Un foto tomada en Fyns Hoved, Dinamarca.

12 poemas para llevar

Colombianos, estadounidenses, daneses, entre otros, componen los autores de la docena de poemas que aparecieron en la sección de la revista impresa 'Cosas para llevar...' este año. Aquí los puede leer.

2016/12/16

Por Revista Arcadia

Lo efímero

La piedra en la playa se evapora.
El lago perece bajo el sol.
Los esqueletos de los animales
están ocultos bajo las arenas
eternas del desierto.
Las cosas caminan,
mueren una en la otra,
navegan como pensamientos
en el alma del espacio.
Caravanas de arena viva.

¿Es esto una amenaza?
¿Dónde está mi corazón?
Prisionero en la piedra.
Escondido en un lago.
Latiendo profundamente
en un camello jorobado,
que yace en la arena
gimiendo y va a morir.

Inger Christensen (Vejle, Dinamarca, 1935 – Copenhague, Dinamarca, 2009)

Nebulosa

Como un tonto
te contaré
todo…
pero
tendrás que hacer
la primera pregunta.
Tendrás que saber
qué preguntar.
Las respuestas son sencillas.
Y yo te mentiré:
como la piedra en el camino,
como el horizonte,
como las teorías
de la gravedad,
de la relatividad
y de los agujeros negros…
Porque yo
tampoco lo sé.
Uno y uno son azul.

Gordon E. McNeer (Winter Haven, Florida, 1943)

Doce días

Solo restan doce días
para conocernos,
para que el pasado,
al parecer inconmensurable,
se convierta en una ofrenda más.

Hay que dar todo, con premura,
para comprobar que no hemos dado
nada.

Que es necesario crecer
y reinventarnos
para estar a la altura
de ese otro,
tan próximo y tan ignorado.

Tan necesitado
en cuanto lo necesitamos,
con frío árido
y sol menesteroso.

Juan Gustavo Cobo Borda (Bogotá, 1948)

Yo, yo, yo

Tengo dientes, tengo zapatos,
tengo manos, poco dinero
pero suficientes cigarrillos,
Tengo un bono para el tranvía,
amigos en toda Europa, también en América.
No tengo casa. ¿Pero quién quiere una casa?
Sí, tengo llaves de anteriores casas.
En todas las casas donde voy hay libros míos.
Tengo kilómetros de valle cosidos a mis pies.
Tengo millones de personas en mis ojos.
Tengo mil cosas en qué pensar.
Tengo dolor de cabeza de pensar.
Tengo las uñas sucias.

Remco Campert (La Haya, Holanda, 1929)

Quise, quiero, quisiera

Que en belleza camine.
Que haya belleza delante de mí
y belleza detrás
y debajo
y encima
y que todo a mi alrededor sea belleza
a lo largo de una camino de belleza
que en belleza acabe.

Eduardo Galeano (Montevideo, Uruguay, 1940 – Montevideo, Uruguay, 2015)

Armonías

Cual la naturaleza
de la que forma parte y es fiel copia
el alma humana tiene ocultas fuerzas
silencios, luces, músicas y sombras.

Vagas nieblas también... las ilusiones
que el paisaje embellecen cuando brillan
y que desaparecen cuando asomas,
sol de la realidad que las disipas...

Y como en sucesión jamás turbada
todo nace en la tierra y todo muere,
en el mundo ideal de los espíritus
rigen eternas, semejantes leyes:

brotan sobre las tumbas de los muertos
las flores, mensajeras de alegría;
sobre la tumba de un amor llorado
brotan ensueños de tristeza mística.

José Asunción Silva (Bogotá, Colombia, 1865 - 1896 - Bogotá, Colombia, 1896)

En la oscuridad

La primavera azul silencia el alma.
Bajo el húmedo ramaje del poniente
se hundió estremecida la frente de los amantes.

Oh, la cruz verdecida. En diálogo oscuro
se reconocieron hombre y mujer.
Junto al muro desnudo
camina con sus estrellas el solitario.

Sobre los senderos del bosque en claro de luna
reinó el desenfreno de cacerías olvidadas;
la mirada de lo azul
irrumpe de la roca derruida.

Georg Trakl (Salzburgo, Austria, 1887 - Cracovia, Polonia, 1914)

Óbolo

Ni solo, ni huérfano, ni desamparado,
puedo sentirme.
No puedo decir que algo me falta
o me sume en la derrota.
Tampoco llamar a la tristeza
para que haga los oficios de la casa.
Ni puedo alegar razones
porque el mundo no es como lo creo.
No, no puedo, con tanta queja,
convertirme en el ciego
que palpa y maldice
la moneda de oro que se le entrega.

Elkin Restrepo (Medellín, 1942)

País secreto

Lo convoco,
En la soledad
Que despliega azules alas
Lo convoco,
País secreto
Donde no cruza
El tren del desconsuelo
Ni se almacena
La muerte en astilleros,
Donde no se otorgan
Plenos poderes a los muertos
Ni se escucha la falsa canción
Del satisfecho.
Lo convoco,
País secreto,
País del nuevo viento:
Un contrabando de sueños
Cruza todas las noches
Sus fronteras.

Juan Manuel Roca (Medellín, 1946)

Los muertos de Quang Tri

Esto es peor que contar piedras
en caminos que no llevan a ninguna parte,
como cuando un tigre intenta cazar y retrocede
al oler su propia sangre en el suelo.
El que se arrodillaba junto a la pagoda,
¿te acuerdas? Capitán, no vamos
a hablar de eso. El niño budista
que se ponía en la puerta y a quien le frotábamos
la cabeza afeitada para que nos trajera suerte
brilla ahora como una luna blanca.
¡Está muerto para siempre, maldita sea!
La hierba que pisamos se levanta;
cuchillos amenazando
nuestras partes más preciadas.

Yusef Komunyakaa (Bogalusa, Louisiana, 1941)

Entre sueño y soñar

Entre sueño y soñar,
entre mí y lo que en mí
llego de mí a pensar
corre un río sin fin.

Fue por otras orillas,
distintas cada vez,
en esas travesías
que un río suele hacer.

Llegó a donde hoy habito
al lugar que hoy soy yo.
Para, si me medito;
si me despierto, no.

Quien me siento y se muere,
en lo que me ata a mí,
duerme por donde fluye
ese río sin fin.

Fernando Pessoa (Lisboa, Portugal, 1888 - Lisboa, Portugal, 1935)

Sin título

Cuando estamos durmiendo
nuestros corazones son dos pájaros
sueltos por la noche y la ciudad.
Encuentran huecos entre las casas
y tienen todas las épocas, a todo el cielo.
Llegan de sobra a los segundos -
Extienden las alas y abarcan la ciudad
vagan como relámpagos silenciosos lejos de aquí
Con la extrema percepción de oxígeno de las plumas:
los bosques, el mar, los cerebros de la gente
tendidos con sueños extendidos.
Por tanto soñamos -
tu sonrisa en el mensaje, las venas de tus párpados,
tus sonidos de visión dormida, ssshh, ssshh,
tu corazón un pájaro ahí fuera en la oscuridad,
un sonido en la oscuridad aquí dentro.
Tu piel es tan blanca y de nuevo siento
esta feliz angustia por la muerte.

Michael Strunge (Hvidovre, Dinamarca, 1958 - Copenhague, Dinamarca, 1986)

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