Serrano, Santos y Ospina. Crédito: León Darío Peláez.

“Colombia está apenas naciendo”

Los escritores Enrique Serrano y William Ospina hablaron con el director de Semana, Alejandro Santos, sobre la historia del país y sobre por qué, a pesar de los intentos, el proyecto de nación colombiano nunca ha despegado del todo.

2017/01/27

Por Christopher Tibble

Para Alejandro Santos, director de Semana, no pudo haber una mejor coyuntura para hablar sobre la identidad de la nación colombiana, ahora que el país se enfrenta al reto del posconflicto tras el acuerdo de paz con las FARC. “Este es el momento para entender qué país tenemos y qué país podemos ser”, le afirmó el periodista tanto al público del Teatro Adolfo Mejía como a los escritores Enrique Serrano y William Ospina, quienes tienen visiones distintas sobre qué exactamente es Colombia y por qué el país se ha demorado tanto en construir un proyecto de nación. Durante una hora, los dos intelectuales postularon sus tesis, que se resumen a continuación:

“Colombia está apenas naciendo” - Enrique Serrano

Autor del recientemente publicado ¿Por qué fracasa Colombia?, Serrano primero quiso aclarar que no cree que el país ya haya fracasado, sino que podría hacerlo porque se conoce poco y se entiende poco. Según el filósofo, “no sabemos qué somos ni de dónde venimos, no sabemos cuál es el origen de nuestra violencia, su naturaleza, por qué hablamos como hablamos, por qué tenemos nuestros prejuicios. No sabemos cuál es nuestra relación con la vida y la muerte, con el sexo y la brutalidad. Por tanto, Colombia puede fracasar si no se comprende. No conocerse es un lujo estúpido, es una forma de derroche”.

En la opinión de Serrano, Colombia es un país cuya cultura se remonta a la llegada de cristianos nuevos o moriscos conversos en el siglo XV y XVI, al trasplante de una cultura que fue expulsada de España. De ahí proviene nuestra forma de vida, nuestra manera de entender el campo, la vida y la muerte. En otras palabras, Colombia no inició en 1810, sino siglos antes, en las prácticas de los súbditos del imperio español. Pero estas migraciones, el resultado de una huida, no proporcionaron al territorio colombiano con la conciencia de que debía hacer algo por sí misma. Lo fundamental para ellos, según Serrano, era encontrar refugio en un lugar remoto, donde pudieran vivir y prosperar. “La idea de ser nación es tardía, llega por medio de extranjeros a través de Bolívar o en los derechos humanos que leía Nariño. Antes no había una idea de formar un pueblo unido, y es en esa condición de centro ignorado que se incubó de manera dulce y pacífica la nación colombiana antes de 1810”.

Según Serrano, esto nos ha marcado: “hay muchas cosas sutiles con las que se pueden demostrar que somos esa España recusada, herida”. Para el filósofo, a Colombia aún le hace falta un mito común, una serie de procesos que puedan unir al pueblo colombiano. “Hoy no creemos en nuestros próceres y en la capacidad fundadora del mito nacional. Ahora es necesario tener un proceso unificador, pero no creemos en él”.

Serrano concluyó la charla afirmando que “Colombia apenas está naciendo y puede fracasar si de esta transición no sacamos algo en claro, si no tenemos un proyecto de nación viable”.

“El Bogotazo es el símbolo de la historia de Colombia” - William Ospina

Para William Ospina, el 9 de abril de 1948, más que la causa de la violencia que hoy vivimos, es un símbolo de lo que ha sido el país a lo largo de su historia. Para el ensayista y escritor, el movimiento que encabezó el caudillo liberal Jorge Eliécer Gaitán fue la última gran tentativa de incorporar al pueblo en la leyenda nacional, que hoy sigue dominada por la misma casta política. “En muchos países latinoamericanos los movimientos populares lograron democratizar a la sociedad, lograron que sus países se afirmaran tanto en su territorio como frente al mundo. El fracaso de la aventura gaitanista reveló cuán antidemocrática era Colombia y cuán poco receptiva era a las transformaciones. Siempre hemos tenido la costumbre de aplazar las reformas y con Gaitán esa posibilidad se clausuró”. Según Ospina, a Colombia la ha marcado siempre una crisis de diligencia por parte de la clase política, que ha sido “incapaz de interpretar al país y las necesidades y los anhelos de la gente. Además, toda las tentativas que no han venido de ellos, han sido perseguidas por el poder”.

Por otro lado, el autor de El país de la canela argumentó que Colombia le ha costado más que a otros países lograr una identidad por haber sido históricamente más diversa. “Antes de la llegada de los europeos, la diversidad en el territorio era enorme. Había muchas naciones indígenas. Si uno mira ese mosaico, descubre 20 naciones indígenas distintas, cada una con su lengua. Por la pintura rupestre de Chiribiquete, se sabe que acá hubo personas hace 20 mil años y esa cantidad de tiempo marcó la diferencia entre los pueblos indígenas. Este es un territorio que no tenía vocación de ser unitario”, dijo Ospina, quien además aseguró que los europeos no trajeron con sí la idea de un país único, sino más bien una serie de gobernaciones independientes: “A la diversidad original se le añadió la europea. Como dijo en su momento Germán Arciniegas, acá no se hizo un descubrimiento sino un cubrimiento, y llevamos cinco siglos descubriendo a América”.

Según Ospina, Colombia nunca ha sido “una democracia real”, sino “un país señorial, aristocrático”. Y que ahora, si se quiere cambiar eso, “no solo es urgente que se desmovilice la guerrilla, sino también la clase dirigente”.

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