Lila Downs

El viaje a las raíces

La mexicana Lila Downs habló con Arcadia antes de sus presentaciones en Bogotá (16 y 17 de mayo) en el Jorge Eliecer Gaitán.

2014/05/13

Por Ricardo Castro

Lila Downs vuelve a Bogotá. Los días 16 y 17 de mayo se presentará en el Jorge Eliecer Gaitán en el marco del Festival de Festivales Bogotá Vive la Música. Hace dos años estuvo en el mismo escenario en un concierto memorable que contó con la participación de Totó la momposina, quien cantó junto a Downs en el tema 'Zapata se queda' de su último álbum Pecados y milagros.

Arcadia habló con la cantante mexicana días antes de sus presentaciones en Bogotá.

Hace dos años, el teatro casi se viene abajo cuando apareció Totó la Momposina…

Sí, qué belleza. Lo recuerdo con mucho cariño. Creo que son pocas las oportunidades en las que uno puede compartir con artistas y con personas tan grandes como ella. Es una maestra para mí. Además de que es una persona que lleva su arte, desde muy pequeña, con mucha fuerza. Los que andamos en el folclor sabemos lo que es nadar a contracorriente, y yo creo que Totó es un ejemplo para muchos cantautores y cantantes como yo.

¿Cómo nació la idea de la colaboración con ella para Zapata se queda?

Fíjate que hace rato que conozco a Totó porque tuve el privilegio de girar con ella en Bélgica, y luego en Inglaterra coincidimos también en una ocasión. Yo quedé encantada con esa mujer desde la primera vez que tuve chance de hablar un poquito con ella. Además a ella le interesa mucho el lado etnográfico de la música.

A Totó la admiro mucho. Fue una oportunidad muy linda de que coincidiéramos en Bogotá. Fue muy bonito. No sé si ella esté por allá en estos días, pero veremos a ver si les tenemos alguna sorpresa. Oajalá, sería lindo.

 

 


Después de unos años en la Universidad, abandonó la carrera (antropología) y sus clases de canto, para vivir en la calle y vender pulseras y cantar... ¿Qué le quedó de su época de hippie?

Pues qué me llevo… Creo que ese sentido, profundo, de que la vida es pasajera, que es efímera y que hay que gozarla con lo máximo que se puede. Porque a veces estamos tan preocupados de nuestro profesión, o de nuestra familia, o de las cosas que nos pasan en la vida, y nos olvidamos de que esta vida es una. Y que tenemos que apreciar todos los momentos. Creo que estar en la calle, vivir en la calle también hace una cosa: te das cuenta de lo poco que necesitas, materialmente hablando, para poder vivir y vivir feliz. Eso es lo que más recuerdo.

¿Siente nostalgia por esa época?

Siempre, siempre. Cuando tú te avientas a vivir de esa manera, creo que nunca te deja ese modo de sentir la vida, ese modo de pensar en el arte y todo lo que puede hacerte más sensible. Yo lo agradezco mucho porque para mí fue una necesidad. Yo sufría de una crisis existencial y por eso lo hice. Pero, ¡yo se lo recomiendo a todo el mundo! Mis padres eran un poco gitanos porque íbamos y veníamos de diferentes sitios y eso también fue difícil. Quizá por eso recomiendo eso, pero no creo que sea fácil. Si se dan esas circunstancias, difíciles, en la vida, hay que buscarle solución a los problemas. En mi caso sí era un problema mi estado de ánimo ante la vida.

¿Cómo sintió la recepción de Árbol de la vida en México? En otras partes tuvo una muye buena recepción y resaltaron el que hubieras usado el zapoteco, el náhuatl… ¿cómo se recibió en México?

Muy bien. Creo que fue muy bien recibido considerando que los idiomas de nuestro país no son muy difundidos. Su existencia no es bien difundida, y por otra parte, la música, los cantos en estos idiomas son poco accesibles. Solo los puedes encontrar en colecciones que ha hecho el Instituto Nacional de Antropología. Entonces fue un intento de colocarse en otro público, que quizás tuviera más acceso a esos ejemplos.  Porque son solo ejemplos de trabajos etnográficos que se han hecho de la música, y también de otros artistas que son zapotecos, que son mixtecos, que son náhuatl. En esa ocasión recuerdo que fue una sorpresa para mucha gente el que nos inspiráramos también en los códices, en los manuscritos prehispánicos, porque esos papeles son poco referenciados dentro del arte y especialmente en la música.

¿Le ha servido la antropología para su faceta como cantante?

Sí, definitivamente. Porque me voy a la raíz, al origen de un tema. Por ejemplo ahora estoy componiendo un tema sobre el chocolate para el siguiente disco. También estoy componiendo unos temas sobre el estado de violencia que vivimos aquí, con metáforas sobre unos rituales que teníamos los mexicanos en tiempos precolombinos sobre la muerte. Es un tema bien interesante porque uno a veces se pregunta ¿por qué pasa lo que pasa? Y resulta que tiene mucho que ver con nuestro pasado y nuestra naturaleza como seres humanos. El disco anterior también exploró esas raíces. El mezcal por ejemplo, una bebida tradicional de mi región (Oaxaca), que se toma como ritual en las comunidades indígenas de México.

 

En sus letras canta sobre la violencia, los padecimientos de los migrantes, el machismo... ¿se ha metido en problemas?

Yo creo que he tenido mucha fortuna porque el público se ha identificado con las letras de nuestras canciones. Seguramente por mi opinión he de haber creado algunas enemistades. Pero que me perdonen, de eso se trata la vida, a veces tenemos que decir las cosas que sentimos, y quizás después saber cómo perdonar y también que nos perdonen. Porque si no, solo se empeoran las situaciones.

No solo compone. También ha interpretado canciones de muchos autores. ¿Cómo se siente más cómoda, componiendo o interpretando letras de otros?

Pues las dos cosas. Por un aparte está esa inquietud más antropológica de buscar temas que me fascinan, que quisiera conocer más a fondo, y por otra parte, también están las metáforas de mi país, del hombre, de la mujer, del campesino. Eso me llena profundamente. Además, desde que era muy pequeña yo cantaba esas canciones ede forma natural. Así que ese fue mi primer canto: la música ranchera.

En Pecados y Milagros hubo varias colaboraciones. ¿Cómo será el álbum en el que está trabajando?

Este año tuve la fortuna de compartir junto con Soledad Pastorutti, una cantante argentina, y con la Niña Pastori, una cantante andaluza y colaboramos con Carlos Santana en su disco. Fue maravilloso porque nunca me imaginé que pudiera conocer a alguien tan querido por todos, pPor su música y su gran corazón. Ojalá pudiera invitarlo para hacer algo. Los temas que siguen tienen que ver un poco con el estado de ánimo que hay en nuestro país. Estamos en un momento difícil, de mucha violencia, mucha corrupción, de gobiernos complicados. Entonces creo que tratará de sacar a luz algunos temas, pero volteándolos, que es lo que me gusta hacer con las letras de nuestras canciones. Si es un tema muy oscuro, volverlo a la luz. Ojalá que se logre.  Que funcione para el público para que tenga fe en el futuro porque eso es lo difícil en estos momentos.

¿Cómo se llamará?

Pues un poco la idea es ‘Balas y chocolate’. Lindo y loco, un poco surrealista ¿no? Como son las vidas de latinoamerica. Queremos que salga para el 2 de noviembre, que es el día de los muertos aquí en México, y cómo el disco es así, un poco festivo y que alude al tema, pues ojalá que se pueda.


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