Una escena del 'Infierno' de Dante, por Gustav Doré.

Variaciones sobre el Purgatorio

¿No será que todas las guerras, en el fondo, son guerras religiosas? ¿En nombre de la religión de la patria, de la religión de la democracia, de la religión de la soberanía, de la religión de la raza, de la religión de la propiedad…? En Colombia, lo que Derrida, releyendo las tesis de Schmitt, llamó 'Políticas de la Amistad', derivó perversamente en 'Parapolíticas de la Amistad': el enemigo de mi enemigo es mi amigo y el amigo de mi enemigo es mi enemigo; los que no están conmigo están contra mí.

2016/08/20

Por José Alejandro Restrepo*

“Desde entonces, desde que el cristianismo se vuelve sabiduría popular, así sea convirtiendo la teología en refranero, el perdón se identifica con la absolución del analfabetismo moral, algo distinto al error, ya que se comete en las tinieblas. Y América Latina ha vivido bajo las resonancias de esa frase: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”, interpretado como la disculpa del asesinato. Los romanos y sus ayudantes judíos no saben que crucifican a Dios; ergo, los latinoamericanos pueden ampararse en su ignorancia que es la absolución universal”.

Carlos Monsiváis

Principio del Mal

En una pastoral para la Cuaresma de 1952, monseñor Miguel Ángel Builes, obispo de Santa Rosa de Osos en Colombia, imprecaba desde el púlpito: “La serpiente no se mata por la cola sino por la cabeza”. En un telegrama que le envía al gobernador de Antioquia insiste: “Ruégole, señor gobernador aplaste la serpiente por la cabeza. Estas abundan cada poblado. Atentamente. Obispo”.[1]  La serpiente simboliza dentro de la mitología católica,  la personificación del Mal, de la mentira y el engaño. En los Evangelios se habla de Satanás como “la serpiente antigua” (Génesis, 3:15) a la que se le da muerte aplastándole la cabeza. Así, el símbolo sigue obrando hasta el día de hoy como encarnación del enemigo. El presidente Uribe, el 6 de Abril de 2008,  refiriéndose a  las FARC, dice: “la culebra revive en momentos en que se pensó muerta, ceder unos pasos es auxiliar a la culebra”. Y más recientemente el 20 de Julio de 2010, antes de abandonar el poder, fue más preciso: “Sabemos que cuando la culebra del terrorismo se siente asfixiada y le tenemos una horqueta en el pescuezo, ahí mismo pide procesos de paz para poder que (sic) le aflojemos la horqueta, tomar oxígeno y volver a envenenar. Cuidado!”. El sucesor de Uribe, Juan Manuel Santos, en el discurso a las Fuerzas Militares el 24 de Diciembre de 2010, insiste: “A esa fiera acorralada la vamos a seguir debilitando hasta que deje de respirar…”.

Muchas operaciones militares llevan nombres y estandartes religiosos y muchas cruzadas religiosas parecen operaciones militares, ambas contra el Mal. “Por el contrario un Ejército lleno de Dios es valiente, fuerte para combatir el mal y el pecado”, dice el Capellán General del Ejército Colombiano[2]. Una operación de Israel en Gaza en 2008 se llamó Plomo fundido, nombre tomado de una canción de la fiesta religiosa de Janucá. Irán lanza misiles en las maniobras Gran Profeta. El Ejército colombiano implementa acciones antisubversivas como Vuelo de Ángel, Arcángel San Gabriel, Armagedón, Redentor, Génesis, Apocalipsis y la más célebre Operación Sodoma[3]. Sodoma, apelativo terrorífico de destrucción y muerte contra la guerrilla de las FARC realizada el 22 y 23 de septiembre de 2010. Sodoma y Gomorra fueron las ciudades destruidas con fuego y azufre a causa de la concupiscencia contra-natura de sus habitantes. Todavía persisten los ecos de la Conquista de América en su misión cristiana de combatir el pecado nefando.

El Otro-demoniaco para monseñor Builes estaba encarnado en los comunistas, liberales, masones, protestantes, “Volterianos”, “tártaros sin Dios”, incluso en los bailarines de mambo[4]. Esta idea del Mal radical se personificó en el comunismo durante la Guerra Fría. Posteriormente, la doctrina antiterrorista de Bush fue tomando el relevo, buscando el enemigo invisible y ubicuo a como diera lugar. Bush habló literalmente de una “Cruzada contra las fuentes del Mal”. A partir del 11 de Septiembre de 2001, esta cruzada ya no es contra el comunismo (lo que no quiere decir que el anticomunismo haya desaparecido) sino contra el terrorismo. En un discurso del 16 de septiembre Bush hablaba de este nuevo tipo de demonio: “Nosotros entendemos y el pueblo empieza a entender esta cruzada contra el terrorismo que nos tomará un buen tiempo”. El presidente confiaba en que su misión estaba avalada e inspirada por las fuerzas del Bien: “confío en que dios hable a través de mi”[5].

La organización Keep America Safe continúa este legado y dice en su página web: “Sabemos que por 233 años, Estados Unidos ha sido una fuerza incomparable del bien en el mundo, que nuestros ejércitos han sido los mejores de la historia y que la tierra es un mejor lugar si este país es confiable para sus aliados y temido por sus enemigos”[6]. Le preguntaron al general norteamericano Norman Schwarzkopf, si perdonaría a los terroristas del 11 de Septiembre de 2001. Su respuesta fue: “Yo creo que la tarea de perdonarlos corresponde a Dios. La  nuestra es simplemente la de promover dicho encuentro”[7]. Tiempo después, Vladimir Putin en evidente Espíritu de Cuerpo doctrinal, refiriéndose a los yihadistas parafrasea la sentencia: “Perdonar a los terroristas es cosa de Dios, enviarlos con él es cosa mía”.[8]

Derrida pregunta: ¿No será que todas las guerras, en el fondo, son guerras religiosas? ¿En nombre de la religión de la patria, de la religión de la democracia, de la religión de la soberanía, de la religión de la raza, de la religión de la propiedad…?. [9]

Dios y Patria

Desde que  los jefes paramilitares (Salvatore Mancuso, Ernesto Báez y Ramón Isaza) visitaron el Congreso de la República el 28 de Julio de 2004, venimos asistiendo a una monótona retahíla de solicitud de perdón. Estas personas dejan de ser sujetos particulares y se vuelven sujetos colectivos: pedir perdón a nombre de las Autodefensas Unidas de Colombia, AUC, es una manera de escamotear responsabilidades y responsables individualizados. En nombre de  es un problema de representación y de teatro, de teología y de política.

