El historiador británico Malcolm Deas, especialista en historia de Colombia. Foto: David Amado Pintor.

“La decentralización acabó con la autoridad de los viejos partidos”

Hace una semana le preguntamos al historiador Marco Palacios sobre la poca injerencia de los partidos tradicionales colombianos de frente a las elecciones presidenciales en 2018. En esta ocasión, su colega Malcolm Deas nos responde las mismas preguntas. ¿Dónde están hoy los liberales y conservadores?

2017/06/01

Por RevistaArcadia.com

A partir de 1.200 entrevistas en 57 municipios, la revista Semana, Caracol Televisión y Blu Radio realizaron la más reciente encuesta presidencial de cara a las elecciones del próximo año. En la pregunta “¿Si las elecciones fueran mañana, y estos fueran los candidatos, por quién votaría?”, las cinco políticos más elegidos entre los encuestados fueron Germán Vargas Lleras (Cambio Radical) con el 21,5 %, Gustavo Petro (Progresistas) con el 14,2 %, Sergio Fajardo (Compromiso Ciudadano) con el 10 %, Clara López Obregón (Polo Democrático) con el 8,4 % y Luis Alfredo Ramos (Centro Democrático o Partido Conservador) con el 7,7 %. Para entender la poca injerencia que tienen hoy el partido liberal y el conservador en la carrera presidencial, le enviamos una serie de preguntas al historiador Malcolm Deas, autor de libros como Del poder y la gramática: y otros ensayos sobre historia, política y literatura colombianas (1993).

(Para ver la entrevista que le hicimos a Marco Palacios, haga click aquí).

Si se miran las encuestas sobre la intención de voto para las elecciones de 2018, los candidatos del partido liberal y del conservador no superan el 10%. ¿ Qué pasó con los partidos tradicionales colombianos?

No han desaparecido: siguen existiendo con algunas figuras de peso, por ejemplo el presidente Gaviria, pero en este siglo han perdido su compartida hegemonía. En parte por el fenómeno del presidente Uribe, que ahora no se ve como un liberal y quien sí ha fundado un nuevo verdadero partido – no parece una facción o tendencia pasajera - y en parte por el modo en que la decentralización ha acabado con la estructura de autoridad de los viejos partidos. Pero ambos partidos siguen, además con ciertos políticos todavía leales, con una existencia hereditaria, espectral. El presidente Santos, sobrino de presidente liberal, el candidato Vargas Lleras, nieto de presidente liberal, etcétera …  

Un momento crucial en la desarticulación de los partidos tradicionales en Colombia ocurre cuando Álvaro Uribe irrumpe en las elecciones de 2002 con el movimiento Primero Colombia, después de abandonar el Partido Liberal. ¿Qué representó Uribe que le permitió romper el esquema bipartidista en ese momento?  

La urgencia del momento no se vió como la necesidad de romper el esquema bipartidista. En un momento de crisis profundo -fracaso de la paz del Caguan, auge de las FARC, auge del paramilitarismo-, ofreció una salida, un futuro, un nuevo liderazgo más atractivo que lo representado por Horacio Serpa, enredado por el pasado. Los conservadores, sin lograr un acuerdo sobre un candidato, apoyaron en su mayoría a Uribe, quien ya mostró un talento político excepcional. 

En líneas generales, ¿qué distingue – o qué distinguía – a un liberal de un conservador?

En términos de su credo, la distinción más obvia y constante entre los dos partidos fue su actitud frente a la Iglesia y su rol en la vida pública. (Es interesante que aún se prefigura esto en tiempos de la Colonia, hay pueblos mestizos que rechazan la autoridad de la Iglesia: “Cura, vaya a mandar indio”, fue la expresión del rechazo.) No han diferido tanto en sus políticas económicas o sociales: ambos partidos siempre han abarcado una gama de posiciones en esas materias, desde progresistas a, digamos, menos progresistas.

Pero para muchísima gente lo que determinó su filiación partidista ha sido, como en tantas partes del mundo, no tanto la ideología sino su tradición familiar, el ambiente de su lugar de nacimiento, productos ambos de sus variadas experiencias históricas. Para ayudar a entender eso es muy útil leer el viejo libro de Aquilino Villegas, Por qué soy Conservador. Muy lúcido, como documento histórico merece ser reeditado. 

¿Cómo se fraguan en un inicio las diferencias ideológicas entre ambos partidos en Colombia?

Están presentes desde el nacimiento de la República: no es un mito que se ven en las rivalidades de Santanderistas –simplificando, liberales– y Bolivarianos –simplificando, conservadores–. Ambos partidos toman forma en las primeras décadas de la Nueva Granada. Para una exposición muy completa de la visión conservadora, ver la Memoria que escribió Mariano Ospina Rodríguez como Secretario del Interior en 1842. Al lado liberal, pronto parecen organizados Gólgotas, Draconianos, etcétera. Hay liberales y conservadores compitiendo por el poder en muchas partes de la América antes española.  

Me parece que la singularidad de Colombia reside en dos aspectos ligados: ningún partido logra dominar, y la politización en términos de la filiación de la gente en uno u otro partido es más profundo, sectario si quiere, abarca todas las clases sociales. La política lugareña, de pueblo, nunca ha sido señorial, asunto de clase alta: ha sido de caciques, algunos buenos, otros malos, de políticos del lugar. Y siempre hubo sectarios liberales además de sectarios conservadores.     

¿Esas diferencias ideológicas se mantienen en el transcurso de la historia colombiana, o se van acomodando a distintas coyunturas políticas, como ha ocurrido con los partidos tradicionales de Estados Unidos?  

Se han ido acomodando. Vale la pena recordar que la historia política del país es mucho más complicado que un simple lucha entre dos partidos. Importantes políticos rompen con esa esquema: Mosquera, Núñez, Reyes, Uribe… Además, siempre han evolucionado en sus programas. Los partidos tienen frecuentamente profundas divisiones internas. Emergen nuevos partidos y movimientos, aunque pocos han logrado sobrevivir largo tiempo.  El principio del fin del bipartidsmo en cierto modo fue el Frente Nacional: acabó con el viejo sectarismo, que ojalá no va a ser reemplazado por un sectarismo nuevo. 

Antes la gente se identificaba como liberal o conservador. Eso definía en parte sus amigos, el medio que leía, sus relaciones en general ¿Ese sentimiento de pertinencia política con qué se ha remplazado?

Eso definía mucho su familia, lugar de nacimiento, como hemos dicho arriba. Y en mucha gente y parte eso todavía influye: las tradiciones y la solidaridad todavía tienen su peso, aún bajo nuevas formas. Y no se debe olvidar las variadas prácticas clientelistas, que no necesariamente excluyen ese sentimiento de pertinencia política. Pero el voto flotante, de opinión, sin duda ha aumentado mucho. Muy difícil, imposible, ganar la presidencia sin el apoyo de un voto sustancial de opinión.

¿Que opina sobre la pluralidad de partidos que hoy conforman el espectro político en Colombia? ¿Considera que es saludable?

Estoy en favor de la pluralidad no llevado al exceso. Estoy en contra de “la vanidad de las pequeñas diferencias.” Estoy en favor de la esquema gobierno-oposición. Estoy en contra del populismo, que al fin acaba con cualquier pluralidad.

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