El artista Marcos Ávila Fornero creó alpargasta con los testimonios de cientos de familias desplazadas.

Desplazados colombianos protagonizan exposición en París

Centenares de desplazados por la violencia que se refugiaron en Zuratoque (Santander) , protagonizan una exhibición que se inauguró este fin de semana en París.

2013/04/22

Por EFE y RevistaArcadia.com

Centenares de campesinos desplazados que se vieron obligados a refugiarse en la ciudad de Zuratoque, protagonizan una exhibición a cargo del artista Marcos Ávila Fornero, que se inauguró el pasado fin de semana en el Palacio de Tokio de París.

La exposición que estará abierta hasta el próximo 20 de mayo, se centra en la suerte de cerca de 350 familias desplazadas por el conflicto armado colombiano. Llegan desde varias partes de Colombia a Zuratoque, en Santander, donde esperan que ayudas estatales para rehacer sus vidas.

Marcos Ávila Fornero, quien nació en París en 1983 pero de padres colombianos ganó el Premio Descubrimiento del público en 2012 en el Palacio de Tokio. Ávila descubrió esta barriada deprimida hace dos años mientras hacía un estudio estudio socioeconómico y se interesó por la vida de los campesinos que se habían refugiado allí.

El artista pidió a cada familia que escribiera su testimonio del momento preciso en el que les tocó abandonar sus tierras por el conflicto en un saco de yuste, que después cada una reconvertiría en un par de alpargatas.

"Colombia es el país que tiene la mayor cantidad de desplazados internos por conflicto armado en el mundo, ya que los paramilitares, la guerrilla y el Gobierno están atacándose los unos a los otros y robando o tratando de robar las tierras", dijo Ávila Fornero a EFE.

La muestra se compone de siete pares de alpargatas, siete fotografías a tamaño real de los sacos escritos antes de convertirse en zapatos, un mural y una grabación de un testimonio a modo de cántico realizado por una de las familias.

"Cada alpargata es diferente porque cada familia le puso sus propios detalles", relató el artista, quien tuvo que escribir dos de las nueve historias, ya que quienes las relataron eran analfabetas.

Ávila resaltó la precariedad estatal y la escasa ayuda con que cuentan estos desplazados que viven  en "muy difíciles y complejas condiciones de higiene, salud, educación y seguridad (...) Esta obra no les va a restituir, la exposición no les va a cambiar la vida, es más que todo una especie de reconocimiento de un contexto en el que a veces incluso no les reconocen el hecho de que han sido expulsados", aseguró el artista.

"Mi trabajo artístico está permanentemente ligado a cuestiones sociales y políticas, porque se nutre y existe gracias a ellas", narró Ávila, para quien "cada artista tiene que hablar de lo que más le interesa para que su obra valga la pena y exista de manera fuerte".

El artista, que ha estudiado Bellas Artes en Francia, también presenta en la muestra un mural hecho del hilo de los sacos de yuste.

Al realizar el proyecto Ávila se dio cuenta de que un costal se compone de un kilómetro de hilo. Luego deshilachó distintos sacos para conseguir varios kilómetros de ese material y con ellos dibujó el mural que simula un recorrido como el realizado por las familias. El resultado es un dibujp que evoca "una huella gigante de miles de hilos que cuenta la historia de ese trayecto".

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