El carácter integrador de la música sacra

La segunda edición del Festival de Música Sacra termina este fin de semana con un concierto a la Misa Cubana con la participación de la Orquesta Filarmónica de Bogotá. Marianna Piotrowska, directora del Festival, lo califica de "éxito total".

2013/10/03

Por RevistaArcadia.com

La segunda edición del Festival de Música Sacra de Bogotá ha sido un “éxito total”. Así lo asegura la directora del Festival, Marianna Piotrowska.

El Festival, que empezó el 20 de septiembre, y durante 15 días ha ofrecido conciertos gratuitos en distintos escenarios de la capital, al igual que charlas académicas, ha superado la intención inicial de contar con diez mil asistentes.

“Ha sido un éxito, hemos superado las expectativas que teníamos en cuanto a audiencia, y hemos visto cómo personas han atravesado la ciudad para ver los conciertos – dice Piotrowska-  así que el objetivo de reunir en los conciertos a un público amplio y diverso lo hemos cumplido”.

El Festival trajo a Bogotá representaciones de las tradiciones culturales judías, ortodoxas, católicas, y luteranas, y termina con el concierto más grande, a cargo de la Orquesta Filarmónica de Bogotá que interpretará la Misa Cubana, con una producción de más de 100 músicos en escena y reconocidos solistas del país.

Ha sido un éxito completo, teníamos previsto que asistieran unas diez mil personas. A dos días del fin del festival, ya hemos superado esa cifra. Hemos personas que se han atravesado la ciudad y que creo que no se han perdido un solo concierto, hemos visto que este año contamos con un grupo de seguidores del festival que han asitido a casi todos los conciertos.

Piotrowska resalta el carácter integrador del Festival por cuanto aunque es de músicas sagradas es multireligioso. “Esto permite la integración de muchísimas personas que se sienten identificados por la música, o la cultura, o por el credo religioso”. Eso – asegura- es lo más especial: que no tiene un público específico, sino que es una propuesta que acoge a una audiencia diversa y amplia”

En estos últimos 15 días, los conciertos del Festival han servido de punto de encuentro de razas y religiones con la música como común denominador de grupos heterogéneos. Un espacio de intercambio cultural que ha sido bien acogida por el público bogotano y desde ya prepara su tercera edición.

“Vemos en el Festival un espacio de tolerancia, de respeto y de amistad y para reconciliarse a través de la música con los demás” - concluye Piotrowska.  

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