"El territorio" de Alexandra McCormick.

Colombia en la Bienal de Arte de La Habana

Durante un mes, La Habana celebrará el arte de vanguardia. Colombia estará presente con los trabajos de ocho artistas que intentan aliarse con el paisaje para escapar del mundo de los hombres.

2012/05/11

Por Revistaarcadia.com

La edición número XI de la Bienal de La Habana ocupará toda la ciudad. No solo estará en las sedes artísticas, sino en rincones emblemáticos por los que pasarán performances e instalaciones. Dentro de la oferta de este año, que incluye 180 artistas de 43 países, habrá obras de ocho colombianos que participan con un grupo de cubanos en el proyecto “Escapando del paisaje”.

La muestra se presentará a partir del 13 de mayo y contará con obras de los colombianos Angélica Teuta, Adriana Salazar, Alexandra McCormick, Saúl Sánchez, Miler Lagos, Lía García, Rodrigo Echeverri y Luisa Roa, quienes asisten con la galería Sandra Montenegro Contemporary Art, cuya sede se encuentra en Miami.

Según su curadora, Elvia Rosa Castro, el proyecto del que hacen parte los colombianos  “sugiere sacarle utilidad al paisaje de una manera fácil –en el sentido más cínico-, sin buscarse problemas, pero al mismo tiempo significa escapar junto a él, fugarse con él, formando un irónico juego de palabras que puede leerse, en última instancia, como un escape del hombre, receloso de lo instaurado, hacia otra naturaleza, también construida”.

“Escapando con el paisaje” incluye instalación, video, pintura, fresco y cajas de luz, así que conforma una muestra visualmente atractiva y sugerente. “En el contexto de la Bienal de la Habana –explica Castro–, transformado hace años en una plataforma mercantil, cuya febrilidad sobrepasa el interés artístico y cultural con que surgió el evento, esta exposición adquiere connotaciones muy cercanas a la parodia de ese imaginario mercantilista que aparenta ser artístico”.

Para dar una idea más clara del proyecto, presentamos tres de las obras que se expondrán:

El territorio

La obra reflexiona sobre la noción de territorio como espacio–ficción, partiendo de un objeto. El trabajo cuestiona cómo se habita algo que ya está definido por su forma y su función, y que ha sido invadido u ocupado por otro organismo.

Bosque azul

La obra de Angélica Teuta ha estado en ese juego constante de crear ficciones a partir de la imagen. En su proyecto “Decoraciones para espacios claustrofóbicos” ideó maneras para escapar de esa sensación de encierro que producen algunos espacios típicos de la ciudad. A partir de pequeñas máquinas construidas con retroproyectores, plantillas de papel y motores generó la ilusión de un bosque para ser situado en lugares donde sería imposible que existiera: la sala de estar de una casa, un estudio de escritura, una galería de arte. “El bosque azul” hace parte de este proyecto pero, a diferencia de los anteriores, este está atravesado por imaginarios de fantasía y de cuentos de hadas. El azul es el color preciso para señalar una atmósfera de nostalgia, de algo que ya fue y es imposible por alcanzar.

El viaje del elefante (instalación sonora)

La obra surge de la idea de crear una narración sonora de un viaje. La propuesta se basa en el libro homónimo de José Saramago y consiste en recrear el viaje como narración de impresiones a las que siempre recurre un viajero para contar su experiencia. La artista hace un paisaje sonoro, en el que el recorrido ocurre en un lugar que no tiene una ubicación exacta, pero que cada espectador asocia con su propio bagaje sonoro.

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