Rafael Puaya (1931 - 2013)

Murió Rafael Puyana

El clavecinista y clavicembalista colombiano, considerado uno de los mejores del mundo, murió en París a los 81 años.

2013/03/01

Por RevistaArcadia.com

El clavecinista y clavicembalista colombiano, considerado uno de los mejores del mundo, murió hoy en París a los 81 años. Puyana nació el 14 de octubre de 1931 y desde los seis años, bajo la instrucción de su tía Blanca Michelsen se inició en el piano. A los trece años debutó en el Teatro Colón y a los dieciséis se fue a Boston, al Conservatorio de Música en Nueva Inglaterra en donde hizo sus estudios de clavecín durante ocho años con la maestra polaca Wanda Landowska (quien redescubrió en el siglo XX el instrumento). Terminó sus estudios en París, donde estudió composición, teoría y filosofía estético-musical.

Inició su carrera artística con la presentación en el Town Hall de Nueva York en 1957, el primero paso de una recorrido que lo llevó a los escenarios musicales más importantes del mundo: Londres, París, Milán, Roma y Ginebra, en donde conquistó a la crítica musical europea, que destacó su vitalidad rítmica y su dominio del clavecín.

Prueba de su virtuosismo han sido los escenarios en los que tocó, como lo cuenta Emilio Sanmiguel: “desde el enorme Teatro Colón de Buenos Aires hasta el Teatro de Gabriel del Palacio de Versalles, donde tocó el primer concierto que allí se hacía desde los años de la Revolución”.

Mención aparte merecen las interpretaciones que grabó tocando el clavecín de grandes maestros del barroco y del renacimiento, entre las que sobresalen sus interpretaciones de Bach y Scarlati, que fueron usados en documentales de la televisión francesa y la BBC de Londres. Puyana participó en festivales musicales como el de Santiago de Compostela, Manuel de Falla de Granada, Utrecht, Fontainebleau y Darlington Hall.

Sus dotes para el instrumento, hicieron que los más importantes compositores para clave del siglo XX, como Federico Mompou, Julián Orbón o Alain Louvier, compusieran y le dedicaran piezas exclusivamente para él, y compartió escenario con algunas de las fuguras más destacadas del mundo musical del siglo XX como Yehudi Menuhin, Leopoldo Stokowski y Andrés Segovia.

Pero su obra no se limitó a la interpretación. También fue un juicioso investigador, descubrió partiduras antiguas y perdidas en varias ocasiones, como Astorga en una catedral gótica. También fue coleccionista, tanto de instrumentos como de obras de arte del barroco del siglo XVIII.

En más de una ocasión entró en debates públicos, como cuando criticó la creación del Ministerio de Cultura en el gobierno de Ernesto Samper, por lo cual lo destituyeron como Embajador Cultural en París (cargo que compartía con Gabriel García Márquez y Fernando Botero), o cuando denunció públicamente la deplorable acústica de las salas de conciertos Colombia en sus columnas del diario El Tiempo.


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