El teatro de la representación de la política y de la religión, tienen componentes similares: espectadores pasivos, representantes claramente jerarquizados (algunos incluso representan a Dios sobre la tierra, otros creen ser el mismo Mesías[10]), predominio de la palabra y del libreto,  actores impostados que actúan según roles y papeles, efectos y efectos especiales para encantar (de encantamiento) y persuadir a través del sensorama. Estaríamos entonces en  la Teatrocracia  de  la sociedad del espectáculo. La política como materialización de la ilusión religiosa implica procesos de identificación a través de la emotividad, un sensorium que movilice efectivamente las masas, espíritu gregario exaltado, oficiantes histriónicos, largos oficios mediáticos en vivo y directo (los presidentes de Colombia y Venezuela lo saben y hacen muy bien en sus programas televisivos: Consejos Comunales y Aló Presidente). Estas emisiones son un exitoso compendio de las técnicas de la propaganda aplicada por Goebbels: principio de simplificación (adoptar una idea única, un símbolo único), principio de vulgarización (mensajes populares, sencillos que no exijan esfuerzo mental mayor), principio de orquestación (repetir incansablemente), principio de unanimidad (convencer a mucha gente que se piensa como todo el mundo), principio de identificación (empatía profunda entre representante y representado), movilización de la emoción (la emoción como el principio básico de todo proyecto político de masas).

Alias “Ernesto Báez”, comandante paramilitar de las A.U.C. con voz trémula exclamaba en el Congreso de la República: “Que los caminos de la reconciliación nacional vayan de la mano de la comprensión, la misericordia y la justicia, expresa el santo Evangelio (…) El primer deber que nos ponemos  a estas horas de profunda reflexión cristiana y patriótica, con el corazón expuesto al escrutinio de Dios y la nación…”.

Después de la muerte del guerrillero Raúl Reyes el 1 Marzo de 2008, el sacerdote jesuita Alfonso Llano escribe invocando a Dios y a la Patria:  “Son seres humanos, hijos de la Patria, hijos de Dios, pero siento tener que alegrarme porque los dejen tendidos en medio de la selva. (..) Entonces, a pesar de tratarse de seres humanos libres y sensibles hijos de Dios y de la Patria, con derecho a la vida y la libertad,  todo colombiano por cuyas arterias corra sangre noble no puede menos que alegrarse de que se haga justicia puesto que llevan 44 años haciendo el mal y conculcando todos los derechos humanos y divinos de seres colombianos”[11]. Semanas después el sacerdote responde a los cuestionamientos que despertaron sus afirmaciones: “¿O sea que la muerte de Raúl Reyes, según usted, fue proporcional al daño que venía infligiendo? –Mucho más suave. Ni siquiera se cumplió la ley del Talión. Fue una sanción muy  suave en relación con lo que él había hecho, matar a centenares de personas y solamente se le eliminó la vida”.[12] Solamente se le eliminó la vida… ¿ es necesario entonces matar y rematar? El exceso de castigo debe responder a la medida  del crimen y aún debe sobrepasarlo. Este exceso de castigo es el terror. La supremacía del soberano debe quedar clara, a la vez que su función de intimidación sobre futuras transgresiones criminales: “y el suplicio comienza después de la muerte. Puesto que, después de todo, lo que se trataba de lograr no era tanto el castigo mismo del culpable, la expiación del crimen, como la manifestación ritual del poder infinito de castigar”.[13]

Como resultado de la Operación Sodoma, el Mono Jojoy comandante de las FARC, fue dado de baja el 22 de Septiembre de 2010, junto a 20 guerrilleros más. El ministro de Defensa Rodrigo Rivera agradeció a Dios por las victorias y expresó que lo único digno de lamentar fue la muerte de un perro antiexplosivos[14]. Vieja táctica de deshumanizar al enemigo: verlo y tratarlo como a un animal.

Perdón y  olvido

Se puede pensar el perdón sin pensar en el indulto y en el olvido como prerrequisitos. Derrida insiste en que no hay que confundir perdón con olvido. Al contrario, insiste, se hace necesario mantener viva la memoria integral del mal causado, lejos de tendencias piadosas y bienpensantes como “ecologías de la memoria” o “sicoterapias del luto”[15].

Pero, en la  historia reciente de Colombia, ¿quién perdona a quién? “El ex-comandante del Bloque Vencedores de Arauca de las Autodefensas Unidas de Colombia, Miguel Ángel Mejía Múnera, otorga ofrecimiento de perdón para las víctimas de Arauca”, así titula el paramilitar un aviso de prensa pagado por él mismo desde la cárcel[16]. “Otorga ofrecimiento de perdón”, curiosa forma gramatical que revierte la fórmula: ¿es el victimario el que otorga el perdón? ¿Se perdona a sí-mismo?

