Fotograma de 'Adiós entusiasmo', ganadora de la competencia oficial de cine colombiano.

Divididos con esperanza: el final del 57 FICCI

Durante seis días, más de 100.000 personas entraron en contacto con el cine. Espectadores, jurados, directores, talleristas y una pléyade de asistentes aplaudieron, a no dudarlo, la gestión de un festival que no para de crecer y de sorprender. Aquí los ganadores.

2017/03/06

Por Juan David Correa* Bogotá

El miércoles 1 de marzo en la noche, unas mil personas llenaron la sala central del Centro de Convenciones de Getsemaní en la inauguración de la versión 57° del Festival Internacional de Cartagena, FICCI. Durante una hora larga se sucedieron los discursos protocolarios: desde el presidente de la república, Juan Manuel Santos, quien celebró diciendo que este era el “primer festival de cine en paz de la historia de Colombia”, hasta su directora artística, Diana Bustamante quien, conmovida, se refirió a la desilusión y la tristeza que la embargaron el pasado 2 de octubre cuando ganó el No en la votación del plebiscito sobre el fin de la guerra, y la animaron en el empeño de insistir en que el arte y lo simbólico tienen un lugar central en un país que lucha por sobreponerse a la violencia.

Tras los discursos, el festival, en un gesto evidentemente político y de paz, abrió con la película El silencio de los fusiles, de Natalia Orozco, con la presencia del jefe negociador del gobierno, Humberto de la Calle, y Pastor Alape, uno de los jefes de comando central de las Farc. Ante el escenario lleno comenzó esta película, que exploró la entraña de las negociaciones para mostrar un desafío que comenzó cuando Juan Manuel Santos llegó a la presidencia en 2010, y proclamó tener en sus manos la llave de la paz, en un mensaje a la dirigencia de las Farc, en cabeza de Alfonso Cano, quien sería muerto después por los bombardeos del ejército, cuando avanzaban las conversaciones secretas. Más allá de las evidentes virtudes del documento de Orozco, llamó la atención el abucheo de lado y lado que recibieron las primeras imágenes de Santos y de Uribe. Como si se tratara de una tribuna, varias voces comentaban en la oscuridad su punto de vista, indignación o alegría por la situación de un país que sigue dividido y polarizado aun cuando la guerrilla más antigua del continente depuso sus armas y se encuentra asentándose en las diversas zonas de concentración.

Durante un almuerzo, dos días después, hablé con Natalia Orozco quien parecía satisfecha y agradecida de que su película hubiera sido elegida para abrir el festival, y de que Humberto de la Calle y Pastor Alape hubieran aceptado sentarse junto a ella en un gesto que no dejó indiferente a nadie. Financiado por RCN y la cadena franco alemana Arte, el documental se presentará en varios lugares del mundo, y será subtitulado a varias lenguas para que quizás se entienda la magnitud de lo conseguido en un país desangrado por la guerra interna y el narcotráfico. En el mismo almuerzo se dieron cita varios de los directores colombianos en competencia oficial: Lucas Maldonado, quien esa tarde presentaba su película Yo, Lucas, una especie de viaje a su memoria –y desmemoria-- a través de los testimonios de varias de novias y amigas, su madre y el recuerdo de su padre fallecido; Claire Weiskopf quien, junto a Nicolás Van Hemelryck, realizó un viaje íntimo a la relación con su madre Val, una inglesa que migró en los años cincuenta a Armero, Tolima, y que después de muchas vueltas terminó viviendo en el Amazonas. En el mismo almuerzo, organizado por Cine Colombia, en el Club de Pesca, en el barrio de Manga, Rubén Mendoza hablaba con varios productores y gente de la industria quizá porque todo el mundo comentaba con insistencia sobre la belleza y empatía de su personaje en la película Señorita María Luisa, la falda de la montaña –que hizo poner de pie, el domingo 5 de marzo al aforo completo del Teatro Adolfo Mejía--. La competencia colombiana este año incluyó ocho películas que, al decir de uno de los organizadores, representaban, para bien o para mal, la cosecha del cine colombiano realizado el último año. Además de las cuatro anteriores compitieron Juan Andrés Arango, con X500; Vladimir Durán, con Adiós entusiasmo; Epifanía de Anna Eborn y Óscar Ruiz Navia; y Tormentero de Rubén Ímaz.

