Nicolás Morales

La labor técnica del Ministerio de Cultura

El desarrollo de los ministerios de cultura en América Latina no ha sido un proceso uniforme. La discusión sobre si la cultura debería tener o no, una institución gubernamental, no es una cuestión zanjada o terminada.

2014/08/06

Por Nicolás Morales

Por el contrario, esta es una discusión que sigue en proceso y que incluso, en algunos países, todavía tiene un rango de debate. La razón es que muchas de las oficinas de cultura podrían estar asociadas a otras instituciones más frágiles en el carácter institucional como era el caso de Colcultura.

 La conversión al Ministerio de Cultura es sin lugar a dudas una decisión política que está respaldada por una idea clásica de institucionalización. El hecho de que en países como España oFranciaexistieran ministerios de cultura  tan consolidados, influyó  en la decisión de crear este tipo de entidades en los países que tenían un nivel formativo distinto. En el caso colombiano, el entonces candidato presidencial, Ernesto Samper Pizano decidió pasar Colcultura,que era un instituto de mucha reputación y relativamente eficiente, al Ministerio de cultura.

La transformación era riesgosa. Ramiro Osorio no era un director político y su gestión se trataba más de una labor técnica. Bajo su dirección, Osorio logró establecerlos cimientos de una entidad cultural amplia y con posibilidades de crecer y expandirse.La creación del Ministerio estableció una conciencia de que lo cultural no solo era un vector de divertimento y entretenimiento, sino que por el contrario,se trataba de algo mucho más importante en la  conformación de una identidad dentro de los  procesos de construcción de país.

Autonomía del Ministerio

Las diferentes direcciones que ha tenido el Ministerio muestran ocho interpretaciones distintas de cómo hacer cultura y van desde las más prosaicas hasta las más folclóricas. El Ministerio se ha ganado una autonomía que lo diferencia de las otras instituciones gubernamentales y eso tiene que ver con los reducidos recursos que recibe anualmente, por lo que es menos apetecido por los políticos.

En definitiva, la dirección del Ministerio en estos veinte años no ha sido permeada por la política tradicional. Si bien falta todavía una conceptualización más clara de lo que es la cultura, es una virtud de su dirección la mirada conservadora –no en sentido político, sino técnico-  que se ha mantenido frente al patrimonio y las artes en el país.

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