Jóvenes durante la muestra Habitar mis Historias en el Centro de Memoria, Paz y Reconciliación. Foto: Álvaro Tavera.

Los poemas del Bronx

En el Centro de Memoria, Paz y Reconciliación, en Bogotá, se llevó a cabo la muestra Habitar mis Historias, que compila el trabajo realizado durante los últimos tres meses por exhabitantes del Bronx en distintos albergues del distrito.

2016/09/15

Por Sergio Rodríguez

El 28 de mayo se intervino el Bronx. Distintos medios bombardearon de información al público: secuestrados, esclavas sexuales, ganchos de microtráfico y más de un centenar de niños. La ciudad, escandalizada, no creía lo que se había gestado allí desde que el Cartucho desapareció. Después de tres meses de trabajo, la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte, Idartes e Idipron (Instituto Distrital para la Protección de la Niñez y la Juventud) realizaron la muestra Habitar mis Historias en el Centro de Memoria, Paz y Reconciliación, que reúne los trabajos realizados por cerca de 140 exhabitantes del Bronx, durante su estadía en albergues y hogares de paso.

La tarea no fue fácil. Se trata de una población flotante, muchos no fueron constantes y no asistían a los talleres que buscaban formarlos en danza, música, literatura, artes plásticas y teatro. Niños, adolescentes y jóvenes que no superan los 25 años, que habitaron las calles, que sufrieron el Bronx y los vapores insoportables que respiraron por años. Hoy, 15 de septiembre, vieron que tras la oscuridad que los apoderó, hay algo de luz y que el arte les sirve de faro para su resocialización.

Desde las 10:00 a.m. empezaron a llegar en buses. Se preparaban para representar aquellas obras de teatro que escribieron de la mano de artistas formadores. Otros reunían fuerzas para subirse a la tarima y contar sus historias rapeando. Algunos pintaban o ensayaban las coreografías y entre piruetas se reían. Caminaban en el pasto o recostados hablaban. También se repartió, entre los asistentes y exhabitantes, la cartilla ¿Calle para qué? Calle para que escuche, que reúne varios de los textos creados en los talleres. Acá compartimos algunos.

Manifiesto del habitante de la calle
(Creación colectiva)

También nos parió una madre,
También cumplimos años,
También sabemos extasiarnos sólo con un
atardecer,
También sabemos correr solamente por
diversión,
También somos madres, padres, hijos y
amantes.
Estamos en contra del dedo señalador,
De hablar, juzgar y no escuchar,
Del desprecio ignorante.
Queremos construir ese mundo que
también nosotros y nosotras somos capaces
de soñar,
Queremos que nuestros hijos e hijas sean
amigos de los suyos,
Queremos que haya más puentes, para
vivir debajo de ellos, sino para acercarnos más.

Dolor
(Jair Benites)

En un silencio de piedras me encuentro con mi dolor.
Mi dolor tiene forma de payaso y colores de arco iris,
Mi dolor no es mala gente, es un bacán,
no vé que es el único compañero que tengo.

Silencios monstruos
(Freddy Pulga)
Cuando camino por ahí voy recogiendo pepitas y se las arrojo a los niños que consumen bazuco. Me dicen que soy muy fastidioso, yo les digo que fastidioso el jíbaro que se queda con su plata. Y no me responden nada, se quedan en silencio y les digo que hay silencios más largos que esos, que son los que quedan cuando uno se va sin que nadie lo pueda extrañar, esos si que son silencios monstruos.

La creación
(Brayan Stiven Cristancho Caballero)
Desde el principio de de la tierra el espíritu de Dios se movía entre las aguas y derramaba aire sobrenatural sobre la hierba, todo estaba en silencio y sólo se oía el caer de las hojas de los robles y el agua goteando entre las rocas pero algo le faltaba a esa naturaleza y al mundo, era esa gran potencia de energía para que el agua fluyera con más rapidez, entonces Dios se puso a escuchar a los robles y sus hojas cayendo, se detuvo en el fluir del agua y dijo: sea esta energía pura y tranquila y pueda sentirse en el ser humano, la observó y la vio buena, la bendijo y le puso un nombre, la llamó PAZ, cuando Dios al hombre a su imagen y semejanza la sopló en su nariz para darle aliento de vida.

Agujeros
(Catalina)
¿Qué hay dentro de los huecos de las paredes del Bronx?
Hay un mundo de viento, de humo, hay ansiedad, hay ganas de
cerrar los ojos siempre otra vez, pero ya no hay nada y no hay
nada porque ayer tumbaron esas paredes.

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