“En aras de la reconciliación, a algunas víctimas también les toca a veces pedir perdón”, dice el hoy senador Alfredo Rangel, a propósito del perdón público que pidió el Estado por el crimen del dirigente del Partido Comunista Colombiano, Manuel Cepeda[17]. Según Rangel, el hijo debe pedir perdón a su vez al Estado por la supuesta responsabilidad del padre en hechos de violencia. Revanchismo de perdones que se anulan en la vanidad del poder: puesto que pedir perdón es asumir la culpa, el que pide perdón de último es el último responsable en la pirámide de la infamia. Estas expiaciones públicas, estas solicitudes de perdón como rituales de trámite, conllevan la dramaturgia y la configuración de un tipo de teatro, un teatro del sentimentalismo y la emoción, regulado, estilizado, narcisista, lleno de fórmulas y de performatividades agotadas que perdieron toda credibilidad. “Toda suerte de ardides estratégicos pueden esconderse abusivamente detrás de una “retórica” o de una “comedia” del perdón con el fin de quemar la etapa del derecho”[18], así sospecha Derrida de un espacio teatral donde actores de la representación piden perdón y fingen arrepentimiento. Lo que persiste al final del duelo retórico no es el “perdonar a los que nos ofenden”, sino la sentencia de Creonte en la tragedia de Sófocles: “mi enemigo sigue siendo mi enemigo aún después de muerto”.

¿Quién no perdona? “Nosotras ya hemos perdonado a nuestros enemigos… Dios mío, ¿por qué no nos perdonas tú a nosotras?”[19] Este fue el clamor, durante un velorio, de parte de una de las viudas de la familia Cárdenas. Por veinte años vieron morir a todos los hombres de su familia a manos de los Valdeblánquez, durante una guerra de clanes en la costa norte de Colombia que empezó en 1970. Dios no se apiada de las madres, viudas, hijas de la tragedia de estas familias aniquiladas por los vórtices de la venganza. Dios asiste impasible a la representación de un drama que dejó alrededor de doscientos muertos[20]. Ni siquiera Shakespeare, en sus raptos poéticos más sanguinarios, imaginó tanta barbarie: “En nombre de las amargas lágrimas que veis cubrir mis mejillas de las arrugas de la vejez, tened piedad de mis hijos condenados, cuyas almas no son tan perversas como se imagina. He perdido veintidós hijos, sin verter jamás una lágrima….”.[21] Confucio hacía cálculos aún más tímidos: “Antes de embarcarte en un viaje de venganza, cava dos tumbas”.

El Purgatorio

Estamos rezando ahora por el reposo de su alma. Esperando que estés bien y no en el infierno. Lindo cambio de aire. De la sartén de la vida al fuego del purgatorio. - James Joyce

La escena y el lenguaje son eminentemente jurídicos. El Purgatorio es el espacio donde las almas piden perdón. Es como un infierno mitigado. Lutero lo llama “el tercer lugar”. Aquí en este espacio-tiempo se define para el creyente, el después de su muerte. El dogma católico explica que se trata de una “provincia” donde las almas terminan de expiar las culpas mientras se satisface la justicia divina. Para describirlo utiliza teatralmente las técnicas de composición de lugar: “bajaremos a aquella tenebrosa cárcel”, “el clamor que sube de aquellas cavernas”, “una mirada a aquellas profundidades”, “habrá quién pueda escuchar sus lamentos sin que se le parta el corazón de pena?”, como en muchas otras religiones, este rito de pasaje debe atravesar el fuego purificador y finalmente “comprender mejor el espectáculo de un ajusticiado a fuego lento”.[22]

En La Divina Comedia, el Purgatorio es una isla en medio de la cual se encuentra el monte más alto de la tierra. El Purgatorio tiene la forma de un cono y está dividido en siete rampas, donde se castiga un pecado en cada una de ellas. Las almas no pueden empezar su ascenso y están obligadas a esperar  para purgar sus faltas. Dante, guiado por su conciencia Virgilio, asiste al espectáculo de las almas en pena.

En las pinturas del Purgatorio del Barroco Neogranadino, señala Jaime Borja[23], para producir impacto y realismo se emplearon las técnicas de la emblemática, el arte de la memoria y la composición de lugar. En la composición de lugar se proponen reglas, instructivos y modos de actuar, iluminación y escenografías, toda una puesta en escena. Este método, implementado por Ignacio de Loyola en sus Ejercicios Espirituales, es un efectivo recurso teatral, de hecho muy similar al método Stanislavsky[24]:       

“El primer punto será ver con la vista de la imaginación los grandes fuegos y las ánimas como cuerpos ígneos; el segundo: oír con las orejas llantos, alaridos, voces, blasfemias contra Cristo nuestro Señor y todos sus santos. El tercero: oler con el olfato humo, piedra azufre, sentina y cosas pútridas; el cuarto: gustar con el gusto cosas amargas, así como lágrimas, tristeza y el verme de la conciencia; el quinto: tocar con el tacto, es a saber, cómo los fuegos tocan y abrasan las ánimas”[25].

El Purgatorio se plantea como ese lugar teleológico, espacio intermedio entre el Paraíso y el Infierno, donde los culpables pueden ser perdonados después de purgar sus pecados. “El mismo fuego”, dice San Gregorio, “atormenta a los condenados y purifica a los elegidos”. Quizá la figura del Purgatorio no sería solamente una lejana figura medieval. Dice Le Goff: “(El Purgatorio) instituye en esta situación intermedia del destino escatológico de cada ser humano un complejo procedimiento judicial de mitigación de penas, así como de abreviación de estas penas en función de diversos factores. Y supone por tanto la proyección de un pensamiento de justicia y de un sistema penal muy sofisticados”[26]. Es en este sentido que se podría apostar a la idea de Carl Schmitt en el sentido de que la imagen metafísica de un mundo en una época determinada tiene la misma estructura que su forma de organización política. Un sistema penal y una reflexión sobre las formas de justicia de dificultades y de hondas repercusiones en el contexto de la violencia política colombiana y latinoamericana: ¿Qué se puede perdonar y qué es imperdonable? ¿Sobre qué bases de negociación opera la justicia? ¿Cómo se repara el daño infringido? ¿Cómo no alentar la impunidad histórica y el olvido? ¿Cómo se garantiza la justicia y además la  verdad?

