Obra de Doho Suh y de Daniel Murguel, respectivamente. Foto: Cortesía NC-arte y Espacio El Dorado.

Sábado de arte en La Macarena

NC-arte y el Espacio el Dorado presentan sus más recientes exposiciones, que van hasta finales de año.

2016/11/05

Por Revistaarcadia.com

NC-arte

Cra. 5 #26 - B 76

Al entrar a la galería, un pasillo verde de tela en el que cada detalle está cosido o bordado: guardaescobas, interruptores de luz, tornillos, picaportes. Así lo recibe Entre Espacios, exposición del coreano Doho Suh, que ya había expuesto en el país colectivamente y esta es su primera muestra individual. Los pasajes o pasillos, en palabras de la curadora Claudia Segura, “se ha entendido como lugares de tránsito que permiten ir de un lugar a otro pero que no acaban de convertirse en espacios completos. Su característica es precisamente este estado liminal que se define por la indeterminación, la ambigüedad, la hibridación y lo intermedio”.

Transitar por el primer piso de NC-arte es entrar en esos espacios en los que el coreano habitó y que están cargados de memorias y cotidianidad. Al pasillo lo complementan, una serie de objetos intrascendentes como un extintor o una enredada extensión con bombillos también realizados en tela; una serie de dibujos y dos videoinstalaciones en las que se suceden, unos a otros, espacios “que analizan la relación directa entre el individuo y el espacio, preguntándose sobre los espacios íntimos como posibles arenas para el desarrollo de intercambios sociales. Al artista le interesa especialmente entender cómo operan las relaciones humanas en lugares entendemos como privados y qué dinámicas se dan cuando estos se tornan abiertos y públicos” escribe Segura en el texto curatorial de la muestra.

Espacio El Dorado

Carrera 4A #26C - 49

En El Dorado hay cuatro exposiciones simultáneas. El libro de 1963 Un aspecto de la Violencia llevó al artista Leonel Castañeda a la creación de la exposición, en la que da cuenta de cómo la responsabilidad el conflicto en Colombia es general y no de unos cuantos grupos que se alzaron en armas y bien sea por indiferencia o ignorancia: ‘Todos somos culpables’ es el título del capítulo en el que se basó Castañeda para crear este proyecto.

La segunda exposición se llama Borrador 1 o la perpetuidad del Voto Nacional, que reúne algunas obras de la colección del Proyecto Bachúe, que configuran una suerte de cartografía y registro del “rastro que ha dejado la violencia en Colombia” se lee en el texto curatorial. Es, también, reflejo de los enfrentamientos eternos y sangrientos entre clases privilegiadas y los menos favorecidos, campesinos obligados a alzarse en armas y buscar aquello que ese Estado nunca les dio ni ha dado; o que por intereses políticos y económicos han mantenido y añejado un conflicto como el colombiano. Son estas rivalidades que se manifestaron el pasado 2 de octubre en el plebiscito y que ahora dejaron al país en un limbo.

La tercera exposición es del brasileño Daniel Murguel, que presenta Arquietectura de superposición, en la que le comportamiento humano, la arquitectura y la poesía se mezclan para explorar “la perspectiva contemporánea y sus reflejos alrededor de uno de los valores esenciales de los seres humanos: su hábitat, a través de una investigación antropológica y urbana hecha de manera espontánea” reza en el texto curatorial.

La última, Miserere: vestigios de una historia de Andrés Orjuela. El artista recuerda las masacres de Marquetalia (Tolima) en 1963, Mapiripan (Meta) en 1997 y Bojayá (Chocó) en 2002, y se refiere, también, a la violencia en México a través de un muestrario de más de mil ejemplares de su primer referente de prensa roja: la revista mexicana Alarma!. Orjuela, radicado en México desde 2008, se interesa en cómo es retratada la violencia y narrada por los medios de comunicación, que se convierten -muchas veces- en los únicos que registran la historia de dos países ligados por la barbarie, al respecto el curador de la muestra Irving Domínguez se refire: “hay dos caras del proceso artístico de Andrés: la primera tiene que ver con esta reflexión muy seria sobre la representación de la violencia, llegar a actos criminales o a masacres en la historia contemporánea en Colombia. La otra cara tiene que ver con ese tratamiento mucho más lúdica con esa fuente que es la revista Alarma!”.

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