MinCultura: Veinte años de un debate pendiente

Hace veinte años, en pleno cambio de gobierno Gaviria-Samper, comenzó el debate por la creación de un Ministerio de Cultura que reemplazaría a Colcultura, el antiguo ente regidor de las artes y el patrimonio en el país. A propósito del inicio del segundo gobierno de Juan Manuel Santos, Arcadia entrevistó a diferentes expertos que dieron su opinión sobre la gestión realizada desde entonces.

2014/08/06

Por Daniela Cortés Medina

Cuando el Instituto Colombiano de Cultura (Colcultura) se creó en 1968, durante el gobierno de Carlos Lleras Restrepo, se desempeñaba como una entidad anexa del Ministerio de Educación Nacional. Esta institución se encargaba principalmente del desarrollo de las bibliotecas, museos, planes de estudio y actividades relacionadas con la cultura, y más importante aún, fue el embrión de lo que hoy es el Ministerio de Cultura de Colombia. Lucy Nieto de Samper lo afirma en el periódico El Tiempo del 30 de abril de 1994. “No se puede partir de cero, porque hay muchas cosas importantes; porque la gente que ha trabajado en Colcultura tiene experiencias positivas y negativas que le servirían al nuevo ministerio para unir esfuerzos, para no cometer las mismas equivocaciones. Obviamente, en la estructuración de un ministerio se pueden cometer errores. Pero las experiencias y los conocimientos de todos y además la experiencia que les da el haber trabajado prácticamente con las uñas en los últimos 50 años, tendrá que ser muy útil”.

El proyecto de creación de esta institución se dio a conocer por primera vez en el Foro Nacional de Cultura realizado en Barranquilla en 1994. Esta iniciativa fue uno de los ejes centrales de la campaña del entonces candidato presidencial Ernesto Samper Pizano, y tenía como objetivo crear un programa de estado en el que se pudieran agrupar las diferentes instancias de la cultura. Entre los propósitos estaba una serie de instituciones que trabajaban en el sector cultural sin una política estatal definida. El Ministerio, según la propuesta de Samper, le daría además un soporte a los investigadores, gestores e historiadores para poder trabajar y construir los conocimientos que servirían como base para los planes del Ministerio de Educación.

Ante esta propuesta varios columnistas, políticos, artistas, críticos e intelectuales expresaron su opinión al respecto. Personalidades del campo cultural como la fundadora del Museo de Arte Moderno, Gloria Zea; la poeta y entonces directora de la Casa de Poesía Silva, María Mercedes Carranza; y el director de la Cámara Colombiana del Libro, Jorge Valencia Jaramillo, entre muchos otros, aclamaron la iniciativa. Sin embargo, escritores como Oscar Collazos y Gabriel García Márquez expresaron su preocupación acerca del rumbo que tomaría la cultura y advirtieron el peligro de que el sector se burocratizara.

En la edición no. 672 de la revista Semana, Gabriel García Márquez expresó sus dudas con respecto a la creación del Ministerio. “La primera de mis dudas es si un ministerio no va a politizar o a oficializar la cultura. El ministro tendrá que atender congresistas que pedirán favores burocráticos, nombramientos, cuota en los empleos del ministerio, todo ello a cambio de respaldar al ministro y de no sentarlo en el banquillo del Congreso. El ministro que se rebele contra ese mecanismo diabólico se convertirá en candidato a una moción de censura. Y el que acepte jugar el juego convertirá la política cultural en un instrumento más del clientelismo. Por otra parte, a la hora de decidir qué proyectos culturales apoyará el ministerio con fondos públicos, también van a influir los políticos. En cada región del país las gentes de la cultura van a tener que hacer fila en las oficinas de los clientelistas para pedirles que respalden sus planes y los ayuden a hacer lobbying ante el ministerio”. (Lea la entrevista a García Márquez aquí)

Independientemente del rechazo manifestado por diferentes intelectuales y críticos, el proyecto de ley de la cultura ya había empezado a gestarse durante el gobierno de César Gaviria quien lanzó el Plan Nacional de Cultura 1991-1994.  En dicho plan de llevó a cabo la reestructuración de Colcultura que finalizó con la consolidación del Ministerio. Veinte años después de su su propuesta Arcadia entrevistó a diferentes especialistas como una manera de hacer un balance tras ocho ministros de diversas procedencias y filiaciones.  El primer ministro, nombrado por el presidente Ernesto Samper Pizano, tras el  proyecto de ley 397, que se constituyó en la Ley General de Cultura, fue el dramaturgo Ramiro Osorio (1997-1999) quien había sido director de Colcultura y era un reconocido gestor y actor cultural. De ahí en adelante lo seguirían perfiles que fueron discutidos en mayor o menor medida en su momento:

Aunque aún no se confirma el relevo de la ministra vallecaucana Mariana Garcés, se especula que habrá un cambio en el ministerio. Con aciertos y desaciertos, los destinos de la cultura en Colombia han sido, durante estos veinte años de debate, tema de una discusión pública que no se agota. 

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