Amor (y perdón) de madre

“Una nueva conversación permitió al CTI avanzar en la captura de los asesinos. Uno de ellos, alias ‘Caliche‘, en un aterrador acto de arrepentimiento llamó a su madre. En un aparte le dice:

Caliche: No, tiene que ayudarme, en estos días me tocó hacer unas cosas que… Yo sé que usted me ha dicho que no le comente nada de lo que yo hago... Lo que hice ese día ahí fue una vuelta ahí que uno nunca olvida eso... Sabe qué, madrecita, me tocó picar a un man, a la mamá y a la hermanita...

Madre: Huyy…por Dios bendito.

Caliche: Se lo juro, cucha. Y sabe qué, madrecita. Me siento mal, me siento arrepentido.

Madre: Mijo, pero si no lo hacía usted, se lo hacían a usted…

Caliche: Y es el momentico, viejita, que sabe qué, cucha, me siento raro...

Madre: No pues, rece, mijo. Es algo que le tocó a usted, mijo.

Caliche: Ese día yo nada más veía eso y en la mente mía pensaba era en usted y en la niña. Pero sabe qué, cucha, se lo digo de corazón: al man no, nada, normal. Al man le di sin mente. Pero a la mamá y a la hermanita… remordimiento nada más, porque mi mamá y mi hermanita… yo pienso es eso y no quiero que nada de eso les pase a ustedes…

Luego la madre le recomienda que lo mejor es que “haga sus cosas lejos, donde nadie lo conozca... y no se meta en problemas…”:

 
Madre: De pronto mi Diosito a usted lo tiene pa‘ más, no sé…

Caliche: Dios quiera que sí. Bueno, pues, madrecita, mis bendiciones.

Madre: Que mi Dios lo bendiga. Que las ánimas benditas lo protejan de todo mal y peligro”.

 

Oración al Anima Sola

“Oye mortal el lamento de un alma aprisionada, sola triste, abandonada en este oscuro aposento. Anima mía, ánima de paz y de guerra, deseo que todo lo que tengo ausente o perdido se me entregue o aparezca. ¡Oh Anima, la más sola y desamparada del purgatorio! Yo os acompaño en vuestro dolor, compadeciéndote al veros gemir y padecer en el abandona de esa dura y estrecha cárcel, y deseo aliviar vuestra aflicción.”

Parapolíticas de la amistad

 “La específica distinción política a la cuál es posible referir las acciones y los motivos políticos es la distinción de amigo y enemigo”, propone Carl Schmitt[27].  Lo que plantea  de esta manera es una posible metodología, ciertamente problemática, para señalar casos  de extrema radicalización en relaciones de unión o separación políticas. El antagonismo incluye el conflicto con el vecino, “el enemigo externo”, así como la guerra civil y “el enemigo interno”. En la historia reciente de la guerra interna en Colombia, lo que Derrida, releyendo las tesis de Schmitt, llamó Políticas de la Amistad[28], derivó perversamente en Parapolíticas de la Amistad: el enemigo de mi enemigo es mi amigo y el amigo de mi enemigo es mi enemigo; los que no están conmigo están contra mí.       Amparados bajo esta premisa, guerrilla, paramilitares y Estado realizan toda suerte de ajusticiamientos, justicia privada, ajuste de cuentas y cacería de brujas (el fantasma omnipresente del enemigo invisible)[29].

En El Purgatorio del Dante se lee: “Tened bien entendido que vuelve atrás quien vuelve la mirada”.[30] Asimismo el estado colombiano actúa magnánimamente ofreciendo perdón pero lo condiciona a una necesidad superior: no mirar atrás en aras de la reconciliación y de la restauración de la unidad de la nación. Estos discursos conllevan una idea del tiempo y de la historia. Parece que la visión del más-allá (su espacio y su temporalidad) ha sido claramente un arma política tanto para la Iglesia como para el Estado. La historia teleológica del progreso sostenida por la democracia liberal nos habla de un futuro promisorio y de la inconveniencia de mirar hacia atrás. ¿Porqué no mirar al pasado?  ¿Qué tipo de tiempo y de historia son éstos que temen mirar atrás? “Perdón y olvido” y “leyes de punto final” parecen ser coartadas para la impunidad y para ocultar la verdad. ¿Qué pretenden estas expiaciones y estas culpas asumidas, cuando se condicionan con no mirar hacia atrás? “Ajustar cuentas con el pasado, no debe convertirse en una vendetta con el presente”[31]. Como si no se pudieran ajustar cuentas con el pasado, como si no tuviéramos derecho a mirar el pasado, a entenderlo, y buscar  responsabilidad y responsables en la búsqueda de la verdad, cómo si la justicia fuese un asunto de  venganza… Estos llamados y exigencias a la post-sincronización tranquilizadora y moralizante de los acontecimientos convierte al historiador (historiador historicista diría irónicamente Benjamin) en el  montajista de una película de la historia optimista y de Final Feliz.

