Fabián Sanabria

Carta de Fabián Sanabria

Arcadia publica el comunicado de Fabián Sanabria, director del ICANH, en el que lamenta que los habitantes de San Agustín no hayan permitido el translado a Bogotá de 20 estatuas para la exposición "El retorno de los ídolos". El debate tiene varias aristas. Espere esta tarde los detalles sobre la polémica y la respuesta de la antropóloga y ex directora del ICANH, Maria Victoria Uribe, al comunicado de Sanabria.

2013/11/12

Por Fabian Sanabria

En calidad de director del ICANH no voy a referirme al obispo de Hipona, quien con su obra LA CIUDAD DE DIOS influyó desde el siglo V en la filosofía de la historia occidental, sino a la "poca visión" de algunos habitantes de un pequeño poblado del sur de Colombia, donde se concentran los mayores vestigios arqueológicos de los antiguos escultores del Alto Magdalena, que entre el año Uno y el 900 tallaran en piedra un testimonio que supo sacralizar la muerte y la vida como futuro Patrimonio de la Humanidad.

El Instituto Colombiano de Antropología e Historia, entidad científica adscrita al Ministerio de Cultura, y máxima autoridad encargada de proteger y difundir el patrimonio arqueológico de la Nación, elaboró y puso en marcha, desde hace año y medio, una Hoja de Ruta para conmemorar el Centenario de las primeras investigaciones arqueológicas en San Agustín e Isnos, Huila.

Dicha bitácora se socializó por todos los medios y con todas las estrategias pedagógicas y cívicas que tuvimos a nuestro alcance, al tiempo que desarrollamos desde el mes de marzo de este año una serie de "diálogos interculturales", con académicos y artistas de talla mundial, a fin de que los habitantes de San Agustín se hicieran partícipes de la conmemoración del "año de la cultura agustiniana".

Numerosas personas de este municipio, así como del otro gran poblado arqueológico, el de Isnos, nos acompañaron en este propósito. De tal suerte que en los meses recorridos, destinamos el 60% de nuestros recursos a un gran trabajo de promoción y difusión de este Patrimonio de la Humanidad, que incluyó significativas obras de infraestructura en la casa-museo Luis Duque Gómez del Parque arqueológico que administramos, la reedición de las obras de los dos principales arqueólogos que abrieran compuertas para las investigaciones científicas que el ICANH ha impulsado en los últimos setenta años, capacitaciones a guías locales en patrimonio arqueológico y a artesanos expertos en talla de réplicas en toba volcánica —el tipo de piedra de los vestigios—, un documental para rendirle homenaje a los trabajadores de nuestros parques, diversos proyectos y becas de investigación en concordancia con nuestra "política integral de parques arqueológicos", y la puesta en marcha de dos grandes eventos: un concierto con la Orquesta Sinfónica de Colombia para ser interpretado el 8 de diciembre en el sitio más emblemático, y una exposición con la selección de una pequeña muestra de la estatuaria agustiniana para mostrarle gratuitamente a los ciudadanos que visitaran el Museo Nacional de Colombia, entre el 28 de noviembre de 2013 y el 28 de febrero de 2014.

Para la realización de la exposición se seleccionó como curador y guionista al arqueólogo Héctor Llanos, quien hace 19 años fuera el mismo curador de otra exposición similar, auspiciada por el gobernador de entonces, Dr. Julio-Enrique Ortiz, también desarrollada exitosamente en el Museo Nacional, y se contó con la coordinación técnica de los doctores Ernesto Montenegro, Álvaro Bermúdez y Patricia Ramírez, así como con el museógrafo Carlos Betancourt y el célebre videógrafo Zaji Shalem.

Esta no era la primera vez que el instituto trasladaba algunas de las esculturas que custodia para exponerlas. Hacía dos décadas, también las figuras del dios de la Agricultura y la diosa de la Lluvia, viajaron a Bélgica. En ese momento se desmontaron, embalaron, aseguraron y regresaron intactas. La ventaja que se apreció desde el comienzo, fue que en esta ocasión se tuvo en cuenta valores como mediano tamaño, estética y representatividad de las esculturas seleccionadas, el 60% de los recursos lo aportaron patrocinadores, y se estableció un protocolo científico que garantizaba el desmonte, empaque, transporte, seguridad y retorno de las piezas.

