'Vorweihnacht' de Franz Krüger (1857).

Un recuerdo navideño de Patricia Engel

La escritora colombiana radicada en Estados Unidos explica cómo la fiesta se mueve entre los dos países.

2016/12/21

Por Patricia Engel

Nochebuena

Vengo de una familia de origen paisa, muy grande, por el lado paterno.

Durante mi infancia casi todos vivíamos en el norte de New Jersey, en un pueblo cerca de las montañas, mientras la familia de mi madre vivía en Bogotá. Para mi familia en los Estados Unidos, Nochebuena era nuestra fiesta preferida y siempre la celebrábamos en la casa de mis padres con mis abuelos, tíos, tías, primos, amistades y con los amigos que ellos traían, porque no tenían donde pasar la Navidad. En nuestro hogar, todos eran bienvenidos y todos se sentían en familia y en casa.

Algunos años, cuando nevaba en Nochebuena, se convertía el jardín y todo el pueblo en un paraíso blanco y tranquilo, salvo por los venados que cruzaban entre los árboles. Dentro de la casa, nos reuníamos alrededor de la chimenea y el árbol de Navidad decorado e iluminado para reír, escuchar música, echar chistes, contar chismes, disfrutar de la comida deliciosa preparada por mi mamá, tomar vino y comer postres, hasta que mi padre anunciaba que era la hora de repartir los regalos.

Mi abuelo era judío austriaco convertido al catolicismo cuando se enamoró y se casó con mi abuela en Medellín, y le encantaba celebrar la Navidad con su familia. De repente se desaparecía para vestirse de Santa Claus, con un disfraz que guardaba en un closet todo el año. Silenciosamente, salía por la puerta del frente y aparecía tocando la puerta de atrás, con bolsas de regalos en sus manos diciendo: Jo, Jo, Jo. Luego, se sentaba a repartirlos con la ayuda de nosotros, sus nietos. Cada persona recibía varios regalos, se abrían y todos se daban besos y abrazos dando las gracias.

Me acuerdo de las montañas de papel de regalo y moños de colores en el piso, tras horas y horas de gran alegría que mis primos, mi hermano y yo sentíamos de estar con nuestra familia y amigos, hasta tarde, celebrando con la felicidad de un sueño. A través de los años, la familia se ha reducido por muertes, divorcios, diferentes rumbos y cambios de vida, pero nunca se me olvidarán esas Nochebuenas tan especiales y espero recrearlas con mi propia familia algún día. 

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