Más teatro: la planeación por escenarios es una metodología que surge como una estrategia después de la Segunda Guerra Mundial. Se trata de visualizar posibles escenarios por donde el enemigo puede hacer su aparición y así planificar la defensa y evitar sorpresas. El sector corporativo y la empresa privada adoptó igualmente la estrategia. Su condición fundamental es no instalarse en el presente, mucho menos en el pasado; sólo el futuro importa. El Procurador General de la Nación, Edgardo Maya, refiriéndose a la posible responsabilidad política de los ex presidentes, dijo: “el espejo retrovisor, no va a solucionar nada, establecer juicios de responsabilidad no sirve y sería absurdo hacerlo, hay que mirar hacia adelante y rápido porque el tiempo se está acabando[32]. Mirar siempre hacia adelante, al futuro, como si de esa manera  el pasado dejara de existir[33]. No solamente es preciso mirar adelante sino rápido porque “el tiempo se está acabando”… (pero, ¿de qué tiempo habla?, ¿el tiempo se acaba?) La historia y el progreso neoliberales viajan cómodamente en la metáfora de la locomotora que nadie puede detener, siempre en línea recta hacia el futuro y a gran velocidad, sin espejo retrovisor[34].

Aquel que se atreva a mirar atrás será convertido en estatua de sal… La campaña presidencial de Cesar Gaviria (1990-1994) lo anunciaba eufóricamente: Bienvenidos al futuro! El modelo neo-liberal es también un modelo de tiempo y de historia. “El Fin de la Historia” como pregonaba Francis Fukuyama (en su momento asesor del Departamento de Estado de Estados Unidos),  equivaldría a la muerte de las ideologías, al nirvana de la economía de mercado y la democracia liberal. La mercancía-fetiche en su éxtasis consumista, en su reificación fervorosa, en las indulgencias de la acumulación y en la glorificación de la abundancia confirman que el capitalismo no solo es ideología sino aún más, es religión. Religión con sus imágenes, sus sacerdotes, sus vidas ejemplares y rituales de culto: “Mero culto, sin dogma”, decía a propósito Benjamin[35].

Soldados de Cristo

Carl Schmitt publica en 1922 su texto Teología política[36] donde propone que la teoría moderna del  Estado secular laico en realidad corresponde a problemas teológicos. Y no se trata solamente del paso del Imperio Romano al Cristianismo sino que se trata de unas conexiones entre la política y la teología ancladas profundamente dentro de la estructura, la racionalidad y el lenguaje del poder y del Estado. También las guerras de toda intensidad están atravesadas y motivadas por consideraciones teológicas. Los ejemplos son numerosos:

Antonio Nariño nombró general de su ejército a la escultura de Jesús Nazareno de la Iglesia de San Agustín en 1823 y la sacó al frente de batalla como vanguardia icónica, “el Señor de los ejércitos debía descargar toda su ira contra los neogranadinos atacantes, convertidos automáticamente en infieles”.[37]

Durante la guerra con el Perú de 1932, el apoyo popular fue muy entusiasta. La mezcla entre nacionalismo y religión llevó a extremos la celebración eufórica de la muerte. Así, Enrique Caballero Escovar tenía visiones místico-bélicas: “persignarían el cielo con la cruz de acero de los aviones de guerra”.

El libro de José Cuesta, Vergüenzas históricas se refiere a la masacre de Tacueyó (1985): “De acuerdo con las versiones oficiales del genocidio, Fedor Rey, también conocido como Javier Delgado, comandante de una guerrilla disidente de las FARC había detectado una masiva infiltración del ejército en su organización. Los infiltrados se reconocerían  porque cada uno de ellos portaría una medallita de la Virgen del Carmen o un escapulario del Señor Caído de los Milagros.” [38]

Una reconciliación mediada por un intercambio de imágenes virginales: “Una conmovedora escena tuvo lugar en Manizales donde coincidieron en un programa de televisión lo comandantes Ernesto Báez que escuchamos ahora de las AUC y Rosemberg Pabón del M-19, al finalizar la grabación del programa, se confundieron en un estrecho abrazo y ambos lloraron. El Comandante Uno, le entregó a Báez una imagen de la Virgen de la Playa, y este hizo lo propio le devolvió la atención pero con otra imagen de la Virgen de Fátima.” [39] 

Juan Duchesne Winter[40] muestra cómo las narraciones guerrilleras en América Latina siguen una matriz mítica: “militantes esclarecidos, heroicos, excepcionalmente sacrificados y valientes, portadores de una buena nueva transformadora…”. Durante la campaña en el Congo de 1965, el Che Guevara decepcionado comenta: “Seguíamos intentando por todos los medios, de incorporar congoleses a nuestro pequeño ejército y darles rudimentos de instrucción militar, para tratar de salvar de ese núcleo lo más importante: el alma, la presencia de la Revolución. Pero los encargados de darle el soplo divino, los cubanos, cada vez tenían más débil el hálito vital.”[41] 

Dentro de la misma saga mesiánica el comandante del M-19, Carlos Pizarro escribe una carta el 7 Abril de 1980: “Y digo a tiempo porque hoy hablamos un idioma nuevo, el idioma que entendemos todos, el ignorante y el sabio, el humilde luchador y el gran combatiente, el jefe y el soldado. Nosotros y con nosotros multitud de hombres viven un Pentecostés revolucionario…”[42] 

Los máximos comandantes de la guerrilla marxista-leninista Ejército de Liberación Nacional (ELN) fueron sacerdotes católicos: Domingo Laín, Camilo Torres, el cura Manuel Pérez.[43] Un grupo paramilitar en el departamento de Antioquia se llamaba “Los Doce Apóstoles”, un líder paramilitar utiliza el alias de “Job”, un comandante guerrillero del  ELN  tiene como nombre de combate “Emmanuel” (en hebreo: Dios está con nosotros). En Perú, el máximo dirigente del grupo maoísta Sendero Luminoso, se llamó Abimael Guzmán, nombre bíblico que significa mi padre es Dios.

Durante la guerra civil de Guatemala, la presencia y la influencia de los sacerdotes católicos afectos a la Teología de la Liberación, fue combatida y contrarrestada (además de los métodos violentos antisubversivos) con la entrada masiva al país de movimientos evangélicos pentecostales, sutil táctica y estrategia ideológica  diseñada e implementada por el gobierno de EE.UU. El general Ríos Montt, muy activo militante del grupo evangélico Verbo,  como comandante supremo de esta guerra antisubversiva de 30 años recibió la misión divina de acabar el comunismo: “el buen cristiano es el que se desenvuelve con la Biblia y con la metralleta”[44].

