Viaje gratis a México

Viaje gratis a México

En 1981 El Tiempo publicó una columna firmada por Ayatollah (Rafael Santos Calderón) que calificaba de “cantinflesco y ridículo” el asilo que pidió el Nobel colombiano a la embajada mexicana por supuestos vínculos con el M-19. A propósito de la notica de la venta del archivo al Instituto Harry Ransom Center de la Universidad de Texas, recordamos esta editorial de El Tiempo del 29 de marzo de 1981.

2014/11/25

Por RevistaArcadia.com

El Tiempo, 29 de marzo de 1981.

La forma como se produjo el cantinflesco y ridículo «asilo» del famoso escritor Gabriel García Márquez fácilmente hubiera podido presentarse ampliamente en las páginas sociales con un titular como este: «Conocido escritor viaja gratis a México». Eso sí, debe admitirse que el montaje del señor García Márquez y su grupillo de amigos quedó muy bien y que si el objetivo era el de que la prensa y la radio registraran el hecho con espectacular bombo, definitivamente lo lograron.

Así como el respetadísimo escritor es una de las más importantes figuras literarias que en su historia ha producido el país, también hay que abonarle su enorme capacidad para explotar el nombre que tiene y convertirse en uno de los tantos enemigos que tiene Colombia, en uno de los detractores internacionalizados que aprovechan, cuando están en el exterior, para asumir una posición moralizadora, la más cómoda, y despotricar de nuestra nación.

Dejando a un lado los exquisitos productos de su magistral pluma, creo que la gente ya está cansada de que el señor García Márquez predique desde fuera la revolución. ¿Por qué no viene al país, se instala en él y nos dice cuál es la revolución que quiere? Creo que el pueblo tiene derecho a que se le presenten varias alternativas políticas, que obviamente serán poco efectivas si se lanzan en el exterior desde sofisticados semanarios franceses o diarios mexicanos o dentro de exclusivísimos círculos sociales en el país.

La desconcertante actitud de Gabriel García Márquez sólo tiene un calificativo: se quiso burlar de Colombia y lo logró. De eso se ocupa el novelista cuando no está escribiendo. Invierte su tiempo urdiendo la próxima maniobra para desprestigiar a su patria. Sé muy bien que el país está para barrer pero no tiene sentido que uno forme parte de la basura. Afortunadamente los colombianos, que no son brutos, entendieron los oscuros fines que perseguía García Márquez y no se demoraron en calificarlos de farsa y engaño.

Vale la pena que reconstruyamos rápidamente cómo se montó el ridículo «asilo» que estoy seguro hoy lamenta Gabito.

Primer episodio. Llega hace un mes al país el escritor Gabriel García Márquez y se dedica a concurrir a elegantísimas reuniones sociales en los más exclusivos círculos a los que asistieron en algunas ocasiones militares, políticos de todo tipo e intelectuales. En una de esas ocasiones pareció, riendo a carcajadas, en las páginas de la revista Cromos, que registra los actos sociales más oligárquicos. Durante todo ese tiempo anduvo tranquilamente por todas partes. Nadie lo molestó.

Segundo episodio. Desembarca en la costa pacífica un contingente guerrillero de más de 100 hombres, completamente entrenado en Cuba y armado hasta los dientes.

Tercer episodio. Colombia suspende relaciones con la isla de Fidel Castro y asesta uno de los más duros golpes al movimiento M-19, acogido fraternalmente por el gobierno cubano.

Cuarto episodio. Un grupillo de amigos de García Márquez, socios de la editora que publicará su última obra, Crónica de una muerte anunciada, se van a decirle al escritor que es mejor hacer planes pues al parecer el Ejército quiere llevárselo a conocer las caballerizas de Usaquén. En el país se va a lanzar un millón de ejemplares de su obra.

 Quinto episodio. Gabo hace maletas y se asila en la embajada de México. Sin embargo, la figura de asilo no se configurará porque el señor García Márquez no lo requiere, ni la justicia, ni nadie. Como dijo el canciller Lemos Simmons, el novelista hubiera podido salir del país tan tranquilamente como lo hace la reina de belleza Nini Johanna.

Sexto episodio. El escritor viaja a México, donde con seguridad manipula la prensa nacional e internacional, y dice que esto es Uruguay o Chile. El mundo entero, obviamente, le cree y comienzan a llegar cartas en inglés, francés y alemán, escritas por las mismas personas, en las que piden que se respeten los derechos humanos y se deje volver a García Márquez a su tierra. Epílogo. El que nada debe, nada teme.

Si las intenciones de García Márquez eran montar un lanzamiento de película para su último libro, hay que admitir que nadie se quedará sin leerlo. Pero si lo que pretendía era desprestigiar al país y al Gobierno, también lo logró. Nadie le dijo al señor García Márquez que se fuera. ¿Sería el olor a la guayaba el que lo ahuyentó?

Por Ayatollah 

 

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