Voluntarios ayudan a montar la acción. Crédito: Guillermo Torres.

'A la opinión pública', una carta abierta de José Roca

El 11 de octubre, la artista Doris Salcedo invervino la plaza de Bolívar con la acción colectiva 'Sumando ausencias'. José Roca, director de FLORA ars+natura, defiende una obra que "en muchos lugares del mundo fue reseñado positivamente, pero en Colombia genera resistencias".

2016/10/18

Por José Roca

Como es de público conocimiento, la semana pasada la artista Doris Salcedo lideró una acción colectiva en la Plaza de Bolívar, escribiendo con ceniza los nombres de casi 2000 víctimas del conflicto armado colombiano sobre trozos de tela del tamaño de un cuerpo, que fueron luego cosidas por miles de personas para conformar una mortaja que cubrió por completo la plaza. Salcedo le ofreció al mundo una bella imagen que enaltecía las víctimas del conflicto colombiano, un gran sudario cosido entre muchos, que inscribió en el espacio público los nombres de aquellos que ya no pueden manifestarse. Sumando Ausencias fue una imagen de duelo colectivo, realizada colectivamente, y en el lugar simbólicamente más relevante de la colectividad colombiana. Pero no supimos ver este acto de generosidad sin las prevenciones que nos asaltan como sociedad, que no nos dejan ver la belleza y la importancia de este acto político y estético sino que nos llevan a utilizarlo como blanco visible para expresar odios y frustraciones. La crispación en que vivimos hace casi imposible que nos unamos en torno a una causa común. En vez de celebrar como gremio que desde el arte nos hayamos manifestado a través de una obra conmovedora, nos hemos dedicado a encontrarle peros tanto al proceso como al resultado final. Lo que en muchos lugares del mundo fue reseñado positivamente, en Colombia genera resistencias. 

El sábado 15 de octubre salió un artículo en El Tiempo en el que se toma una opinión mía (que publiqué en mi muro de Facebook) para apuntalar un artículo en general negativo respecto a Sumando Ausencias. En el artículo no se cita lo que originalmente había escrito unos días antes, apoyando la acción, sino una aclaración posterior en la cual decía que tal vez se hubiera podido incluir dentro de la obra el campamento de una manifestación estudiantil que acontecía de manera simultánea. Debo decir que cuando publiqué esa última opinión no había leído algo que luego me hizo reflexionar: Doris afirma que la importancia de que la obra se realizara exactamente como había sido concebida, sin variaciones debidas a las contingencias del proceso, respondía a un respeto por las víctimas: “la perfección estética, la ejecución rigurosa, la puesta en escena impecable son elementos necesarios para que la obra tenga el peso y valor para las víctimas que merece”. Hoy, entristecido por la forma mezquina como se ha tratado el gesto altruista de Doris, reviso mi posición, profundamente dolido que haya podido contribuir sin intención al linchamiento colectivo que le realizó la masa rencorosa a un gesto tan bello y doloroso. 

En Colombia, tantos años de guerra han generado una psique colectiva que desconfía del otro, que secretamente lo envidia, que no tolera el logro ajeno. Asumo que la mayoría de los artistas y los interesados en las manifestaciones culturales somos partidarios de que se llegue pronto a un acuerdo que permita iniciar la construcción de una sociedad más justa. Y por eso me sorprenden tantas manifestaciones contrarias de artistas y curadores a una de las pocas personas que usa su prestigio, recursos y tiempo para de verdad hacer algo al respecto, llamando la atención de la comunidad nacional e internacional sobre la difícil situación por la que atraviesa el país, contraponiendo el arte a la barbarie, y sobre todo reclamando el espacio público para poner allí los nombres de tantas personas cuyas tragedias personales quedan reducidas a pura estadística. 

Por medio de la presente quiero reiterar mi apoyo incondicional a Sumando Ausencias, a Doris Salcedo y a todos los que participaron en el evento. Lamento que un comentario que hice de manera rápida, que ameritaba mayor reflexión, haya sido utilizado como munición para atacar un acto colectivo tan importante.

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