Foto: Juan Carlos Sierra

Piedad Bonett critica los primeros esfuerzos poéticos de Google

Le pedimos a la poeta que leyera las primeras “estrofas” escritas por la Inteligencia Artificial de Google Brain. ¿Pueden llamarse poesía?

2016/05/19

Por revistaarcadia.com

El pasado lunes Google Brain, la red neuronal de la compañía de internet, dio a conocer sus primeros poemas, fruto de su proyecto de inteligencia Artificial (IA) que busca imitar el funcionamiento de la mente humana. Con 11.000 títulos literarios fue “alimentada” la máquina para que después “escribiera”, si puede llamarse de esa forma, poesía. 

Los investigadores le dieron dos frases, una de inicio y otra de cierre, y la IA de Google Brain las completó con varias oraciones. El resultado, según el gigante de internet, son varios poemas. La escritora y poeta colombiana Piedad Bonnett leyó algunos e hizo una reflexión, advirtiendo que hablar sobre la poesía puede significar un riesgo, porque no puede decirse nada definitivo sobre ella, “porque se está reinventando todos los días”.

Este es uno de de los resultados:

There is no one else in the world (No hay nadie más en el mundo)
There is no one else in sight (No hay nadie más a la vista)
They were the only ones who mattered (Solo había algunos que importaban)
They were the only ones left (Solo quedaban algunos)
He had to be with me (Él tenía que estar conmigo)
She had to be with him (Ella tenía que estar con él)
I had to do this (Tuve que hacer esto)
I wanted to kill him. (Quise matarlo)
I started to cry (Comencé a llorar)
I turned to him (Me volví hacia él).

“Los poemas sí son un desastre. Uno podría encontrar algo más interesante. A mí me dio fue risa, me pareció una ingenuidad. No todo lo que está escrito en verso es poesía. Una cosa es versificar y otra cosa es escribir poesía. La versificación puede ser un ejercicio completamente inane y tonto. La poesía tiene música y, valga la redundancia, nace de la música del habla. El poeta está conectado con el ritmo de su propia lengua".

El poeta y dramaturgo T.S Elliot escribió en La música de la poesía que la música de una palabra está en un punto de intersección: nace de su estrecha relación con las palabras que inmediatamente le preceden o le siguen: “obviamente no todas las palabras son iguales de ricas y bien situadas: es parte del arte del poeta colocar las más ricas entre las más pobres, en los lugares exactos”.

La poesía es pues, propia de cada momento y depende de la relación del escritor con el mundo. “Lo bello de la poesía también es que cada época produce su misma poesía, por eso no puede ser un ejercicio mecánico, porque hay una historia detrás de la poesía. Y un poeta siempre ha estado mirando esa historia para valerse de la tradición y romperla, lo cual es un ejercicio de reflexión muy importante que no puede tener la propia máquina”, menciona Bonnett.

Este es otro resultado de la IA de Google:

amazing , is n’t it ? ( Increíble ¿no? )
so , what is it ? (Así que ¿Qué es?)
it hurts , isnt it ? ( Duele ¿cierto?)
why would you do that ? (¿Por qué harías eso?)
you can do it (Tu puedes hacerlo)
i can do it (Yo puedo hacerlo)
i can’t do it (Yo no puedo hacerlo)
i can do it  (Yo puedo hacerlo)
I do n’t do it (No lo hago) 
i can do it  (Puedo hacerlo)
i could n’t do it (No pude hacerlo)

“La poesía en ciertos momentos de la historia, por ejemplo con el surrealismo, ha jugado mucho con el azar de las palabras, ha convertido la poesía en juego, que es un poco lo que hay detrás de este ejercicio. El cadáver exquisito, ejercicio donde tú escribes un verso, el otro escribe otro y así, el que escribe está considerando lo que escribió el otro, en un sentido poético, no mecánico. Ése es un juego con significación. La máquina hace como una caricatura de ese tipo de poesía que en el fondo es tan simple que lo que provoca es un poco de risa”, agrega la escritora.

La escritura es un oficio directamente ligado a la lengua y esta última encuentra su riqueza no solo en los procesos creativos y literarios de otros, sino en el contacto con el mundo: en la experiencia. Para Piedad Bonnett la conciencia es una de las ventajas que tienen los humanos sobre la máquina: “la conciencia es un entramado de experiencias, al cual la máquina no puede acceder. La máquina tiene un formato y esa es su pobreza”.

El escritor Umberto Eco terminó su libro En el nombre de rosa con la siguiente frase: “Dejo este texto, no sé para quién, este texto, que ya no sé de qué habla: stat rosa pristina nomine, nomina nuda tenemus". Una de las traducciones que pueden dársele a la última frase es: De la prístina rosa, sólo nos queda el nombre.

Es el nombrar el mundo y dotarlo de significado el lugar del lenguaje. La poesía exalta y crea otras formas de las palabras. “Lo que hace la poesía usando el pensamiento simbólico es hacer hablar a las palabras de una manera que no hablan cotidianamente, o aunque se parezcan mucho al habla cotidiana, están yendo más a fondo, por es cuando se lee poesía se siente una especie de extrañeza. Lo que busca un lector cuando lee poesía es que los temas de siempre estén dichos de una manera muy particular. Lo que uno busca es la voz de un poeta que tiene un mundo interior, que tiene unas lecturas, que tiene una visión del mundo y eso no lo puede tener una máquina", dice Bonnett.

Google Brain es un proyecto de investigación que comenzó hace cuatro años, liderado por los investigadores Jeff Dean, Greg Corrado y el profesor de la Universidad de Stanford,  Andrew Ng. Hace parte de la iniciativa de Google para creat inteligencia artificial. Dándole una oportunidad a esta creación tecnológica, Piedad Bonnett argumenta que “si en un momento dado el programa con el que se alimenta la máquina es suficientemente complejo, es posible que lleguen a producir unos objetos de lenguaje tan inquietantes como la poesía, ¿por qué no? No hay que estar cerrado a estas experiencias, pero eso no va a pasar de ser, a los ojos de los seres humanos, una curiosidad”.

Si bien el debate de la inteligencia artificial seguirá existiendo, en el campo de la poesía puede decirse que por ahora no hay muchos méritos. El acto de escribir y acto de leer son dos momentos en el que solo los humanos se pueden encontrar, y esta relación es muy importante para Bonnett: “Me gustan unas palabras de Savater que son: ‘Cuando uno lee, la soledad del escritor se está comunicando con la soledad del lector’. El acto solitario de la lectura hace que sea una relación entre las dos soledades. Es una comunicación muy particular que nace de la idea de que no hay un ser humano idéntico a otro. Nadie lee igual que otro y nadie escribe igual que otro. Siempre hay matices. Esos matices no los puede tener la inteligencia artificial, porque está creada con parámetros”.

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