El Sandinismo invoca rituales y creencias católicas como plataforma política, “El sandinismo es Fe, Creencias, Prácticas, Rituales. (…) Nosotros vamos a una Misa Revolucionaria, vamos a cantar, vamos a llenarnos del Dios de los Pobres, de Amor al Prójimo. Porque Dios está en todas partes…”[45].

Después de la Operación Jaque (2 de Julio de 2008) donde el ejército colombiano liberó a varios secuestrados, el Presidente de la República Álvaro Uribe explicó: “Fue un milagro de Dios realizado por medio del ejército”[46]. ¿Todos los ejércitos del mundo sirven a Dios, o es el nuestro el elegido? ¿Dios actúa siempre a través de los ejércitos o solo en situaciones excepcionales? ¿Los soldados sirven a sus gobiernos, o son en realidad soldados de Cristo?

El Caballero de la Fe y los falsos positivos

Temor y temblor, incomprensión y espanto, es lo que Kierkegaard [47] siente al reflexionar sobre el  pedido que Dios hace a Abraham: sacrificar a su propio hijo. El filósofo insiste en que gracias a la fe, y solo por eso, Abraham soportó la dura prueba. Este hombre de la fe es “el Caballero de la Fe”, un hombre sencillo que no duda en obedecer los designios de su Dios, aún si le parecen excesivos. Todo por la fe. Fe ciega. La fe hizo que ese acto sacrificial fuera necesariamente diferenciado de un simple asesinato. “La suspensión teleológica de lo ético” es la expresión de Kierkegaard para señalar ese estado de excepción donde dar muerte sería para Abraham un acto sagrado y no un acto criminal profano. Su reino no es de este mundo, tampoco la ley. De la misma manera el abogado del oficial nazi Eichmann repetía durante el juicio: “Mi cliente se siente culpable ante Dios, no ante la ley”.[48]

¿Qué papel juegan estos cuerpos violentados en ese cruce entre mito e historia? ¿Pueden estos mitos interpretarnos a nosotros? ¿O el gesto mítico dio pie a la pura y simple matanza de nuestros tiempos? ¿Es posible asesinar por la fe? ¿Acaso la fe no puede ser también la motivación para la tortura y el crimen?

La llamada interceptada ocurrió en la tarde del 10 de junio de 2008. Conversan un capitán y un coronel de la Brigada 17. El coronel pregunta por el número de bajas, si estaban armados y le sugiere al subalterno que diga que son de las FARC. El capitán le dice que hubo un supuesto combate y que “cuento con uno con todo”, en referencia a una baja.

Coronel: Cuénteme, ¿cuántos muertos son?

Capitán: Casi me pelan, más bien.

Coronel: ¿Casi lo matan?

Capitán: Casi me quiebran.

Coronel: Entonces, ¿no lo mató?

Capitán: ¿Ah?

Coronel: ¿No mató a nadie?

Capitán: No pierda la fe, mi coronel.

 Coronel: No, hermano...

Capitán: No, no, no pierda la fe.

Coronel: Bueno, bueno, hermano.[49]

El coronel es también a su manera un Caballero de la Fe. Sin embargo parece perderla por momentos. El capitán lo alienta… no hay que desfallecer, la misión de mantenerse en la fe supone duras pruebas. El coronel duda pero finalmente persiste en la fe, fe en la impunidad del crimen por venir, fe en la motivación que lo mueve que es superior al deber, superior al acto de servicio, superior a la ley, superior a la moral. Su reino y su ley no son de este mundo. Historia ya sin conexiones míticas, crueldad sin connotaciones sacrificiales, crimen sin mediación ni divinidad, violencia ni curativa ni preventiva, rituales impuros que nada purifican, que no expulsan la violencia sino que perpetúan la venganza...“el paso de un cuerpo a un límite donde se convierte en un cuerpo común, espíritu de una comunión del cual es el efectivo símbolo material, relación absoluta consigo del sentido en la sangre, de la sangre en el sentido. Pero nosotros ya no tenemos sacrificios, ése ya no es nuestro mundo. La sangre que corre de nuestras llagas corre horriblemente, y sólo horriblemente…”.[50]

En 2011 el Ejército Nacional de Colombia hace grandes esfuerzos por limpiar su imagen y enfatizar el respeto por los derechos humanos. Fe en la causa es el nombre de la campaña publicitaria lanzada por el comandante del ejército, general Alejandro Navas. La idea surge cuando el general fue agregado militar en Roma, “ahora desde comandantes hasta soldados y cadetes, todos llevan a la mano el Evangelio de San Marcos para fortalecer la fe en Dios y hasta se aprenden la frase en latín: omnia posibilia sunt credenti, todo es posible en aquél que cree”.[51]

 

                                                                 ***

 “AUC mata que Dios perdona”.[52]

*Texto publicado en el libro Religión Catódica, Universidad Nacional de Colombia, 2011. Revisado en 2016.

[1]En, Testis Fidelis, El basilisco en acción, los crímenes del bandolerismo, Medellín, Tipografía Olimpia,1953, p.8.

[2] Dios y el Ejército, Periódico Ejército Nacional, Agosto-Septiembre 2011, p.26.

[3] Operación llevada a cabo el 22 y 23 de septiembre de 2010. Según el Ministro de Defensa Rodrigo Rivera, se le bautizó así porque “en ese campamento estaba el corazón de la maldad”, “llegamos a la madre de las madrigueras”.

