Maria Victoria Uribe le responde al director del ICANH, Fabián Sanabria

María Victoria Uribe responde al director de ICANH

Arcadia reproduce la carta con la que la antropóloga e historiadora María Victoria Uribe le responde a Fabian Sanabria, director del ICANH, con motivo de la polémica por el traslado de estatuas de San Agustín a Bogotá para una exposición en el Museo Nacional.

2013/11/12

Por María Victoria Uribe, antropóloga e historiadora

¿EL RETORNO HACIA DONDE DE CUALES ÍDOLOS?

No voy a hablar de Torquemada ni de la quema de los códices mayas en lo que hoy conocemos como la provincia de Yucatán.  Voy a referirme, mas bien,  a un pequeño poblado, incrustado en las montañas del sur del Huila y mejor conocido como San Agustín. Cuando en 1995 el parque arqueológico de San Agustín fue declarado Patrimonio de la Humanidad por UNESCO, la ceremonia de declaratoria se llevó a cabo en las instalaciones del parque arqueológico a donde viajaron los funcionarios de la UNESCO, el director del entonces Colcultura y las directivas del ICANH. La comunidad de San Agustín estuvo presente en la ceremonia ya que para la Unesco uno de los factores más relevantes cuando se trata de declarar un bien como patrimonio de la humanidad es que la comunidad donde está enclavado el bien tenga una identidad con este y vele por su protección y cuidado, algo que la comunidad agustiniana venía haciendo desde tiempo atrás y que la Unesco reconoció como un valor agregado importante.

Ahora resulta que para el director del ICANH -quien pretendía hacer trasladar varias estatuas de San Agustín para una exposición en Bogotá- los custodios naturales de dicho patrimonio son unas minorías atrasadas e incultas porque no permitieron que las estatuas salieran de su hábitat natural. Que lamentable apreciación la suya y que falta de sentido común no preveer lo que iba a suceder alrededor de un patrimonio que si tiene quien lo cuide.

En una carta enviada a la revista Arcadia el mencionado director afirma que destinó “el 60% de los recursos del Instituto Colombiano de Antropología a un gran trabajo de promoción y difusión de este Patrimonio de la Humanidad,” apoyando algunos procesos y organizando varios eventos, uno de los cuales y quizá el central, era la fallida exposición que debía realizarse en el Museo Nacional entre el 28 de noviembre de 2013 y el 28 de febrero de 2014 bajo el fallido nombre de “el retorno de los ídolos”. ¿No hubiera sido mejor asegurar el traslado de las estatuas de común acuerdo con los integrantes de la comunidad antes de hacer las mencionadas inversiones? Esto dice la POLÍTICA PARA LA GESTIÓN, PROTECCIÓN Y SALVAGUARDIA DEL PATRIMONIO CULTURAL: “Es fundamental convocar la participación de las sociedades locales y regionales, de los grupos y los colectivos, para que comprendan el patrimonio como algo que les es propio, que conforma sus memorias y constituye sus identidades. La gestión del patrimonio cultural debe ser así asumida con la participación de los ciudadanos, y donde no sólo las entidades culturales participen...” (Ministerio de Cultura, 2010: 246).

Y porque hablar de ídolos, palabra muy socorrida por evangelizadores e inquisidores y en desuso desde comienzos del siglo XIX. ¿De qué han valido años de investigación en San Agustín para que Sanabria utilice la misma denominación que utilizaron los saqueadores de tumbas como Konrad Theodor Preuss y tantos otros? Además es bien sabido que la gente que se interesa por el patrimonio arqueológico no tiene problemas para desplazarse a los sitios distantes donde este se encuentra, prueba de ello es la enorme cantidad de turistas colombianos y extranjeros que viajan a San Agustín, a Tierradentro, o a Ciudad Perdida.

Pero quizá lo que más desconcierta de la carta del director del ICANH es la profunda tristeza que dice sentir como científico y defensor del patrimonio. Que cinismo el suyo cuando por sus manos pasó la nueva Ley de Patrimonio Sumergido tan cuestionada por el gremio de los arqueólogos del país. Ante la impotencia que siente por no haber podido mover las estatuas de su sitio, Sanabria llama a un gran debate nacional que, según él, debe preguntarse por el chantaje de unas "minorías" que no saben siquiera lo qué defienden. El que posiblemente no sabe que defiende es usted, doctor Sanabria.


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