'Kafka en la orilla' de Haruki Murakami

Mochis de ‘Kafka en la orilla’

El cocinero Leandro Carvajal, quien dirige los talleres de Literatura y Gastronomía en Casa Tomada presenta un postre inspirado en el libro de Haruki Murakami.

2016/05/21

Por RevistaArcadia.com

Sobre el libro

Haruki Murakami construyó una narración a dos voces, capaz de adentrar al lector en dos historias sin que sepa si van o no a confluir. Una historia sobre un jovencito de quince años que escapa de su casa a cumplir una maldición al estilo de Edipo. Y es también la historia de un viejo que sufre un accidente neuronal en la Segunda Guerra Mundial, durante unas pruebas que hace el ejército en su ciudad. Es eso y la prueba de por qué Murakami se ha ganado el lugar de ser el principal escritor japonés de nuestros días. Autor celebrado por novelas como Tokio Blues y Sputnik, mi amor, Murakami ha confesado que Kafka en la orilla es su novela más ambiciosa. Fue publicada en 2002 en japonés y rápidamente, como muchos de sus libros, se convirtió en un best seller internacional en inglés

El pasaje

“Porque, para Nakata, el tiempo no es una cuestión fundamental. Ni siquiera tiene reloj. Para Nakata, el tiempo discurre a su manera. Al llegar la mañana sale el sol; por la tarde se pone. Y, cuando anochece, va a los baños públicos del vecindario, y a la vuelta le entra sueño. Los baños públicos cierran un determinado día de la semana, y Nakata, ese día, se resigna y vuelve directamente. Cuando llega la hora de la comida le dan ganas de comer y, cuando llega el día de ir a recoger el subsidio (siempre hay alguien que lo avisa amablemente de que el día ese se acerca), comprende que ya ha transcurrido un mes. Y al día siguiente de recibir el subsidio va a la barbería del barrio a cortarse el pelo. Cuando llega el verano, los del ayuntamiento del distrito lo invitan a comer anguila; cuando llega Año Nuevo, le dan mochi.*”

*Pastelillos de arroz (N. de la T.)

Nota del cocinero

Hace un par de años recibí un regalo japonés, una caja grande envuelta en sedas. Mi primer pensamiento, ¡Ah, son chocolates! Pero al abrirla vi unos compartimentos recubiertos de la misma seda y allí bien dispuestos, unos mazapanes. la glotonería que me caracteriza obró en mí y fui uno por uno. Al probarlos comprendí que eso no era un mazapán sino algo completamente diferente, seco por fuera y al morderlo, suave y algo pegajoso, relleno de una jalea carmesí y compacta. No entendía que comía pero estaba en éxtasis. Mientras masticaba pensé que, lo que estaba comiendo era lo mismo que comían los personajes de anime y manga, que hacen que sus ojos  adquieran forma de estrellas en grado de emoción absoluta y entonces comprendí la sensación.

La receta

Años posteriores escribiendo un menú para el taller de Gastronomía y Literatura en Casa Tomada vi la palabra MOCHI leyendo Kafka en la orilla y pude atar toda esta historia. El libro de Haruki Murakami es una historia genial, divertida, sufrida y algo descabellada... Algo así como este mochi. Indescriptible en mi razón, pero mis sentidos se declaran adictos a ambos.

Este mochi por lo que sé, es popular en las navidades y se acompaña con cerveza. Según dicen, a veces, es una combinación mortal. Se come frito o al vapor, dulce o salado. Para esta receta se diseñó dulce y cocido al vapor. Los ingredientes se encuentran en las tiendas que venden importados de Asia. Los hay aunque usted no lo crea. Los implementos no son extraños, si necesitamos una olla para vapor, puede ser de esas de madera que se ven por ahí.

Ingredientes

1 taza de harina de arroz glutinoso preferiblemente dulce

¾ de taza de agua

2 tazas de azúcar divididas en 3

Almidón de maíz necesario para amasar

Anko (dulce de judias), o cualquier tipo de jalea con el que quiera rellenar (a mí me gusta el arequipe).

Instrucciones

En un cuenco o bowl que resista el calor mezcle con ayuda de una espátula o palillos chinos la harina de arroz con el agua, hasta obtener una masa no muy seca. De verla muy seca añádale una cucharada de agua.

Cocine al vapor este cuenco cubierto con un lienzo durante 20 minutos.

Transfiera la masa a una olla con una de las partes del azúcar.

Lleve a fuego medio y deje derretir el azúcar mientras va mezclando con la masa.

Repita este proceso con las otras dos partes pero siempre tómese el tiempo para que el azúcar se derrita, y no deje que se queme.

Cuando ya todo el azúcar este mezclado con la masa retire del fuego.

Extienda la masa sobre el almidón. Esta masa estará caliente.

Divida en nueve partes la masa y haga con esas una especie de arepitas.

Ponga en el centro de cada una un poco de la jalea y cierre la arepita en la forma que usted desee, a mí me funciona en forma de zepelín.

Espolvoree un poco de azúcar pulverizada si desea sobre los mochis.

Puede comerlo inmediatamente o calentarlos antes de comerlo, la recomendación es en una plancha o una parrilla de arepa.

Espero que lo disfrute tanto como yo.

Mochi y un trago de sake

 

Leandro Carvajal

Cocinero

 

 

 

Este contenido hace parte de la edición impresa. Para leerlo, debe iniciar sesión:

Les informamos a todos nuestros lectores que el contenido de nuestra revista impresa en nuestro sitio web será exclusivo para suscriptores.

Queremos conocerlo un poco,
cuéntenos acerca de usted:

Maria,

Gracias por registrarse en ARCADIA Para finalizar el proceso, por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Maria,

su cuenta aun no ha sido activada para poder leer el contenido de la edición impresa. Por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Para verificar su suscripción por favor ingrese la siguiente información:

No tiene suscripción. ¡Adquierala ya!

Si usted tiene algún inconveniente por favor comuniquese con nosotros en Bogotá al 7421340 o a la línea nacional gratuita 018000-911100 (Lunes a Viernes de 7:00 am a 8:00 pm, Sábados de 09:00 am a 12:00 m).

Su código de suscripción no se encuentra activo para esta publicación