Saudó - Laberinto de almas

Horror en la selva

'Saudó', la nueva película de Jhonny Hendrix, se sirve de ciertos mitos y creencias del Chocó para convertirlos en una exageración macabra. Estreno en salas el 4 de agosto.

2016/08/04

Por María Fernanda Ochoa C.

Saudó, la nueva película de Jhonny Hendrix, narra la historia de Elías, un exitoso médico cuyo pasado regresa un día para atormentarlo: como antiguo líder de una isla maldita en el Chocó, debe volver a su tierra para confrontar su destino. Si no regresa, le dicen, sus antepasados no podrán descansar en paz. Elías entonces deja de tomar sus medicamentos y empieza a tener una serie de pesadillas que le recuerdan su lugar de origen, al que quiere evitar a toda costa. Pero también, al igual que su hijo, siente el llamado de la sangre y de la herencia. 

En la película, Hendrix indaga sobre sus raíces, y lo hace en parte por medio del título: la palabra saudó, que significa enlace de almas, se refiere a la herencia africana de los protagonistas de la película. Recuerda la época de la conquista, cuando el hombre blanco conquistó la selva chocoana acompañado por sus esclavos. En ese entonces las jornadas de trabajo de los esclavos eran inhumanas: algunos morían de inanición, otros de fatiga y muchos más a causa de sus amos, quienes a menudo los torturaban y masacraban por su ineficiencia. En medio de ese ambiente opresivo, un grupo de esclavos se escapó y, después de deambular días enteros entre la espesa selva, encontró un nuevo hogar: Saudó.

El pueblo, de regreso al presente en la película, se ha convertido en un lugar inhóspito y olvidado. Lúgubre y lleno de soledad, allí sus habitantes realizan rituales todas las noches mediante rezos y danzas para invocar a los espíritus de sus ancestros y evitar ser descubiertos por extranjeros. Según su leyenda, los espíritus les han concedido el poder de que los hombres blancos no los pueden ver, a pesar de que ellos vvien en las inmediaciones del pueblo. Por medio de la brujería, los descendientes de los esclavos han logrado que nadie salga de Saudó. Llegar a Saudó no es cuestión de mapas o rutas: el único camino posible lo dicta el instinto.

Es allí, a Saudó, adonde el protagonista debe viajar con su hijo, quien a punto de cumplir 13 años debe convertirse, por tradición, en el nuevo rey del pueblo. Elías, sin embargo, ya se había distanciado de esos rituales buscando una nueva vida, y esa decisión funciona como el motor de la trama: desata una serie de sucesos, situaciones y sensaciones que mantiene al espectador con los pelos de punta. La más reciente obra de Hendrix no es una típica película de terror. La balanza gira más hacia el suspenso. Se trata de un proyecto que, a partir de ciertos mitos y creencias de la comunidad afro colombiana, crea un drama al tiempo fantástico e inquietante. 

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