Soldados estadounidenses examinan en 1945 'El Jardín de Invierno', de Édouard Manet, que había sido robado y escondido por los Nazis.

La historia detrás del arsenal de arte robado por el nazismo

Apiladas en una habitación oscura de Múnich y rodeadas de caos, 1.400 obras de los mejores artistas modernistas han permanecido polvorientas y escondidas a los ojos del mundo durante siete décadas.

2013/11/05

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BBC


Son piezas maestras de Matisse, Picasso, Chagall, Tolouse – Lautrec, Marc, Nolde, Spitzweg, Renoir, Macke, Courbet, Beckmann, Liebermann, Dix… que el hijo de un nazi ocultó con celo durante toda su vida en su angosto apartamento. 

Cornelius Gurlitt, heredero de un experto en arte que trabajaba para el régimen nazi, utilizó su valiosísima herencia para cubrir los gastos de una vida solitaria y sin muchos lujos, según han contado las autoridades alemanas. Se calcula que el valor de su botín asciende a US$1.340 millones.

"Vendía algunos de sus cuadros en subastas pero ponía extremo cuidado de que fueran obras que no levantaran los titulares de la prensa", dijo a BBC el historiador de arte Godfrey Barker tratando de explicar cómo tal arsenal artístico logró pasar desapercibido.

Poco más ha trascendido de la vida del anciano del que la prensa alemana dice que tiene alrededor de 70 años. "No puedo decir el paradero de Gurlitt porque ni siquiera yo se dónde está", dijo el martes en rueda de prensa Reinhard Nemetz, jefe de la oficina d seguridad de Augsburgo.

Además, todavía está por esclarecer si Gurlitt ha cometido algún delito pues la propiedad de las obras robadas durante la guerra es "extremamente compleja de determinar".

dos de las obras recuperadas
Dos de las obras recuperadas: un autorretrato de Otto Dix y una pintura de Marc Chagall.

Gurlitt empleó el espacio de su angosta vivienda para guardar el botín. A expensas de hacer un análisis de la historia de cada obra, se cree que estas 1.400 piezas forman parte del arte robado por los nazis en las décadas de 1930 y 1940.

Entre las obras encontradas hay 121 enmarcadas y 1.258 no enmarcadas, según relató ayer Reinhard Nemetz, el jefe de las fuerzas de seguridad de Augsburgo. Tras ser recuperadas han sido trasladadas a un almacén cuya ubicación no fue revelada.

"Estamos hablando de un hallazgo clave", según lo describió la historiadora de arte de Berlín Meike Hoffmann en una rueda de prensa ofrecida en Augsburgo este martes. "Encontrar algo así supone un sentimiento de felicidad extraordinario", remarcó.

La mayor parte de estas pinturas son modernistas aunque también hay piezas del siglo XIX y la más antigua del lote data del siglo XVI. La mayoría de los cuadros se encontraba en buenas condiciones "un poco sucias pero no dañadas" según explicó la Hoffman.

El hallazgo levanta interesantes cuestiones sobre el paradero del arte que se creyó perdido tras la Segunda Guerra Mundial ¿Es el de Gurlitt un caso único? ¿O existen en Europa otros arsenales artísticos de esta categoría?

Arte 'degenerado'

hitler observa un cuadro modernistaAlgunos de los cuadros de este lote fueron los protagonistas de uno de los más estremecedores capítulos de la historia del arte: la ‘Exposición de Arte Degenerado’ que el Tercer Reich organizó en Múnich en julio de 1973. Fue una muestra que no se organizó para enaltecer el arte moderno sino para mofarse de él.

En aquella ocasión algunos de los cuadros que acumulaban polvo en la casa de Gurlitt se exhibieron bajo letreros como "locura total", "la putrefacción del arte" o "la prostitución elevada a valor moral". Aquella exposición interpretó este tipo de arte como una conspiración de los bolcheviques y los comerciantes judíos (a los cuales les habían robado algunos de estos cuadros) para destruir la cultura europea.

Pero a la luz del interés por su conservación que se evidencia en este hallazgo, los expertos del arte aseguran que detrás de ese desprecio hay en realidad una profunda fascinación por estas obras supuestamente malditas.

Un descubrimiento casual

El hallazgo se produjo en marzo del año pasado y por casualidad. La actitud extraña de Gurlitt al cruzar la frontera en un viaje a Suiza, junto con la falta de documentación alemana levantó la suspicacia de los agentes teutones.

Una serie de investigaciones posteriores sobre su situación fiscal desembocaron en una redada en la casa del anciano, que resultó ser el hijo de Hildebrand Gurlitt.

Fue un comprador de arte que jugó un papel importante en la organización de aquella muestra de arte degenerado. Aunque Gurlitt tenía ascendencia judía y fuera familiar del artista modernista Manfred Gurlitt, los nazis se apoyaron en él como un experto fiel. Gurlitt padre falleció en un accidente de tráfico en 1956.

"Nos llevó tiempo realizar la investigación sobre el robo", aseguró el martes el portavoz del gobierno local Steffen Seibert para justificar que la noticia del hallazgo no haya sido comunicada hasta este fin de semana. Añadió además que hubiera sido "contraproducente" hacerlo público antes.

Una asociación de judíos ha reclamado ya que se investiguen las obras lo antes posible para que puedan ser devueltas a sus propietarios originales.

Sin embargo, esa tarea "podría tomar muchos años", según se explicó en la misma rueda de prensa, y sitúa a las autoridades alemanas ante un dilema moral y legal.

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