Paola Mendoza nació en Bogotá, Colombia.

“El mundo entero se está moviendo hacia la derecha”: Paola Mendoza

La líder colombiana del movimiento 'Women’s March' en EEUU habló con Arcadia sobre las marchas en contra de Trump, la desobediencia civil y el arte como herramienta de lucha.

2017/04/18

Por Samantha Eyler

Aún tras la derrota de Hillary Clinton, la primera candidata presidencial nominada por un partido principal en Estados Unidos, el género sigue siendo la fractura más importante en el escenario político norteamericano. La semana pasada un informe realizado por Bloomberg Businessweek reveló que el 80% de los seguidores de Donald Trump en Twitter son hombres, mientras el 86% de las llamadas telefónicas al Congreso para protestar la agenda del presidente vienen de mujeres. El 21 de enero, un día después de la inauguración del presidente, cerca de 5 millones de personas en 673 ciudades del mundo —encabezadas por el grupo Women‘s March en Washington, DC— salieron a las calles para mostrar su oposición al nuevo gobierno estadounidense. Y la resistencia femenina no desapareció después de la marcha.

El Women‘s March sigue al frente de una red global de grupos anti-Trump, que incluye representación en cuatro ciudades de Colombia.

En Estados Unidos, Paola Mendoza, la directora de cine nacida en Bogotá que actualmente se desempeña como directora de arte para el Women’s March, se ha puesto en la línea de fuego de la lucha para proteger a las poblaciones marginalizadas por la agenda nacionalista y xenofóbica de Trump. En el “Día Sin Mujeres,” un paro general de mujeres el pasado 8 de marzo, Mendoza, junto con 12 lideresas del Women‘s March, fue detenida por actos de desobediencia civil frente de la torre Trump en Nueva York.

Samantha Eyler, escritora y comunicadora social para la rama paisa de la red Women‘s March Global, habló con Mendoza sobre sus esfuerzos y uso del arte para frenar el movimiento hacia la derecha en la política internacional.

¿Qué visión tiene esta administración del papel del arte y la estética en la vida pública? ¿Y qué papel tienen en la resistencia?

El señor presidente Donald Trump ha explicado muy claramente su visión, está centrada sobre en hombres de descendencia europea. No quiere ninguna forma de diversidad en el país. Entonces así es que él ve el arte, como propaganda que no debería cuestionar nada. Así puede mantener el mundo como él lo quiere: con Donald Trump en el centro. Y no me estoy inventando eso, eso es lo que él ha dicho de varias maneras.

Mi visión del arte es algo muy diferente. Hay una razón por la cual los dictadores silencian a los artistas: porque los artistas tienen un poder muy grande en una sociedad. El arte es central en el proceso de imaginar y buscar el mundo que queremos. Nosotros le damos una plataforma a las historias más poderosas y más íntimas, las que son olvidadas o que ni sabemos que existen. Entonces el arte nos sirve de arma en contra del mundo que Trump está intentando crear.

Marcha Mujeres 21 de enero 2017 en Los Ángeles. Crédito Emma McIntyre/Getty Images/AFP

¿Crees que es por eso que Trump está intentando a eliminar las agencias públicas que apoyan los artes?

Mira, aunque soy artista y sé que el arte es esencial para el movimiento hacia una sociedad mejor, también tenemos que reconocer que en este momento, muchas comunidades – los inmigrantes, los indocumentados, los musulmanes, las personas LGBTI – están realmente en peligro. Lo primero que tenemos que proteger son las personas que están bajo fuego en Estados Unidos. Sí, Trump está atacando a los artistas y el arte en sí mismo. Y sí, esas fundaciones son importantes. Pero el arte va a seguir siendo creado y distribuido. Eso no va a parar.

Vivir como latina en Estados Unidos es vivir como el ‘otro’. Pero ha dicho que se siente así en Colombia también. ¿Esa sensación constante de ser extranjera ha influenciado su perspectiva artística y política?

Sí, porque tengo más compasión para las personas y las historias que no se encuentran en el mainstream de la sociedad humana. Puedo entender lo bueno y lo malo de no ser totalmente aceptada por la sociedad. Y también esa falta de acepción me ha dado una fuerza interna muy grande.

Hablemos de su detención en Nueva York, y de la desobediencia civil en general. Hay una división en el movimiento Women’s March sobre este tema. Algunos vieron el hecho de que no arrestaron a nadie en las manifestaciones del 21 de enero como prueba del buen comportamiento y hasta superioridad moral de la resistencia anti-Trump, mientras que otros dicen que el Estado simplemente no vio ninguna amenaza a su poder en esas demostraciones masivas de mujeres, en su mayoría mujeres blancas.

¿Qué diría a los que piensan abandonar el movimiento a causa de la desobediencia civil de las lideresas? ¿Y a los que quieren hacer activismo pero dentro de ciertos límites?

Pues, si alguien quiere abandonar el movimiento porque nosotras fuimos arrestadas es su propia decisión. Pero estamos viviendo en un momento extremo e histórico en Estados Unidos. El presidente quiso excluir a toda la gente proveniente de ciertos países, eso es insólito. Está organizando la deportación de no sabemos cuántas personas – él mismo ha dicho que quiere sacar a once millones. Nosotras tenemos que estar dispuestas a arriesgar nuestros cuerpos y hasta nuestra libertad para asegurar la seguridad de nuestros hermanos y hermanas.

Hablando de historia, la gente no abandonó a Martin Luther King, por ejemplo, cuando él fue arrestado. King estaba dispuesto a sacrificar su libertad para que la comunidad negra ganara la suya. ¿Y cuántas veces fue arrestado Gandhi para garantizar la libertad de su pueblo? No me estoy comparando con ninguno de los dos, estoy diciendo que nuestro movimiento ahora está en el mismo punto que esos dos movimientos. Estamos todos en una pelea por nuestras vidas.

Demostración contra la prohibición migratoria de Trump el 4 de febrero en Washington D.C. Crédito: Zach Gibson/Getty Images/AFP.

¿Está involucrada en la actualidad colombiana?

Pues yo viajé a Colombia desde Nueva York para votar por la paz en octubre del año pasado. Creo que todos podemos jugar un papel en construirla, es esencial que hasta los colombianos que estamos en el exterior sepamos lo que está pasando y que estemos involucrados. El proceso de paz nos necesita para que sea exitoso.

Pero creo que es importante también entender que lo que se vio con la elección de Trump, y lo que se vio con el plebiscito en Colombia: políticamente el mundo entero está moviendo hacia la derecha. Sabemos lo que está pasando en Europa, en Francia hay un partido nacionalista y racista buscando el poder. También sabemos que Rusia estuvo involucrada en las elecciones de EEUU y está entrometiendo en las de Francia.

Evento de la campaña del ‘No‘ en Colombia.

No creo que hay más personas que están de acuerdo con la ideología de la derecha –más bien es que ellos están mejor organizados. La derecha está dispuesta a usar las armas de desinformación y propaganda para sacar sus ideas adelante. Pero la realidad es que los chicos en la generación detrás de la mía —los que tienen 16, 17, 18 años— por lo general son más liberales. No ven nada extraño en que uno sea gay, negro, asiático, inmigrante. Ellos aceptan la diversidad de los seres humanos. Entonces el mundo en realidad se está yendo hacia la izquierda. Son las organizaciones que se ubican hacia la derecha. Por eso lo que nosotros en el movimiento izquierdista tenemos que hacer es estar mejor organizados, más involucrados en el proceso político. Y no sólo en Estados Unidos o en Colombia sino en todo el mundo. 

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