Emmanuel Macron y Marine Le Pen. Eric Feferberg / Joel Saget / AFP.

Macron vs. Le Pen, la histórica votación que pone a Francia (y a Europa) en aguas desconocidas por primera vez en 40 años

Macron, candidato sin partido, y Le Pen, de ultraderecha, se ganaron su derecho a buscar la presidencia en la segunda y definitiva vuelta electoral tras las elecciones primarias el 23 de abril. La campaña de 15 días transitará por terrenos nunca vistos en cuatro décadas, lo que hace de la lógica victoria de Macron una interrogante.

2017/04/24

Por BBC Mundo

Francia navega por aguas desconocidas de la política luego de la primera vuelta en la elección presidencial celebrada este domingo 23 de abril.

Por primera vez en casi cuatro décadas, los franceses le dieron la espalda a los partidos tradicionales y llevaron a dos propuestas alternativas a la segunda vuelta electoral del próximo 7 de mayo.

Emmanuel Macron alcanzó cerca del 23,8% de los votos, seguido por Marine Le Pen con alrededor de 21,4%, lo que los convierte en los contendientes finales.

La lógica indica que Macron, el joven político de 39 años que nunca se había postulado a ninguna elección y llegó a esta sin partido, es el favorito para ser el próximo jefe de Estado.

Sin embargo, esta elección ha demostrado que la lógica no es lo que más predomina, y aún no está descartada una sorpresa de Le Pen considerando el desencanto de muchos franceses con la política todavía dominante.

Ambos proyectos tienen implicaciones más allá de Francia, uno de los padres fundadores de la Unión Europea cuyo futuro pasa por qué decidan los franceses en esta votación.

Los vientos a favor de Macron

La alternancia en el poder se había repartido entre dos partidos desde la década de 1980, pero en esta ocasión quedaron marginados de la segunda y definitiva vuelta electoral.

El gobernante Partido Socialista, del presidente François Hollande, se llevó una humillante derrota este domingo al obtener solo el 6% de los votos, un resultado que refleja la impopularidad del gobierno cuya cabeza optó por no buscar la reelección.

Los Republicanos, que gobernaron de 1995 a 2012 bajo el nombre Unión por un Movimiento Popular, tenían sus esperanzas de regresar al poder con François Fillon, pero los escándalos de corrupción hicieron caer a su candidato al 20%.

Macron y Le Pen captaron los votos de los partidos tradicionales, pero el candidato que fundó apenas el año pasado su movimiento, llamado "¡En marcha!", ya tiene viento a su favor desde este mismo domingo.

Foto crédito  Eric Feferberg / AFP.

Inmediatamente tras conocerse las tendencias, Benoît Hamon, del Partido Socialista, llamó a sus seguidores a batir "lo más fuerte posible" a Marine Le Pen, por lo que pidió el voto para Macron.

Lo mismo hizo Fillon, quien dijo que votará por Macron y en contra de la "violencia e intolerancia" de Le Pen: "su programa podría llevar a nuestro país a la quiebra y a Europa al caos", dijo.

El presidente Hollande llamó a Macron para felicitarlo, lo que en Francia es interpretado como un respaldo para el político de 39 años.

Eso le da amplias posibilidades a Macron de convertirse en el próximo presidente, un político de centro y creyente del proyecto de la Unión Europea.

"Muchos consideran su campaña sin partido o elegidos estaba condenada al fracaso. Pero el joven emprendedor de 39 años nunca ha caído", destacó el diario francés Le Figaro que lo marcó como "favorito".

Pero la analista de The New York Times, Liz Aderman, manifestó sus dudas sobre el candidato: "Macron expresó mucha esperanza y optimismo, pero no dijo exactamente qué haría para cambiar a Francia. Tendrá que aclarar eso firmemente en las próximas dos semanas", dijo.

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El desafío de Le Pen

La candidata del Frente Nacional, partido de ultraderecha no dudó este domingo en considerar el resultado como "histórico" para su formación, y confiada dijo que es "el primer paso" hacia un triunfo en mayo.

Capitalizar el voto que genera la división entre dos opciones será su gran reto.

Apenas tres días antes de la votación de este domingo ocurrió otro de los episodios de ataques extremistas en el país, la muerte de un policía en París, con el que la nación suma casi 250 muertos desde 2015.

Foto crédito Joel Saget / AFP.

Para los analistas en Francia, es lógico que las posibilidades de Le Pen hayan crecido a medida que los franceses vieron lo vulnerables que eran a los atentados yihadistas.

Sus propuestas radicales, como suspender toda la inmigración legal al país, o poner a los extranjeros al final de las prioridades de trabajo, vivienda, escuela y prestaciones sociales que ofrezca el gobierno, le han dado puntos.

También ha propuesto que Francia debe tener una consulta sobre su permanencia en la Unión Europea, una postura que llama a los votantes nacionalistas y que ofrece una alternativa a la postura pro Europa de Macron.

Pero es previsible para los analistas que la candidata del Frente Nacional modere su discurso en los próximos días para captar a los indecisos que aún la ven como opción antisistema.

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"Hay que recordar que aunque Emmanuel Macron es el claro vencedor de la primera vuelta de la votación, y probablemente el próximo jefe de Estado, el país está profundamente dividido", dice el periodista Hugh Schofield, de la BBC en París.

¿Un presidente sin partido?

Macron tuvo algo de suerte luego de que los dos partidos principales eligieron candidatos de los extremos de sus respectivos campos políticos: Hamon por la izquierda y Fillon por la derecha.

Eso creó una apertura monumental por el centro, lo que fue aprovechado por Macron en un sorprendente avance.

Sin embargo, si la lógica sigue su curso y el candidato sin partido gana, tendría que navegar por aguas desconocidas en las que los vientos pueden ponerse en contra.

Aún es impredecible si los franceses votarán a favor del movimiento de Macron en las votaciones para el Parlamento de junio y septiembre, lo que sería definitivo para Macron y su campo de maniobra para operar el gobierno.

Avisos políticos en Francia. Jeff Pachoud / AFP.

"Los partidos, especialmente los republicanos de centro-derecha, van a querer su venganza y hacer todo lo posible para asegurarse de mantener sus números en la Asamblea Nacional", considera Schofield.

Sin mayoría, Macron tendría que negociar su programa de gobierno con el Parlamento y la elección de su primer ministro, el encargado de esas negociaciones, se convertiría en una figura crucial.

De ganar Le Pen, también tendría que hacer mucha campaña para que los franceses voten por sus legisladores.

Por ahora Francia tendrá dos semanas para que las posiciones se reacomoden en un camino desconocido para la política de las últimas cuatro décadas.

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