[4] “A estos y otros innumerables desafueros contra la moral debemos agregar el baile, pecaminoso de suyo en la actualidad, en casi todas sus modalidades. Queremos centrar la doctrina teológica sobre el baile y referirnos luego concretamente al “mambo” y otros inventos modernos traídos del infierno para acabar de desquiciar una sociedad ya carcomida en el orden moral (…) Hacemos nuestra esta condenación y  prohibimos bajo la misma pena de pecado mortal este inmundísimo baile”. En, La mitra azul, Miguel Ángel Builes: el hombre, el obispo, el caudillo,  Miguel Zapata Restrepo, Editora Beta, Medellín, 1973, p.493. Antes de monseñor Builes, Fray Ezequiel Moreno, obispo de Pasto y canonizado como santo, a comienzos de 1900 sostenía públicamente que el liberalismo era pecado y que “la religión debe ser defendida con Remington y machete”. El santo murió de cáncer en la garganta (!) en 1906. Ver, Malcolm Deas, San Ezequiel Moreno. Revista Credencial historia. Bogotá. Edición 46, Octubre 1993. Rafael Uribe Uribe en 1912, responde con un libro de distribución gratuita titulado De cómo el liberalismo político Colombiano no es pecado. Este es el único libro colombiano incluido en el Index Librorum Prohibitorum.

(http://historiacritica.uniandes.edu.co/view.php/128/index.php?id=128) El pastor cristiano Jaime Arturo Fonseca Triviño, líder de la comunidad Colombia Manos Unidas durante un foro de víctimas de la guerrilla organizado por VIDA,  dijo: “Para lograr la paz, se necesita fe de cristianos y plomo ventiao”. http://www.las2orillas.co/el-pastor-del-centro-democratico/  (consultado el 10/07/2013).

[5]  http://www.noticias24.com/actualidad/noticia/1693/50-perlas-que-dijo-bush/(consultado el 19/06/2016).

[6] http://www.keepamericasafe.com/?page_id=217 (consultado 23/01/2011)

[7] https://groups.google.com/forum/#!topic/quintapromocioncmea/0zySg5z7yTg (consultado el 19/06/2016).

[8] http://gaceta.es/noticias/perdonar-los-terroristas-asunto-dios-enviarlos-cosa-18112015-1319 (consultado el 19/06/2016).

[9] Derrida, Jacques, Fe y saber, Ediciones De La Flor, Buenos Aires, 2007, p. 70.

[10] Dos ejemplos cercanos: al final de su testamento, “firmado con huella digital en la finca “21”, el día 3 de Febrero de 2002”, el jefe paramilitar Carlos Castaño escribe: “Esta es mi voluntad cuando ya haya terminado mi misión aquí entre ustedes. Mi legado humano a todos es el ejemplo de una vida entregada al servicio de su país sin olvidar nunca su familia”.  Revista Semana, No. 1371, 11 de agosto 2008. La diputada venezolana Lina Ron, se refiere al presidente Chávez así: “Creo que esto es mesiánico. Dios designó al presidente Chávez como el mesías de esta tierra. De Latinoamérica completa, inclusive”. El Tiempo, 30 Noviembre de 2003, p.1-15.

[11] El Tiempo, 9 de Marzo de 2008

[12] Revista Semana, Marzo 24, 2008, p.39. El 3 de Mayo de 2016, después de seis años de su liberación, Ingrid Betancourt, secuestrada por las FARC, expresa: “Mis verdugos están muertos, Dios hizo justicia por mí”. Siempre creímos que el “ojo por ojo, diente por diente” era lo propio de la justicia humana, pero, ¿también lo es de la justicia divina? Ver entrevista: http://www.elespectador.com/noticias/politica/mis-verdugos-estan-muertos-dios-hizo-justicia-mi-ingrid-video-630505 

(consultado 3/5/2016)

[13] Michel Foucault, Los Anormales, Akal, Madrid, 2001, p.82.

[14] El Tiempo, 26 de septiembre de 2010, p.1-31

[15] Ver, Evando Nascimento, El perdón, el adiós y el luto en Derrida- Actos de memoria. En, Sin Fundamento. Revista Colombiana de filosofía, No. 5-6, Universidad Libre, Bogotá, Agosto 2006, pp. 46 y ss.

[16] El Tiempo, 2 de Noviembre, 2008. También Carlos Castaño, otro jefe paramilitar, utiliza la misma forma gramatical: “Yo estoy haciendo muestras de perdón hoy…”. El victimario perdonando a la víctimas. Revista Semana, No. 1371, 11 de agosto 2008.

[17] Revista Semana, Julio 12, 2010, p.56. Esta solicitud pública de perdón por parte del Estado  fue exigida por la O.E.A.

[18] Derrida, Jacques, Política y perdón, entrevista para Le Monde des Débats, Diciembre de 1999. En, Cultura política y perdón, Universidad del Rosario, Bogotá, 2007, p.21.

[19]Revista Semana, Abril 18 de1989, p.31.

[20] http://www.elheraldo.co/judicial/los-cardenas-y-los-valdeblanquez-una-vendetta-que-dejo-alrededor-de-200-muertes-176976  (consultado el 10/12/2014).

[21] William Shakespeare, Titus Andrónicus, Acto III, Escena 1. http://shakespeare.mit.edu/titus/full.html

[22] Revista Estrella, Noviembre de 1990, p.1. Hay un portal en internet dedicado a las almas del Purgatorio: www.benditasalmas.org

[23] Borja, Jaime. Purgatorios y juicios finales: las devociones y la mística del corazón en el Reino de Granada. Revista Historia Crítica, Universidad de los Andes, Bogotá, Noviembre 2009, p.81.

[24] El método Stanislavsky le propone al actor ponerse en el lugar del personaje, debe creer en que todo lo que ocurre en escena es real. El actor ve por sí mismo todo lo que debe convencer a su interlocutor, aprendiendo a visualizar los sucesos de la vida del personaje.

