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Las mejores palabras en español

Compartimos un texto sobre la belleza de las palabras (y los números) y le preguntamos a nuestros lectores ¿cuál es su palabra favorita?

2017/02/28

Por Camila Toro

Las palabras me gustan

Más que un significado emotivo, importante, relevante, las palabras tienen un sonido agradable, encantador, atractivo, sabroso. Por un momento olvida su connotación, disfruta del sonido de las letras y su pronunciación.

Me gustan las palabras que llenan la boca como rimbombante, cumbamba, osteoporosis, esdrújula, barbacoa, bombón, algarrobo, caracola, carcajada, romboide.

Me gustan las que suenan agradable como ringlete, respira, enredame, fascina, crustáceo, malvavisco, melocotón, binoculares, malabarista, astuto, alcachofa.

Me gustan las que mezclan letras que nunca se encuentran en el abecedario como floripondio, quinetoscopio, torácico, páprika, hipnótico, yuxtapuesto, lapislázuli.

Me gustan las palabras cortas que tienen presencia y se hacen notar como tu, hoy, atrás, rima, ley, mar, arte, musa, alma, idea, mío y sol.

Me gusta las palabras que se dejan pronunciar más de una vez como cacofonía, enclenque, pirueta, robótico, diptongo, sinfonía, golosina, dicotomía, lúgubre, rococó.

Me gustan las que se pueden dividir y no mueren en el intento como fotografía, biblioteca, electrocardiograma, propuesta, consciencia, telaraña, agridulce, rompecabezas, pelirrojo, ecosistema.

Me gustan la palabra onomatopeya y las onomatopeyas como zaz, bang, miau, boom, tap, clack, wow.

Me encanta la palabra jícama, jacaranda, tapioca y embrujo; zarigüeya, croqueta, mangostino, esparadrapo, almendra, molusco, albaricoque, libélula, alfajor.

Me gustan las palabras.

Y, ¿a ti?

Números que no olvido

Tu teléfono, mi dirección, la talla de mis zapatos y la de mi pantalón. El cumpleaños de mi madre, de mi padre y amigos cercanos. Mi número de identificación, el dinero que tengo en mi cartera, el piso en el que vives y el número del apartamento en el que alguna vez viví.

El precio de mi helado favorito, el descuento que una vez me sorprendió y el tamaño del cuadro que tengo colgado en la pared de mi sala. La emisora donde suena la canción de moda y ese canal que tanto veo de televisión. La placa de mi auto, la fecha de vencimiento de algo insignificante y las veces que te repetí esa frase que nunca quisiste entender.

Lo centimetros que le hacen falta a mi estatura y los que le sobran a mis caderas, los kilos que quiero perder y nunca recuperar. El número de mis dedos, las pecas que tengo en los hombros y los lunares que tienes en los brazos.

El día mundial de ‘algo‘, el de la independencia de mi país, el feriado que espero y el día que estuve a tu lado. La cantidad de días que tiene un mes, los meses de un tiempo determinado, los años que me pongo y los que me quito. La fecha en la que llegaste, en la que te fuiste y en la que no volviste. Los días que espero y que extraño.

Los minutos que le faltan y le sobran a la hora, las horas que espero para que acabe el día y para que llegue la cena. Los segundos que cuento antes de empezar. El tiempo que me hace falta a mi y el que te sobra a ti.

Quiero recordar olvidarte como recuerdo los números. Pero, ¿si recuerdo olvidarte, te olvido o te recuerdo aún más?

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