De izquierda a derecha: Reinaldo Arenas, Virgilio Piñera, Guillermo Cabrera Infante, Bebo Valdés y Celia Cruz.

5 artistas del exilio cubano

Barack Obama, desde el Gran Teatro de La Habana, invitó al presidente Raúl Castro a “no temer a las voces diferentes del pueblo cubano”. A propósito del momento histórico por el que pasa la isla, Arcadia recuerda a algunos artistas con “voces diferentes” que fueron despreciados por la revolución.

2016/03/22

Guillermo Cabrera Infante  

El crítico de cine, escritor y periodista fue uno de los primeros entusiastas de la revolución cubana. Después de la entrada triunfal de los barbudos a La Habana en 1959, Cabrera Infante se integró pronto a la élite cultural del nuevo régimen. Para marzo de ese año hizo parte del grupo fundador de la separata Lunes de Revolución del periódico Revolución.

Fueron las libertades que se tomó con ese espacio las que lo enemistaron con el régimen. Según relata la investigadora Alicia Inés Sarmiento en una edición de la Revista de historia americana y argentina, todo empezó cuando prohibieron la proyección de PM, una película sobre la vida nocturna de La Habana realizada por Sabá Cabrera, hermano menor de Guillermo. Este, entonces redactor jefe de Lunes, quiso levantar la censura, el régimen condenó el acto de rebeldía y empezó la persecución al escritor.

En Mea Cuba (1992), Guillermo Cabrera Infante recuerda lo sucedido en esa época con el semanario:

“Mi primer error como director de "Lunes" fue intentar limpiar los establos del auge literario cubano, recurriendo a la escoba política para asear la casa de las letras. Esto se llama también inquisición y puede ocasionar que muchos escritores se paralicen de terror. La revista, al contar con el aplastante poder de la Revolución (y el Gobierno) detrás suyo, más el prestigio político del Movimiento 26 de julio, fue como un huracán que literalmente arrasó con muchos escritores enraizados y los arrojó al olvido”.

Lunes fue clausurado a mediados de 1961. A Cabrera Infante le encargaron un puesto diplomático en Bruselas al año siguiente, en el 64 ganó el premio Biblioteca Breve de Seix-Barral por la novela Tres tristes tigres (con la posterior crítica del gobierno cubano a la editorial por el reconocimiento),  volvió a la isla en el 65 para el entierro de su madre y salió con sus hijas para no volver a La Habana el 3 de octubre de ese año. Años más tarde obtendría la ciudadanía británica.

En adelante, y hasta su muerte en 2005, dedicó su carrera a la prosa breve, los cuentos, ensayos y artículos periodísticos con un enfoque crítico, no solo frente al régimen, sino también frente a la cultura latinoamericana. Entre su obra, por resaltar solo un título, está Arcadia todas las noches, una compilación de ensayos sobre las películas de Orson Welles, Alfred Hitchcock, Howard Hawks, John Huston y Vincente Minnelli.

Bebo Valdés

Ramón Emilio Valdés Amaro es considerado uno de los padres del jazz latino. Era además el padre del también pianista Chucho Valdés. Se fue de la isla en medio de una gira en 1960 y se exilió en Estocolmo, Suecia, donde permaneció alejado de la música por varios años.

De su vida en la isla, antes de la revolución, se recuerdan las noches de jam sesión junto a figuras como Nat King Cole, Guillermo Barreto y Benny Moré.

Según relató El País, Valdés tocaba ocasionalmente en un hotel de la capital sueca, pero se reencontró con el piano en 1994 por invitación de Paquito D’ Rivera para grabar Bebo Rides Again. Luego fue el documentalista Fernando Trueba quien, a partir de la película Calle 54, le devolvió protagonismo a Bebo Valdés en el jazz latino y la música tropical del caribe.

Realizó el álbum Lágrimas negras con Diego el Cigala y protagonizó el documental El milagro de Candeal junto a Carlinhos Brown. Su último álbum, Juntos para siempre, lo realizó en compañía de su hijo en 2008. El pianista sufrió de alzhéimer y falleció en Estocolmo en 2013.

