Agudelo es docente de Humanidades en la Universidad de Antioquia.

No solo Pablo Montoya ganó el Casa de las Américas

El docente de la Universidad de Antioquia Pedro Agudelo Rendón se llevó el premio en la la categoría de ensayo histórico social. Los jurados destacaron su obra por jugar con los conceptos técnicos de la narrativa y la dimensión estética de la literatura. ¿En qué consiste su escrito?

2017/02/01

Por revistaarcadia.com

El premio literario Casa de las Américas es otorgado anualmente en La Habana, Cuba. Desde 1960 sus categorías de premiación han sido poesía, cuento, novela, teatro y ensayo. Este año, Pedro Agudelo Rendón ganó en la categoría de ensayo con el escrito América pintoresca y otros relatos ecfrásticos de América Latina. Es una pieza que juega con los imaginarios de la región. El eje articulador del libro está dividido en dos partes: la primera es conceptual, en la que define qué es el imaginario y cómo se construye en la sociedad; la segunda hace un análisis de la relación entre el arte y la literatura. Al igual que algunos semiólogos, Agudelo define el imaginario como una amalgama de imágenes que producen sentido en la sociedad a través de signos. “El libro no pretende describir lo que somos como latinoamericanos sino lo que imaginamos que es América Latina”, destacó.

El autor también aborda en su libro el papel de la comunicación para el cambio social en Latinoamérica. Revela que los medios masivos tienen una amplia responsabilidad en la construcción y la producción de los imaginarios sociales. Sus imágenes generan diferentes sentidos sobre las realidades y los fenómenos culturales produciendo efectos en las poblaciones. En otras palabras, los medios construyen nociones de verdad que pueden ser distorsionadas por su interlocutor. Esa parte del libro hace un comentario sobre la importancia de las alternativas comunicativas que permiten visibilizar otras maneras de percibir la verdad en América Latina. Las nuevas formas de comunicación marcan índices importantes en el consumo de los contenidos. Estas formas buscan ver lo que pasa en el mundo desde un punto de vista distinto.

El encuentro entre el arte y la literatura descubre significaciones más hondas que la visión unilateral de la historia. El autor explica que “la écfrasis (una pintura hecha con palabras) es un buen medio para la comprensión de estos cruces de sentido; que no solo es el encuentro con la historia, el arte, la literatura y la cotidianidad, sino también el umbral en el que nos encontramos, y en el que es difícil distinguir la realidad de la ficción”. En su libro hace referencia a la obra de Roberto Burgos Cantor La ceiba de la memoria, una novela que trabaja el tema de la imagen y la alteridad con la poética característica del autor. En ella reflexiona sobre el impacto de la época colonial en la identidad americana, la tradición oral y la escritura.

Agudelo no entiende su más reciente libro como una obra independiente, sino como la continuación de sus trabajos anteriores. En el pasado, por ejemplo, trató el tema de la écfrasis en textos como Cuadros de ficción, en el que abre zonas de reflexión literaria con el fin de revisar uno de los conceptos más destacados de las discusiones académicas (la literatura percibida como una pintura hecha con palabras). Mientras tanto en Lector víctima de textos el autor juega con la narración literaria y el ensayo académico, produciendo no solo una prosa lúdica y poética, sino también un relato sobre el arte y la literatura a través de juegos escriturales que mezclan la narración ficcional con el análisis metaliterario y visual. Agudelo hace hincapié en que no se trata de cómo leer literatura sino de los procesos que suceden cuando uno la lee.

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