Si hay algo qué señalar de esta versión del FICCI, que terminó este 6 de marzo, es la indudable calidad de su organización y programación que se transformó desde hace ya seis años. Además de actos sociales, circuitos de profesionales, clases magistrales y ruedas de negocios, hay que decir que el verdadero festival es el de los cinéfilos que llenaron las salas de Plaza Bocagrande, la acondicionada casa 1537 y las del centro comercial Caribe Plaza. La programación, además de la competencia oficial, incluyó una sección dedicada a los documentales (en la cual repetían nominación las películas de Weiskopf y de Mendoza), otra más a los cortometrajes, y una que suele ser la más perseguida por quienes viajan los seis días a ver cine: Gemas, inspirada en Perlas, la sección del Festival Internacional de Cine de San Sebastián, reunió este año doce películas muy diversas entre sí. De la espléndida Aquarius, de Kleber Mendonça-Filho, un retrato político de una sencillez aparente pero de una profundidad interpretativa inapelable, con la bellísima Sonia Braga como protagonista, pasando por la sofisticada The Handmaiden, de Park Chan-Wook, la posfeminista Elle, de Paul Verhoeven, la experimental e incómoda Austerlitz, de Sergei Losnitza, la sorprendente y rompedora Rester Vertical, de Alain Guiraudie, la brutal Godless, de Ralitza Petrova, las rumanas, algo adolescentes, Câini de Bogdan Miricâ, y Ana, mon amour de Calin Peter Netzer, las pertinentes Fuocoammare, de Gianfranco Rosi y I Am Not Your Negro de Raoul Peck, la tremenda Ta’ang de Wang Bing, y la profusa y enorme The Woman who left de Lav Díaz.

Además de los homenajes al tailandés Apichatpong Weerasethakul, al poderoso actor Denis Lavant y a Vincent Cassel, hubo cine en las noches, en los barrios y habrá estrenos de varias de las películas que, con tino y generosidad eligieron los programadores como Jorge Forero o Pedro Adrián Zuluaga. Hubo cine francés. Hubo homenajes a Rohmer, a Coutinho, y hubo, claro, la competencia oficial de ficción en la cual el cine, una vez más le ganó a la vida, cuando un espectador de El cristo ciego, de Christopher Murray, le gritó al joven director que el cine chileno había matado al redentor.

En el hotel Santa Clara, a la hora del almuerzo, hablé unos minutos con la directora Camila Loboguerrero, autora de la memorable y necesaria María Cano. Ella, que ha asistido desde los años setenta a esta cita, que fue importante en los años sesenta y que comenzó a decaer en los ochenta y los noventa, me dijo que este FICCI, tal como estaba hoy, solo merecía aplausos. Me quedé pensando en eso durante mi último día en Cartagena. Y me di cuenta de que este éxito es posible gracias a una generación que se ha tomado en serio la idea de organizar los proyectos para que sean cada vez mejores para todos. Que este país, a pesar de lo dividido que está, tal como lo estaba la sala la primera noche de la inauguración, se merece una mejor suerte. Tal como lo dejó consignado el escritor James Baldwin (1928-1987), quien luchó por existir en una nación racista como los Estados Unidos, en donde asesinaron a sus mejores líderes y amigos, Malcolm X, Medgar Evers y Martin Luther King, el cine debe servir para saber qué está pasando detrás de esa pared invisible de los prejuicios y los lugares comunes que tenemos los unos sobre los otros.

*Asistí a la versión 57° del Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias en calidad de jurado de la sección Gemas, de la cual hicieron parte la montajista chilena Andrea Chignoli, y el gestor cultural francés Antoine Sebire.  

Lista de ganadores

Competencia oficial ficción

Mejor película: Viejo calavera de Kiro Russo

Mejor director: Vladimir Durán por Adiós entusiasmo

Premio de la crítica internacional (Fipresci): El cristo ciego de Christopher Murray

Competencia oficial cine colombiano

Mejor película: Adiós entusiasmo de Vladimir Durán

Mejor director: Rubén Mendoza por Señorita María, la falda de la montaña

Premio del público EGEDA: Amazonas de Clare Weiskopf y Nicolas Van Hemelryck

Competencia oficial documental

Mejor película documental y mejor directora: Ejercicios de memoria de Paz Encina.

Mención del jurado: al director Ivan Granovski de Los territorios

Gemas

Mejor Gema: Aquarius de Kleber Mendonça Filho

Competencia oficial cortometraje

Mejor cortometraje: Cucli de Xavier Marrades

Mención especial: Cilaos de Camilo Restrepo

Nuevos Creadores

Mejor cortometraje: Menguante de Melisa Zapata Montoya

Mención especial: Lulita de Andres Mahecha

Puerto lab

Ganador: Jazmines en Lidice de Rubén Sierra Salles

Mención especial: La Fortaleza de Andrés Torres

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