la positiva referencia a la homosexualidad propuesta por Gore Vidal dentro de la película original. En el nuevo guion, ambos jóvenes asumen papeles aburridos y melifluos. Ni aman, ni odian. Alejados de los obligatorios referentes: Charlton Heston y Stephen Boyd, quienes supieron darle matices de etérea feminidad a los casi siempre viriles gladiadores.

La nueva adaptación de Ben Hur logra unir algunos elementos de entretenimiento y calidad cinematográfica, donde su colosal puesta escena será mas recordada que las interpretaciones. Lo cierto es que esta historia es tan potente que aguanta el excesivo mensaje religioso, las malas actuaciones y a un director que trasformó a un presidente estadounidense en un caza vampiros.  

 

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