Louyot nació en Francia en 1963. Crédito León Darío Peláez

Niños, jóvenes y novela gráfica: la propuesta francesa para la FILBo

Anne Louyot, comisaria general del evento, habló con ‘Arcadia’ sobre la oferta que trae el país invitado de honor a la Feria Internacional del Libro de Bogotá y su misión para cambiar las percepciones de ambos países.

2017/04/19

Por Ana Gutiérrez

“Tenemos dos prioridades: modernizar la percepción de Francia aquí y cambiar la percepción de Colombia allá” dice Anne Louyot. Curadora y diplomática, es la arquitecta de la propuesta francesa para la Feria Internacional del Libro de Bogotá. La comisaria general del Año Colombia-Francia 2017 estudió historia del arte antes de vincularse al Ministerio de Relaciones Exteriores de Francia, en 1989, y poco a poco se fue especializando en la diplomacia cultural. Manejó el fondo de apoyo a la diversidad cultural en el ministerio a principio de la década de 2000 y luego fue comisaria general del año de Francia en Brasil.

Partiendo de su experiencia en el programa de temporadas culturales organizó la delegación del país invitado a la FILBo de este año. Hablamos con ella sobre el diseño del pabellón, desde la tolerancia y la formación de jóvenes lectores hasta la diferencia entre el cómic y la bande dessinée.

¿Qué es lo que están pensando con lo que están trayendo a la FILBo?

Hemos decidido enfocar el pabellón francés y la programación en la literatura infantil y juvenil y el cómic. No es lo único que va a haber, por supuesto, también van a estar como invitados autores como el filósofo François Jullien o Pierre Lemaitre, ganador del Premio Goncourt. Pero lo fuerte, lo más importante, es esa temática de literatura gráfica y para jóvenes.

También debo resaltar que gran parte de nuestros invitados hablan del tema de la alteridad y de la tolerancia. Nuestros autores invitados de literatura infantil y juvenil en especial, por ejemplo Cécile Roumiguière y Marie-Aude Murail. En Oh, boy! que fue un éxito mundial,  Murail narra de la dificultad que enfrentan los jóvenes homosexuales por entender y hacer reconocer su orientación sexual. También Jérôme Ruillier, autor de cómic, habla de racismo e inmigración.

Al hacer la curaduría lo consideramos esencial, dada la situación que vive Colombia ahora y el crecimiento de la intolerancia en Francia.

¿Por qué enfocarse en la literatura infantil, juvenil y gráfica?

Hay dos razones. Primero, Francia es uno de los grandes países del cómic y la literatura infantil. Es muy importante en las ventas y hay una gran oferta e interés de los lectores.

Segundo, con el enfoque sobre literatura infantil, buscamos formar al lector de mañana. Hicimos un análisis objetivo de la situación, vimos que tenemos una gran producción editorial juvenil de una calidad reconocida mundialmente en Francia. Pero la decisión también se nutrió de recuerdos de mi propia infancia.

Yo leo mucho desde pequeña, no podría vivir sin leer. Sé que me formaron los libros, no solamente como lectora sino como ciudadana y ser emocional. La lectura desarrolla todo el abanico de los sentimientos humanas y eso también me empujo a proponer esta temática. En eso incluyo al cómic; soy fan del género desde niña. Es un medio de expresión que reúne arte plástica y literatura, pero en Colombia todavía no tiene el reconocimiento que le da Francia o Bélgica.

De hecho quisiera hacer una pequeña nota, utilizamos aquí la palabra ‘cómic’ y lo lamento profundamente, es una palabra del inglés que finalmente describe una realidad que es distinta a la bande dessinée en Francia, que es algo mucho más amplio. No es solamente las tiras cómicas, es toda la producción, distinta, diversa y versátil que une la literatura a la imagen o vice versa. En la bande dessinée la imagen no es una sencilla ilustración de la palabra, al contrario juega un papel absolutamente central para expresar cosas que el texto no podría. Une el intelecto con lo más intuitivo de lo visual.

¿Cómo ve el intercambio cultural entre Colombia y Francia?

Tenemos mucha suerte, en Colombia hay mucha gente que habla francés, que conoce la cultura francesa. Pero hacemos el Año Colombia-Francia porque sentimos que en Colombia necesitábamos modernizar la percepción de la cultura francesa, y sentimos que el país todavía tenía una imagen mala en Francia, había como un retraso de la percepción con relación a la realidad del país y queríamos mostrar toda la riqueza la diversidad de la cultura colombiana.

Es importante porque realmente permite a públicos jóvenes enterarse de la cultura contemporánea del otro país entonces hicimos esfuerzos para traducir y presentar la producción literaria además de montar exposiciones de artes plásticas. Una de las iniciativas más importantes fue organizar oportunidades de co-creación. Aunque sea quizás es menos visible es una prioridad porque a largo plazo los proyectos de teatro, danza, cómic, música y artes pueden fortalecer la relación entre creadores y artistas de ambos países.

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