El poster de la nueva gira de la banda por Europa.

“Hay que enviarles un mensaje de solidaridad a los refugiados”

Como preludio a su cuarta gira europea, la banda de ska y reggae La severa matacera dará un concierto en Bogotá este viernes junto a otros grandes de la escena. Hablamos con Alex Arce, su vocalista.

2017/05/19

Por RevistaArcadia.com

La gira se llama Weltkrieg (guerra mundial, en alemán) y tiene como fin denunciar el odio, la discriminación y la xenofobia que hoy existen en algunos sectores de Europa a raíz de la crisis de refugiados. Del 26 de mayo al 2 de julio, la banda colombiana La severa matacera recorrerá ciudades como Berlín, Halle, Potsdam, Stuttgart y festivales como Utrash y Marktredwitz para visibilizar a los relegados y enviar un mensaje de solidaridad. A modo de despedida, la banda se presentará hoy a las ocho de la noche en el bar Casa Babylon, en la calle 49 con carrera séptima, junto a las agrupaciones Inspector y La Urbandad. Hablamos con Alex Arce, su vocalista, sobre la gira, el ska y los años noventa en Colombia.

La severa matacera nace a mediados de los noventa, en una complicada coyuntura política y social en el país y en Bogotá. ¿Eso de alguna manera los influenció?

La banda se forma en el 96 cuando recién estábamos conociendo el movimiento del ska a nivel internacional, un movimiento que siempre ha trabajado contra temas como el racismo y el servicio militar obligatorio. Todos eso los incorporamos en la temática de la banda, pero también resaltando lo que venía sucediendo en el país. En ese entonces estábamos saliendo del narcoterrorismo de Pablo Escobar, estaban los paramilitares, todo el conflicto colombiano estaba en su auge más violento y eso nos llevó a escribir canciones muy serias respecto a lo que estaba sucediendo. Yo tengo además una formación como economista y eso me permitió escribir letras de enfoque global y profundizar en la raíz de los problemas. Siempre nos hemos enfocado en la educación.

¿Por qué el ska les funcionó como vehículo de hablar de esos temas?

Fue la música que vimos más propicia para vincularnos. El punk como tal tiene letras contestatarias pero a veces vira demasiado hacia lo radical. El ska tiene más opciones para aportar cosas musicalmente y además es una música caribeña, que tiene como punto de partida la independencia de Jamaica, así como la incidencia de Inglaterra más adelante, cuando los movimientos sociales decidieron apoyar la unión de razas y la lucha contra la discriminación. Toda esa influencia llegó al continente americano por México, y en Colombia fuimos muy influenciados por bandas argentinas y venezolanas. En 1996 surgieron muchas agrupaciones que trataban estas temáticas. Eso nos motivó a meternos en el ska.

¿De dónde nace el nombre de la banda?

La severa matacera es un juego de palabras que tienen que ver con un espíritu latinoamericano, pero también vinculándolo a las realidades y a las violencias que hemos vivido en Colombia, así como en el continente desde su descubrimiento. Se trata de hacer memoria de las víctimas.

¿Cómo era la escena del ska en el país antes del 96?

Cuando empezamos en el 96 ya había algunas agrupaciones haciendo conciertos underground. En Medellín estaba Niquitown, que hoy todavía está en la escena, mientras que en Bogotá estaba Sistema Sonoro Skartel, de tendencias de izquierda, que apoyaba a los movimientos obreros, pero también había agrupaciones que proponían fusiones entre música latina y ska, como La sonora cienfuegos. Además había bandas como Santos Indeseables y Malas Burlas, que tenían influencias del punk español.

En esa época vinieron por primera vez al país Los Fabulosos Cadillacs, cuando la gente aún no los conocía mucho. Por eso su primer concierto no fue muy grande y fue sobre todo gente especializada del género. Ese fue de alguna manera el punto de partida. Luego vivieron Los Auténticos Decadentes a Rock al Parque y así empezaron a surgir bandas en Pereira, Medellín, Cali, y entre todas hacían intercambios. Todo eso nos influenció mucho. Cuando formamos la banda nuestros conocimientos del ska eran muy limitados, pero teníamos otros influencias, del rock, de la música colombiana, del jazz, entonces fusionamos muchos géneros para conformar lo que hoy es el sonido de la banda.

