El Ministerio de Cultura se creó durante el gobierno de Ernesto Samper

El estatus político de la cultura

Ernesto Samper fue uno de los principales promotores de la creación de un Ministerio de Cultura. El expresidente recuerda los orígenes y opina sobre el balance de la iniciativa y sobre la oposición de García Márquez al proyecto.

2014/08/06

Por Ernesto Samper Pizano

A lo largo de mi carrera política lideré diferentes causas relacionadas con la cultura. Mi gestión consistió no solo en apoyar  la realización de eventos y festivales como el de Fanny Mickey, sino sobre la acción de tres aspectos fundamentales: el impulso de la cultura; la protección social de los actores y gestores; y la producción de bienes culturales. 

Con esos tres temas a la mano empezamos a explorar la posibilidad de reunir esas actividades en una sola entidad y llegamos a la conclusión de que era necesaria la creación de un Ministerio de la Cultura. Hubo una experiencia vital que nos sirvió para diseñar esta institución y fue el ejemplo de otros ministerios en países como Francia y México. En el caso latinoamericano, el Ministerio había sido manejado a través de un consejo de las artes y la cultura que no funcionó en su totalidad. Este ejemplo nos motivó a crear un proyecto de ley para establecer  finalmente el Ministerio de la Cultura. La iniciativa fue sin duda una de las más difíciles de manejar,sin embargo, después de 20 años desde su planeación, el Ministerio ha sobrevivido a los diferentes cambios a los que ha sido sometido y ha logrado darle un status político a la cultura.

Colcultura y Gabriel García Márquez

De alguna manera el Ministerio fue una transformación de Colcultura. Realmente no había una contradicción entre uno y otro. La gente que estuvo detrás dela creación del Ministerio, como fue el caso de Juan Gustavo Cobo, Isadora de Norden, Juan Luis Mejía y Ramiro Osorio, eran personas que habían dado los primeros pasos de este proyecto con la gestión de Colcultura.

Gabriel García Márquez  siempre se opuso a este proyecto. De alguna manera, él había sido el creador de la formula mexicana que funcionaba como coordinadora de actividades culturales. El tema de México no estaba funcionando. No había una buena coordinación ni una persona que representara el gabinete de la cultura. García Márquez dio su pelea en el congreso y no le faltaban argumentos sobre una posible burocratización de la cultura. Sin embargo, la experiencia que se ha vivido en estos años, con actores como Ramiro Osorio, Mariana Garcés y Alberto Casas, ha demostrado que lejos de ser una burocracia, los presidentes han nombrado personas que representan un mensaje frente a los sectores intelectuales y artísticos.

Pienso que al Ministerio le han faltado recursos. Las falencias que ha tenido no han sido por falta de objetivos sino por falta de presupuesto. A pesar de esto, el Ministerio ha demostrado ser un excelente gestor en la producción de cine y un aliado fundamental en el tema del patrimonio. En el futuro, el Ministerio de cultura será el Ministerio de la paz. Creo que esta entidad va a permitir que las diferencias se conviertan en una razón de riqueza y nunca en una de violencia. 

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