Cada residencia recibió a dos artistas durante el 2012 por tres semanas

Héxagono irregular: arte colombiano en residencia

Hasta el 6 de septiembre la Fundación Gilberto Alzate Avendaño muestra el resultado del trabajo que durante 2012 realizaron seis artistas colombianos por el mundo: de Australia a Vietnam.

2013/08/12

Por RevistaArcadia.com

La muestra, Héxagono irregular: arte colombiano en residencia, da cuenta del trabajo que seis artistas colombianos hicieron en distintos lugares del mundo. Las residencias les dieron la posibilidad de conocer un entorno distinto y adaptar sus obras y hacer una propuesta ligada relacionada a ese entorno cultural. El proyecto contó con la financiación y el apoyo de la Cancillería, que se encargó de la coordinación de la logística en los países de las residencias.

El curador, José Roca, seleccionó a artistas reconocidos local e internacionalmente y escogió países "periféricos" y considerando la relación "sur-sur", para que los artistas hicieran su residencia.

Roca escogió piezas de la trayectoria de cada uno, en lo que llamó núcleo y este fue enviado a los lugares donde cada artista pasó tres semanas y dodne además de exponerlo, complementaron ese núcleo con su experiencia.

Johanna Calle en Vietnam

La artista bogotana recorrió distintos lugares en busca de una máquina de escribir con caracteres del idioma local, con la cual realizó dibujos de árboles hechos de recortes de letras producidos en dicha máquina y puestos sobre papel de arroz. En la muestra también hay un video donde aparece el paso del viento de los árboles pues la artista quiso poder llevar Vietnam a otros lugares como extensión de su obra.

La máquina de escribir -también expuesta-, fue usada por Calle sobre los rostros de fotografías antiguas que encontró durante su residencia.  La intención de Calle fue que las personas ajenas a las fotografías puedan interpretar, identificar o ubicar personas que le son familiares así se trate de personas en el entorno vietnamita.

Luz Ángela Lizarazo en Vietnam y Singapur

En el núcleo de la artista había un dibujo de un pájaro con la cola trenzada que muestra la imposibilidad del animal de volar.

En Vietnam encontró un 'pájaro real', buscó toda clase de material visual del ave e intervino cada imagen trenzandole la cola para perdiera su libertad de volar.

También hace un registro etnográfico de las rejas por medio de fotografías que muestran a las rejas como parte de la ornamentación de la arquitectura de las casas de barrio que apropian elementos como animales o plantas.

Mateo López en Singapur e Israel

La obra de López toma el nombre de Nowhere Man. Es una pieza que viaja en maleta y es expuesta en muebles conseguidos localmente, una vez instalada López dibuja públicamente objetos en papel que complementan el inventario de la obra.

En Nowhere Man la mayoria de los elementos hacen parte de los materiales del dibujante (tijeras, papel, pasaporte, lapices, cajas, cuadernos, mapas) y todos están hechos en papel.

En Singapur López encontró un festival llamado The Hungry Ghost Festival (el festival del fantasma hambriento) en el cual uno de los rituales consiste en  quemar objetos cotidianos hechos en papel como ofrenda a los dioses, entonces el artista toma objetos hechos en papel que hacen parte del Festival y los agrega a su obra inicial de Nowhere Man.

Delcy Morelo en Marruecos y Australia

La característica principal de su obra es su afición por representar el color de piel de las personas. En Australia conoció una tradición de pintura aborigen con pigmentos minerales. Morelo, quien había utilizado tierras en sus obras esta vez se vale pigmentos que usó para crear estructuras con tierras sobre textiles.

 

Maria José Arjona, performer en Singapur e Israel

La artista quiso hacer una apuesta por traer a Bogotá la experiencia de los performances  más que traer un registro fotográfico.

Singapur la impactó como un lugar de convivencia religiosa. Arjona explora los límites de las creencias religiosas que separan el corazón de la razón.

Tomó corazones y cerebros de cerdo y los separó de modo que cada cual estuviera en un balde diferente. Tomó una tabla y sosteniendola se ubicó en la mitad de los dos baldes e invitó al público a participar. Lo que debían hacer los espectadores era tomar alguno de los órganos y ponerlos de un lado de la tabla que se convirtió en una balanza.

En la muestra de la FUGA Arjona quiso hacer un ejercicio participativo con vaso una repisa con el que las personas pueden oir a través de la pared sonidos que ella grabó de sus recorridos durante la residencia.


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