[25] Ignacio de Loyola, en, Jaime Borja, op.cit. p.81.

[26] Jacques Le Goff, El nacimiento del Purgatorio, Madrid, Taurus,  1981, p.14.

[27] Carl Schmitt, El concepto de lo “político”, Fondo de Cultura Económica, México, 2001, p.177.

[28] Jacques Derrida, Políticas de la amistad, Editorial Trotta, Madrid, 1998. Políticas de la amistad sería la operación propiamente política de crear la mayor amistad posible.

[29] Estas perversiones en la práctica política y en la confrontación armada tiene antecedentes en Colombia. Horacio Gomez Aristizabal, proponía en 1962 su “Teoría Gorgona”: “la  agresividad es innata y se combate con sus mismas armas: de allí que para terminar con la violencia se haga necesario adiestrar a reclusos escogidos del presidio de la isla Gorgona para que actúen como contra-guerrillas en las zonas afectadas”. Citado en: Germán Guzmán, Orlando Fals Borda y Eduardo Umaña Luna, La violencia en Colombia. Estudio de un proceso social, Bogotá, Punta de Lanza, 1977. La violencia en Colombia,  t.2, p.44.  En otro texto, Cómo acabar con la violencia? (Revista Javeriana, vol.58, no.290, Nov.1962), el mismo autor dice lo siguiente: “Seguimos pensando que cualquier criterio que se adopte para abolir la violencia, debe edificarse necesariamente sobre la premisa: siendo el fenómeno de la perturbación del órden público extraordinariamente anormal, hay que combatirlo con herramientas extraordinariamente anormales”. Ver, José Alejandro Restrepo, Cuerpo gramatical, Universidad de los Andes, Bogotá, 2006, p. 49.

[30] Dante Alighieri, La Divina Comedia,  Purgatorio, Canto Noveno, Editorial Sopena, Buenos Aires, 1940, p.135.

[31] Alfredo Rangel, El Tiempo, 27 Abril de 2008. “Ajustar cuentas”, “vendetta”….sorprende la facilidad con que se asimila el lenguaje de la mafia.

[32] El Tiempo, Lecturas Dominicales, 2 Marzo 2003.

[33] Tampoco es seguro  que el futuro esté adelante. Para muchos pueblos  (Cunas, Embera, Aymarás, Maoríes…) es el pasado el que está adelante puesto que es visible y el futuro está  atrás  ya que no lo vemos. Otra concepción espacio-temporal del tiempo y de la historia.

[34] El gobierno Santos lanza con bombos y platillos sus locomotoras para el desarrollo: la de vías, la del agro, la minero-energética, a cuál más ruidosa y  ruinosa.

[35] Walter Benjamin, El capitalismo como religión, 1921, http://hojaderuta.org/imagenes/elcapitalismocomoreligionbenjamin.pdf

[36] Este concepto de  lo teológico-político también fue abordado, de maneras muy diferentes por Spinoza (Tratado teológico-político, 1670)  y  Benjamin  (Fragmento teológico-político, 1922). 

[37] Carlos Rincón, Conmemoración y crisis. Procesos independentistas en Iberoamérica y la Nueva Granada. Bogotá. Universidad Javeriana, 2011, p.183.

[38] José Cuesta, Verguenzas históricas; Tacueyó, el comienzo del desencanto; Bogotá, Intermedio Editores, 2002, p. 418. En Tacueyó, el frente Ricardo Franco  de las FARC,ejecutó a más de 100 combatientes en 1986 acusados de traición. Más adelante el autor dice que Jaime Bateman, uno de los fundadores de la guerrilla M-19, “había advertido que la revolución en Colombia sólo sería posible si en la mano derecha se lleva el fusil y en la izquierda, la efigie de la virgen María”. (Ibid., p.419).

[39] El Nuevo Siglo, 23 de noviembre de 2005.

[40] Juan Duchesne Winter, La guerrilla narrada: acción, acontecimiento, sujeto, San Juan de Puerto Rico, Ediciones callejón 2010, p.91

[41] Ibid. p.395.

[42] http://www.elespectador.com/noticias/cultura/cartas-de-amor-de-carlos-pizarro-articulo-556314 (consultado el 22/04/2015).

[43] Enrique Dussel ha mostrado como la obra de Marx está permanentemente atravesada por léxico y conceptos teológicos. Ver, Dussel, Enrique, Las metáforas teológicas de Marx, escrito en1993. http://www.ifil.org/Biblioteca/dussel/html/22.html (consultado el 12 de octubre 2010).

[44] Revista Semana, Febrero 4, 2013, p.62.

[45] Sergio Ramírez, Una partido como iglesia, El Tiempo, 24 Julio de 2011.

[46] http://www.elespectador.com/opinion/columnistasdelimpreso/hector-abad-faciolince/columna-patria-del-avemaria (consultado el 6/07/2008).

[47] Soren Kierkegaard, Temor y temblor, Madrid,Tecnos, 1987.

[48] Citado por Agamben, op.cit., p. 102.

[49] Revista Semana, Edición 1472, Julio 19 a 26 de 2010, p.42. Las cursivas son mías.

[50]  Jean Luc Nancy, Corpus, Madrid, Arena Libros, 2000, p.63.

[51] El Espectador, 13/03/2011. Ver el video institucional de la campaña, http://www.elespectador.com/noticias/judicial/fe-causa-nueva-estrategia-del-ejercito-dar-moral-los-so-video-243183

[52] Grafiti escrito en un muro por paramilitares durante la masacre del Naya, en 2001. Estamos frente a un confuso problema teológico-político: si Dios perdona a los homicidas, entonces “el signo de la civilización sería el signo de Caín. El signo del asesino protegido por Dios”, afirma James G. Williams (citado por René Girard, Je vois Satan tomber commme l´éclair, Grasset, París, 1999, p.117). 

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