Hasta ayer, pese a los atropellos contra el personal del ICANH, a la quema de algunos guacales y a las rocas y árboles lanzados a la deriva que desde el viernes bloqueaban el acceso al parque, todas las esculturas que se seleccionaron estaban listas y dispuestas para ser transportadas a la Capital, pero se temía que la comunidad indígena Yanakona, y algunos individuos movidos por intereses completamente ajenos a la exposición, a través de un "show mediático" continuaran bloqueando las vías de acceso para obtener otra clase de prebendas, valiéndose del sabotaje para hacerle "oposición" al gobierno nacional.

Tras los lamentables incidentes que se multiplicaron, donde individuos foráneos y algunos agitadores profesionales quisieron desestabilizar el orden público del municipio, se anunció la "suspensión de las actividades conmemorativas del Centenario" por parte del Ministerio de Cultura y el ICANH, entonces el señor gobernador llamó —desde Cartagena— a la señora ministra de cultura para pedirle que no cancelara tan importantes iniciativas, hasta no obtener el apoyo y respeto por parte de la comunidad indígena yanakona frente a todas las actividades conmemorativas y, en particular, ante la magnífica exposición "El retorno de los ídolos", en el Museo Nacional.

Con el beneplácito de la ministra y la autorización del gobernador, el secretario de cultura departamental, Jaime Perdomo, se reunió con la comunidad indígena, la cual manifestó su necesidad de un acueducto y más tierras, comprometiéndose el gobernador a apoyarlos en ese tema, y entonces los yanakona solicitaron la presencia del curador y guionista de la exposición, el maestro Héctor Llanos, científico respetado y reconocido en la región, para que les explicara las ventajas de este acontecimiento y las múltiples oportunidades culturales para ellos y el departamento, si apoyaban y respetaban esta iniciativa.

El profesor Llanos viajó muy temprano a Neiva y gentilmente se dirigió —tras 8 horas de viaje— al Parque arqueológico de San Agustín y en seguida a la maloka indígena, acompañado del secretario de cultura departamental y del administrador del parque arqueológico, Isidro Ortega, a fin de responder todas las inquietudes de los indígenas frente a la exposición, y contarles por enésima vez a los opositores el riguroso protocolo de desmonte y empaque de las 20 esculturas seleccionadas entre las 409 que custodia el ICANH en el Alto Magdalena.

Mientras la reunión se desarrollaba con total parsimonia, las esculturas estaban listas para ser transportadas a Bogotá, esperando el "aval" de los yanakona, y había expectativas de que la comunidad indígena vecina al parque arqueológico —que llegara hace poco menos de treinta años a la región— aprovechara esa oportunidad de vincularse a tan importantes eventos conmemorativos, contribuyendo con un verdadero espíritu cívico a calmar los ánimos de quienes ignorando la importancia para San Agustín e Isnos de conmemorar este Centenario, obstinadamente hacían apuestas para que todo se deshiciera.

Infortunadamente el cabildo indígena fue completamente atípico: en él estaban presentes los saboteadores de la iniciativa, un norteamericano que se auto proclama "Salvador de unas estatuas que se encuentran en Berlín", y personas completamente ajenas a la región. El irrespeto hacia el profesor Llanos y el administrador del parque fue tal que, sin ser escuchados plenamente, ellos se vieron obligados a retirarse de semejante escenario.

Huelga decir que la exposición contaba con el beneplácito de la UNESCO, con el respaldo del gobernador del Huila, del Alcalde y del Concejo Municipal, del sector productivo, del Consejo Nacional de Patrimonio y de los ciudadanos que estaban dispuestos a ser "padrinos" de las esculturas que se prestaran, así como con el respaldo de la prensa nacional.

Ante la profunda tristeza que como científicos y defensores del patrimonio sentimos, convocamos un gran debate nacional a partir de lo ocurrido, pues vale la pena preguntarse si por el chantaje de unas "minorías", las cuales no saben siquiera qué defienden, pues cuando se les pide a los opositores indicar específicamente qué esculturas se trasladarían y exactamente en qué condiciones y cómo sería el montaje, no sólo no saben responder sino que contestan con insultos... Entonces, ¿que decida la "tiranía de unas minorías"?

Fabián Sanabria

Director General

Instituto Colombiano de Antropología e Historia –ICANH

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.