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Gustavo Santaolalla: "Café Tacvba no tiene nada que envidiarle a Radiohead"

Gustavo Santaolalla, productor, compositor, músico y responsable en buena medida de la explosión del rock latinoamericano; es ganador de dos Óscar de la Academia de Hollywood, un Globo de Oro, 2 premios Grammys y 12 Grammy Latinos.

2013/09/19

"Siempre fui consciente de que en Latinoamérica teníamos una creatividad tan buena como la de los anglosajones o incluso mejor, porque para la música alternativa y su narrativa es mejor el caldo de cultivo sociopolítico que hay allí", opina el argentino antes de su participación hoy en las charlas organizadas en Madrid por el diario New York Times.

Autor como solista de "Santaolalla" (1982), disco inspirador de Soda Stereo, y productor de grupos como mencionados Café Tacvba, Molotov y Caifanes, se enorgullece de haber colaborado "mucho" para que exista eso que se dio en llamar revolución del rock latino y que hoy vuelve a estar más viva que nunca.

El veterano autor se ha labrado además fama como uno de los principales compositores de música para el cine, con sendas estatuillas doradas de Hollywood por las bandas sonoras de Babel y de Brokeback Mountain.

"Me han dicho muchas veces que mi música tiene numerosos aspectos visuales. Creo que es una forma de pensar la música, hacer un disco tiene mucho que ver con la narrativa cinematográfica", explica, en un juego dialéctico entre versos y estribillos en busca de la sorpresa y la tensión.

Su último proyecto cinematográfico es Agosto (August: Osage county), de John Wells, junto a un reparto apabullante encabezado por Meryl Streep, Julia Roberts, Ewan McGregor y Benedict Cumberbatch, entre otros.

Sin embargo, solo en una ocasión la actuación de un actor le "pegó" suficiente como para construir música en torno a su expresión: fue Javier Bardem en Biutiful, de Alejandro González Iñárritu.

Su carrera cinematográfica discurre paralela a la del realizador mexicano. Santaolalla ha puesto música a Biutiful, Babel, 21 gramos y Amores perros y avanza que volverán a colaborar tras el proyecto que Iñárritu maneja actualmente, Birdman.

La Guitarra y el "ronroco" son sus compañeros habituales, pero se ha atrevido con todo tipo de instrumentos y de géneros. "Me gustan todos. Para mí la música se divide en dos categorías: buena y mala", afirma, ante un currículum que también incluye la música de un videojuego, The last of us.

"Es un trabajo diverso, aunque espero que haya un común denominador, que sea la búsqueda de excelencia, pero todo lo que he hecho tiene que ver con el hecho de contar historias", resume este artista, que gusta de trabajar "con texturas y cosas minimalistas, con los silencios".

Sorprende que no sepa ni leer ni escribir música. "Mi forma de aproximarme a ella es muy visceral", confiesa.

En su visita a España, ha aprovechado para hablar de Presente, tercer disco junto a su banda Bajofondo, un proyecto que nació en un restaurante de la madrileña plaza de Santa Ana y que trataba de aunar a argentinos y uruguayos para poner el foco sobre una región, el Río de la Plata.

Gracias a ellos y otros grupos coincidentes en el tiempo, se acuñó el término electrotango, una etiqueta que, en su opinión, se queda corta para describir lo que hacen en la actualidad y que, con la incorporación de la batería, se parece más al rock.

Su tercer álbum, el más conceptual, se abre con un tema titulado Pide piso, es decir, ser tirado al suelo, algo que en su opinión piden algunos compatriotas suyos, como "el grupo mediático Clarín", principal oposición a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, cuya labor valora positivamente, entre otras cosas, por "una política de derechos humanos ejemplar".

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