¿Existe hoy una escena igual de movida a la que había en los años noventa?

Digamos que en Colombia ha pasado lo mismo que a nivel internacional. Ha habido puntos de auge y otros de poca exposición mediática. El ska, en líneas generales, ha tenido tres momentos de inflexión: a comienzos de los sesenta, cuando inició; en los años ochenta, cuando surge el género 2 Tone con los Specials, con el trasfondo de los movimientos obreros y la lucha contra el racismo; y la tercera ola, que aparece a finales de los ochenta sobre todo en Estados Unidos. En Colombia hay una primera tanda de bandas noventeras, que van hasta el 98-99, impulsadas en espacios como el auditorio La Calleja y Rock al Parque. Entre el 97 y 2004 muchas bandas como The Skatalites vinieron a festivales y se logró tener una programación fuerte de ska. Ya cuando nosotros en 2006 nos vamos a Los Ángeles la escena del reggae toma protagonismo sobre el ska, en parte por el tema de violencia en conciertos y los choques entre las subculturas en los bares. Mucho público se alejó de la escena, y el reggae aprovechó eso para dar otro mensaje y brindar un espacio más tranquilo.

¿Qué significó para ustedes esa temporada en Los Ángeles?

Fue el comienzo de nuestra segunda etapa. Cuando vivimos en Los Ángeles durante ocho meses buscamos espacios en el escena de California, logramos vincularnos al festival de Victoria, en Canadá, y empezamos nuestra trayectoria internacional. En 2007 grabamos en Nueva York una producción en alianza con un sello alemán, con el que empezamos a trabajar el tema de booking y management y eso no dio pie para en 2012 partir hacia Alemania. Desde entonces en eso estamos, girando por Europa, en circuitos de bares, en casas okupa donde hay gente asociada a nuestras temáticas, en festivales en España y Holanda. Este año preparamos una cuarta gira por Europa, sobre todo en Alemania y Austria.

Cuéntenos de su más reciente disco, publicado hace un año...

Show Business International lo lanzamos primero en México y más adelante en Colombia, en mayo del 16. Es una crítica a la industria musical, sobre cómo nosotros, siendo una banda independiente, la percibimos. Creo que hay muchos grupos proponiendo música alternativa interesante, con letras que invitan a la protesta, que buscan la transformación social y generan debates. Sin embargo, en el mercado de la música sólo hay espacio para canciones comerciales sin contenido, que a veces ofende a poblaciones como las mujeres o las minorías.

¿Cómo va a ser la presentación de este viernes?

Este viernes nos vamos a presentar en casas Babylon, un bar que tiene mucho tiempo en Bogotá apoyando al ska y al reggae. Para el toque viene desde México Inspector, que son contemporáneos a nosotros. También va a tocar una banda llamada La Urbandad, una agrupación de la tercera ola. En Babylon presentaremos algunos de los temas que vamos a tocar en la gira por Europa, que se llama Weltkrieg y que es un llamado internacional a lo que pasa a ese nivel con las crisis migratorias recientes, y sobre todo con respecto a la discriminación de inmigrantes que buscan mejorar su calidad de vida.

¿Cuál es el mensaje que quiere dar?

El mensaje principal es que la comunidad internacional se debe unir en un mensaje de solidaridad. La gente tiene que entender que no en todos los países se tienen las mismas oportunidades o calidad de vida, y lo único que los refugiados buscan es mejorar el entorno para sus familias Y esto lo decimos desde Colombia, donde venimos de un proceso muy largo y doloroso con la violencia, donde apenas estamos empezando a reflexionar sobre el perdón. Es una contradicción: la gente sale del tercer mundo para buscar oportunidades en países donde la situación es más favorable solo para tener que enfrentarse a una nueva ola de violencia.

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