Concierto "Bienvenidos a Alemania"

Punks y clásicos tributan a música prohibida por los nazis

Los emblemáticos Toten Hosen compartieron escenario con una orquesta sinfónica para tocar música "desnaturalizada" por los nazis, cantar temas de presos de campos de concentración y honrar a los músicos perseguidos.

2013/10/22

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DW

 

El concierto Bienvenidos a Alemania celebrado el sábado 19 de octubre en Düsseldorf unió al célebre grupo liderado por el frontman Campino con la orquesta de la escuela de música Robert Schumann, una de las estigmatizadas por el régimen de Adolf Hitler. "Hoy no será de ningún modo una noche Toten Hosen", avisó Campino al inicio del particular concierto en la sala Tonhalle. Pero de alguna manera se equivocaba: entre los 2.000 espectadores predominaba la ropa negra, los símbolos punk y las botellas de cerveza.

Los cinco músicos del grupo alemán pisaron el escenario y escucharon en silencio la obertura interpretada por la orquesta durante casi un cuarto de hora. Tiempo suficiente para meditar sobre el motivo del concierto.

Nazis prohibían el jazz

A pocos pasos de la sala, los nazis inauguraron en mayo de 1938 la muestra "Música desnaturalizada" o "degenerada", en la que condenaban las formas de música que consideraban perniciosa, como la compuesta y tocada por artistas judíos o por negros, como el blues y el jazz. Seguían así el paso dado un año antes en la plástica con la exposición Arte degenerado, en Múnich.

El programa del concierto sirvió de muestra de la riqueza musical aniquilada o expulsada por la Alemania nazi: música para películas de Erich Wolfgang Korngold, canciones críticas de Kurt Weill y Hanns Eisler, piezas dodecafónicas de Arnold Schönberg, música yiddish (creada por las comunidades judías de Europa del Este en su dialecto hebreo) y emotivos temas de presos de campos de concentración.

Resistencia musical contra la ultraderecha

Canciones de artistas perseguidos por los nazis.

La unión de orquesta sinfónica y banda punk sonó algo forzada al principio de la noche, pero fue haciéndose más fluida a medida que avanzaba el programa. Los Toten Hosen demostraron pronto que también son capaces de generar un sonido más suave y unplugged, como hicieran en 2005 en el Wiener Burgtheater.

Uno de los momentos más conmovedores fue la canción de cuna Wiegala interpretada por la soprano Linda Hergarten. Era al parecer el tema que la compositora Ilse Weber cantaba a su hijo y otros niños cuando eran llevados a la cámara de gas en Auschwitz.

Los Toten Hosen se posicionaron decididamente contra la ultraderecha en toda su carrera, un detalle que dio sentido y credibilidad al concierto. Tal vez menos sabido es que el grupo ya incluía desde hace tiempo en su repertorio piezas como la canción Moorsoldaten, compuesta por presos de campos de concentración en 1933, o el poema de Erich Kästner Voces desde la fosa común.

En el Tonhalle de Düsseldorf, la voz raspada de Campino encajó a la perfección con el tono de Mackie Messer de Kurt Weill y brilló junto con Hergarten en la Canción de Alabama de la ópera Mahagonny, de Weill con libreto de Bertolt Brecht.

La noche dejó otra sorpresa: lo bien que encajaron los Hosen y la orquesta a la hora de tocar punk duro acompañado por cuerdas, guitarras y piano. Una forma de demostrar que, a diferencia de lo impuesto por el horror nazi, el lenguaje de la música es sólo uno.  

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