Virgilio Piñera

Piñera fue uno de los aplaudidos por el semanario Lunes de Revolución que encabezaba Cabrera Infante. El poeta y dramaturgo vivió varios años en Buenos Aires antes de la revolución y simpatizó con el régimen de Fidel Castro en sus primeros años.

En principio, Piñera encajó en la élite cultural de la revolución por su posición crítica frente a Baptista y los gobiernos precedentes a Castro. En La Carne (1944), uno de sus cuentos cortos, se evidencia la crítica al estado de la sociedad antes de Fidel. En este relato, ante la falta de carne, un ciudadano decidió rebanar un filete de su propia nalga y comérselo. Lo que sigue es la descripción de lo que ocurrió en el pueblo cuando los habitantes empezaron a replicar la medida.

Pero Luego vendrían las desavenencias. En 1961, Piñera le manifestó a Castro en un encuentro de artistas el miedo que estos sentían por un “arte dirigido”. Cuenta el historiador Rafael Rojas, columnista de El País, que la respuesta de Fidel se convirtió en máxima en la isla: “dentro de la Revolución todo, contra la Revolución nada”.

La última obra que publicó en vida fue La vida entera (1969), después se entregaría al silencio y al olvido. El escritor murió en la isla en 1979. Su obra vino a ser reconocida y revaluada hace pocos años por autorización del presidente Raúl Castro.

Reinaldo Arenas

El poeta, dramaturgo y escritor tenía 16 años cuando triunfó la revolución. Desde entonces, no escondió su oposición al régimen ni su homosexualidad, ingredientes suficientes para que Fidel Castro y sus allegados lo convirtieran en objetivo de su censura.

A pesar de su prolífica obra, solo pudo editar una novela en su país, Celestino antes del alba. Esta fue el primero de cinco libros que dedicó a la vida en la isla y las críticas al gobierno de Castro. Lo encerraron en la prisión de El Morro entre 1974 y 1976, en donde, medio de torturas, escribió buena parte de los poemas que se publicaran más tarde en Voluntad de vivir manifestándose (1989). Logró huir de la isla en 1980, le diagnosticaron sida años más tarde y se suicidó en Nueva York en 1990, luego de escribir su autobiografía Antes que anochezca.El actor español Javier Bardem interpretó al poeta cubano en una película homónima que se estrenó diez años después.

Ahora me comen.

Ahora siento cómo suben y me tiran de las uñas.

Oigo su roer llegarme hasta los testículos.

Tierra, me echan tierra.

Bailan, bailan sobre este montón de tierra

y piedra

que me cubre.

Me aplastan y vituperan

repitiendo no sé qué aberrante resolución que me atañe.

Me han sepultado.

Han danzado sobre mí.

Han apisonado bien el suelo.

Se han ido, se han ido dejándome bien muerto y enterrado.

Este es mi momento.

Voluntad de vivir manifestándose, prisión del Morro, 1975.

Celia Cruz

Se dice en algunas biografías de la orquesta que cuando la Sonora Matancera partía de gira hacia México, el 15 de julio de 1960, parte del equipo no sabía que ese sería un viaje sin regreso. Celia Cruz estaba en el grupo de los que desconocían el plan. Siete días después murió el padre de la cantante y en abril de 1962 falleció su madre. La artista pidió autorización para asistir al sepelio de su mamá y el gobierno de Castro negó el permiso.

El periodista musical y melómano Miguel Camacho dice que si Celia se hubiera enterado del plan organizado por Rogelio Martínez Díaz, director de la icónica orquesta, seguramente no habría abandonado la isla. A la cantante no le gustaba hablar del tema y aunque Fidel siempre los consideró como traidores, ella nunca contestó con beligerancia.

Celia Cruz siempre soñó con volver a Cuba y, de alguna forma, su música fue un constante homenaje a su país. Dice Camacho que en canciones como Siento la nostalgia de palmeras (del álbum Mi vida es cantar, 1998) ya se puede evidenciar la resignación de la artista, la certeza de que seguramente no podrá volver a la isla. La Reina de la salsa falleció el 16 de julio de 2003.

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