Michel Ocelot

La exploración cultural de Michel Ocelot

El director de cine de animación es el invitado de honor de la Fiesta del Cine de Animación del Festival de Cine Francés, es reconocido por la maestría de su técnica manual y su rechazo a la animación clásica. Esta semana estuvo en Bogotá y estará en Medellín y Cali. Arcadia lo entrevistó.

2013/10/23

Por Camila Barajas Salej

Michel Ocelot nació en la Riviera francesa en 1943. Pasó parte de su infancia viviendo en Guinea, África, antes de regresar a Francia donde estudió Bellas Artes y Artes Decorativas. Fue director de la Asociación internacional de cine de animación (Association international du film d'animation) de 1994 al 2000.

Su carrera se caracteriza por la variedad de las técnicas de animación: en cada película utiliza una técnica diferente.  En sus producciones suele abordar historias fantásticas, y en el caso de su película más aclamada, Kirikou y la bruja, realiza una adaptación de una leyenda africana. 

Arcadia habló con destacado animador francés quien paso por Bogotá antes de ir a Medellín y a Cali. La carrera de Ocelot fue homenajeada en La fiesta del cine de Animación, parte del 12 Festival de cine Francés.

¿Por qué quiso contar historias desde la animación?

Son cosas que llegaron naturalmente, no me di cuenta. El trabajo que hago hoy es simplemente la continuidad de una infancia feliz. Desde niño me gustaba cortar, pegar, colorear, dibujar, hacer regalitos bien empacados, decorar la casa para las fiestas o para las ocasiones especiales; y sólo es algo que continúo haciendo.

Siempre me interesaron muchas cosas al tiempo y cuando era pequeño los mayores me decían "algún día tendrás que escoger", pero decidí no escoger y ocuparme de todo: estar activo en todas las artes. Tuve mucha suerte.

¿A qué público se dirige?

A la humanidad. Nunca he hecho películas para los niños y tal vez por eso es que le gustan tanto a los niños. Como sé que se trata de dibujos animados y posiblemente habrá niños en la sala de cine, intento ser cuidadoso pero hablo de todo tipo de temas. Al principio de mi carrera no pensaba hacer películas para niños, me definía como un autor que simplemente hacía cine pero mis películas terminaron siendo mostradas justamente a niños. Entendí que como hago animación es como si me hubieran puesto una marca de fuego en la frente y no me la podía quitar, lo cual me molestó al principio pero después ya no. Ahora juego con eso y soy una especie de caballo de troya a través del cual llego a los adultos.

¿Qué busca transmitir en sus películas?

Siempre trato de traer la paz, la relajación, la dignidad y el placer con mis películas. Lo que normalmente puede generar rechazo debería ser una fuente de placer para que todos seamos más amigos. Mi mensaje no es tanto “sea tolerante” sino más bien “disfrute de la vida”. Pienso por ejemplo, que las razones por las cuales las personas se vuelven racistas, deberían ser razones que unen a la gente.

¿Cuál ha sido su mayor desafío como director de cine animado?

La tragedia de mi vida es que nunca supe cómo llegarle a los productores. Desde un principio pude demostrar mi talento, demostrar que podía hacer películas; pero no era capaz de llegar a los productores. Estaba listo y dispuesto a matarme trabajando pero no tenía acceso a las máquinas. En el momento que tuve éxito con Kirikou no tuve más desafíos porque las oportunidades llegaron naturalmente. Siempre he hecho lo que he querido y no me cuesta ningún trabajo no obedecer.

Kirikou y la bruja

Una voz se escuchó del vientre de una mujer embarazada:

- ¡Mamá, déjame nacer! y la mamá respondió

-Un niño que puede hablar en el vientre de su madre puede nacer solo.

Y el niño nació, cortó su cordón umbilical y dijo:

-Mi nombre es Kirikou.

Así comienza la historia de Kirikou y la bruja (1998) , el primer largometraje de Michel Ocelot. Y que hace parte de la muestra de su obra que se pudo ver en el festival de Cine Francés. (También se proyectarán otras tres películas de Ocelot: Príncipes y princesas (2000), Kirikou y las bestias salvajes (2005) y Los Cuentos de la noche (2011)).



Kirikou y la bruja
cuenta la historia de un pequeño valiente, generoso e independiente, que nace en una aldea africana donde Karaba, una bruja, ha lanzado un terrible hechizo. Kirikou, busca liberar a su pueblo del hechizo y para hacerlo empieza una travesía que lo lleva a las montañas prohibidas a buscar a su abuelo, el sabio. Él es el único que puede dar respuesta a su pregunta: ¿por qué Karaba es tan mala?

¿Cómo llegó a conocer la leyenda de Karaba y el niño?

Encontré ese libro ya cuando era adulto porque tenía ganas de hacer una película africana. El principio de la película es muy fiel al cuento africano;  todo lo demás me lo inventé yo. El nacimiento magnífico es África, no hubiera podido hacerlo de ninguna otra manera. Disney jamás hubiera comenzado una película para la familia con un parto en la pantalla.

El abuelo le explica a Kirikou “Karaba no quiere a los niños, desprecia a las mujeres y detesta a las hombres”. Discretamente cuenta que la mujer fue víctima de una violación colectiva. Pero ¿por qué desprecia a los niños y mujeres si no estuvieron implicados?

No puede amar a los niños porque justamente nunca ha amado a nadie, tendría primero que amar a un hombre para poder amar a los niños. Y desprecia a las mujeres porque se dejan abusar de los hombres. Karaba es una mujer independiente que no quiere ser esclava de nadie.

Todos los hombres, excepto uno, fueron a la guerra y fueron devorados por Karaba ¿por qué el viejo que le cuenta historias a los niños no lo hizo?

Porque es un cobarde. Es el tipo de viejo que a mi no me gusta porque es una persona cobarde que no aprendió nada de la vida, que dice que se las sabe todas pero no tiene como responder las preguntas de Kirikou.

¿A qué se debe su esfuerzo por detallar las plantas dentro de la película?

Me gusta hacer un trabajo bueno y bello. Me gusta mucho la naturaleza y cuando dices la verdad al público le gusta y a mi me gusta decir la verdad. Yo conocí africanos que reconocían flores de su tierra y botánicos que  les encantaba la precisión que tienen las plantas, y me gusta producir ese placer en el público. Y aunque no conozcas las plantas sientes que son verdaderas, reales.

Hice las plantas con un espíritu egipcio porque me gusta mucho el arte egipcio, es un arte que es estilizado pero donde inmediatamente reconoces lo que es una flor de loto, un papiro o una cebolla. Le pedí a los artistas que pensaran en orticultura y en Egipto. Cada planta se hacía aparte y luego se multiplicaba para crear el decorado. Trabajo de manera histórica las plantas de las legumbres.

¿Qué consejos le darías a jóvenes que quieren incursionar en el mundo del cine animado?

No hagan lo mismo que yo (se ríe). Hay dos temas en cuanto a ser un profesional de la animación, por un lado está ser un profesional que sea capaz de darle vida a las cosas, de esculpir manualmente o a través de un computador, ser empleado de un productor y eventualmente convertirse en productor. El otro tema es ser autor de películas de animación y eso es otra cosa porque no sabes si lo vas a lograr en un principio, depende un poco de tu talento y tu trabajo pero también del azar. Cuando eres autor primero hay que creer, no temer a sufrir un poco y hacer realmente lo que quieres.

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