Foto: AFP/ Pius Utomi Ekpei

Nigeria le da la espalda a su pasado con Brasil

Poca gente habla portugués en Lagos, y las casas cuyas fachadas son testimonio de ese vínculo histórico se caen a pedazos.

2016/03/16

Por AFP/ Aderogba Obisean

Desde su casa de paredes de suaves colores, despintados por el tiempo, Yewande Oyediran se presenta como una de las últimas herederas de la cultura brasileña en Lagos, Nigería, la que trajeron de regreso los antiguos esclavos liberados, hace más de un siglo. Sentada en su sillón, la octogenaria recuerda a su bisabuelo Joao Esan da Rocha, oriundo del estado de Osun, en el suroeste de Nigeria, capturado en 1850 y llevado como esclavo a Brasil, de donde regresó como hombre libre años más tarde.

Rocha, de su paso por ultramar, y antes de mandar construir su casa en el barrio de Campos, se trajo el "frejon", una sopa a base de frijoles y coco, heredera de la "feijoada" brasileña que se come por Semana Santa, un plato muy popular en su familia y en el seno de la etnia yoruba, en el sur del país." No espero al Viernes Santo para comer frejon, me lo como todo el año" cuenta la anciana.

Una cultura que se pierde

Pero esa cultura se pierde. Poca gente habla portugués en Lagos, y las casas cuyas fachadas son testimonio de ese vínculo histórico se caen a pedazos. Su edificio, que se conoce ahora como ‘The Water House’, construido en 1895, de colores rosa y marrón, sigue de pie, como la catedral católica. Y la mezquita Shitta, construida en 1892 en el mismo barrio e inspirada en las coloridas iglesias de Bahía, ha quedado destruida.

Solamente el carnaval de Lagos, y algunos apellidos, como Cardoso, d‘Almeida, da Costa, da Silva, Gonsalves, recuerdan lo que unió a Nigeria y Brasil.

40 casas de 900

Hay también rastros de la arquitectura de influencia afrobrasileña en la ciudad costera de Badagry, a unos 60 km. de Lagos. De ahí salieron miles de esclavos rumbo a Salvador de Bahía. A partir de 1850, los esclavos libres, en su mayoría convertidos al catolicismo, empezaron a regresar a Nigeria con nuevas creencias e influencias culturales y arquitectónicas. A través de esos edificios, los antiguos esclavos, muchos de los cuales consiguieron convertirse en responsables políticos y ricos empresarios, querían mostrar su nuevo estatus social.

El abuelo de Yewande Oyediran fue el primer millonario de Nigeria, cuenta la leyenda. Lagos se metamorfoseó en las décadas siguientes, para convertirse en la ciudad más poblada de África, con unos 20 millones de habitantes. Su patrimonio arquitectónico sufrió las consecuencias.

Las ‘escasas’ tentativas de preservación del patrimonio afrobrasileño acusaron la falta de inversión y corrupción. “Los hijos de los propietarios de esos edificios tampoco ayudan. Muchos de ellos no tienen idea del valor histórico de los edificios en los que viven ", estima un responsable del Ministerio de Turismo de Brasil bajo anonimato.

"Incluso el Carnaval y el Fanti (una fiesta brasileña que celebra la vida), que tanto atraían a los turistas extranjeros, han perdido su esplendor", en particular a causa de los "area boys", las bandas delincuentes, critica Dayo Medeiros, cuyos ancestros hicieron ese viaje de ida y vuelta a Brasil.

Una de las casas de estilo afrobrasileño se hundió recientemente en los suburbios de Lagos, explica Abiola Kosoko, un guía turístico y bisnieto de un ex rey de Lagos que ha escrito un libro sobre la historia de la ciudad."Nadie intentó conservarlo. Dejaron que este edificio de una sola planta, una joya, se desintegrara", explica. 

La mayoría de los viejos inmuebles de estilo afrobrasileño fueron demolidos para edificar grandes edificios sin ningún encanto, pero más rentables, lamenta Kosoko: "Hace unas décadas había unos 900 edificios de ese tipo en Lagos island, en los suburbios de Epe e Ikorodu y en Badagry. Hoy quedan menos de 40".

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