Un funcionario de la ONU guarda armas entregadas por guerrilleros. Crédito: AFP.

"Así fue el día en que me entregaron el arma y el día que la dejé": recuerdos de guerrilleros de las FARC en un día histórico para la paz en Colombia

Cuando se completa el proceso de dejación de armas de la guerrilla más antigua de América Latina, tres combatientes de las FARC le cuentan a BBC Mundo cómo fue el día que se sumaron al conflicto armado colombiano y cómo fue el día en que finalmente abandonaron el fusil.

2017/06/27

Por Natalio Cosoy / BBC Mundo* Mesetas, Colombia

"Hace poco, unos seis, siete días hice dejación de armas. Se siente como un momento de tristeza. Hay dos partes: una es tristeza y la otra es esperanza".

Así expresa Enrique González, un guerrillero de 24 años que lleva 12 en las FARC, lo que sintió al entregar de manera definitiva su arma. Miles de combatientes ya hicieron lo mismo.

Hasta este lunes, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia fueron un grupo armado.

Este martes, en una ceremonia que contará con la presencia de funcionarios del gobierno colombiano, de Naciones Unidas y del alto mando de ese grupo rebelde, se oficializará el desarme de la guerrilla más antigua de América Latina.

Hace ya un día que todas las armas individuales de los combatientes del grupo insurgente están en contenedores y bajo la responsabilidad de la ONU.

La única excepción son unas pocas, destinadas a labores de seguridad en los campamentos, que se guardarán hasta el 1 de agosto.

Todo como parte del acuerdo de paz firmado entre las FARC y el gobierno en noviembre de 2016.

Los monitores de la ONU ya también conocen la ubicación de unas 900 "caletas" con armamento ubicadas en diferentes zonas del país y se estima que ubicar y vaciar esos depósitos podría tomar dos meses.

Pero para los guerrilleros, que en muchos casos vivieron décadas armados, la entrega de sus armas personales es tal vez el paso más importante y crítico de todo el proceso.

Y, para marcar la ocasión, BBC Mundo viajó a una de las 26 zonas transitorias en la que se han concentrado lo combatientes farianos -la de Mesetas, departamento del Meta, donde se llevará a cabo la ceremonia de desarme- para preguntarles cómo fue el día que recibieron su arma y cómo fue el día que la dejaron.

Ezequiel González - 24 años

Ezequiel González es su nombre de guerra. Entró a las FARC a los 12 años.

Su primer arma se la dieron cuando cumplió 15.

Ezequiel González, nombre de guerra, entró a las FARC a los 12 años. Crédito: Natalio Cosoy / BBC Mundo. 

"Un revólver, fusil no. Como era menor de edad, era porque había muchos operativos en el área y había mucho riesgo. Por seguridad personal, me dijeron: ‘pues tenga por lo menos esto, para que se defienda‘", dice.

Era un Smith & Wesson. "De seis tiros, niquelado".

Ese revólver lo tuvo un año y después le dieron un fusil R15.

"Ya estaba más grande, y tocaba ir a combates y eso, entonces ya me dieron. Tenía 17 años ya, llegaron unas dotaciones y como ha sido responsable con su dotación le podemos dar otra", cuenta.

Su último fusil fue un AK-47 que tuvo ocho años.

"Hace poco, unos seis, siete días hice dejación de armas. Se siente como un momento de tristeza. Hay dos partes: una es tristeza y la otra es esperanza".

Y explica: "Tristeza porque por medio del fusil nos hacíamos escuchar y nos respetaban, y teníamos una seguridad de que éramos nosotros con el fusil, era el que nos defendía. Nadie nos irrespetaba".

¿Y la esperanza? "Vamos a sacrificar a nuestro compañero, al fusil, por ir a hacer política".

¿Cree que va a extrañar el fusil? "Cada día pasa eso, porque era nuestro compañero, era lo que siempre cargábamos, entonces sí, hace falta; pero hay que hacer ese sacrificio por la paz".

Su nombre civil, el que usará a partir de ahora, es Gerson Hernán Pedraza González.

Juliana Verón - 29 años

Su nombre guerrillero es Juliana Verón. Está en las FARC desde los 13 años. Su padre había estado en la guerrilla.

A los 15 años le dieron un arma; un AK-47.

Juliana Verón está en las FARC desde los 13 años. Su padre había estado en la guerrilla. Crédito: Natalio Cosoy / BBC Mundo. 

"Me explicaron cómo se disparaba el fusil, cómo tocaba uno cargarlo, el cuidado que teníamos que tener con las armas para no tener un accidente", cuenta.

"Pues el día que a mí me dieron el fusil fue algo miedoso, porque yo nunca había disparado un fusil y a todos nos da miedo disparar un fusil, pero ya después me adapté a él y compartía muchas cosas con él, en la guardia, en la exploración".

El que dejó, el 18 de junio, era un fusil R-15.

¿Cómo se sintió? "Ese día yo me sentí bien, porque ya no íbamos a violentarnos con el mismo pueblo, porque la paz es eso".

¿Le costó despegarse después de tanto tiempo? "No, no, porque yo soy clara que nosotros estamos luchando por la paz y para poder tener la paz nos toca hacer dejación de armas".

Su nombre civil es Sandra Liliana Estrada.

Edilberto Castro - 24 años

Su nombre de guerra es Edilberto Castro. Ingresó a la guerrilla a los 16 años.

El arma que dejó Edilberto Castro era un AK-47 que llevaba con él desde hacía tres años. Crédito: Natalio Cosoy / BBC Mundo. 

"Yo cuando ingresé, al otro día me dieron fusil, para que nos fuéramos acostumbrando", dice. Era un G3-A3, venezolano. "Es bueno, lo único es que es pesado".

"Cuando recién nos dieron el fusil nos lo enseñaron a desarmar y armarlo, a limpiarlo; lo primero que nos dijeron es que no podíamos meterle tiro en recámara, porque estábamos nuevos".

Dice que siempre le gustaron las armas. "Mire que sí, como que siempre fue mi deseo; a mí no me impulsó una lucha, un principio, no", explica. "Siempre me gustaron las armas, la parte militar, eso fue lo que me impulsó a mí a ingresar".

"Yo dije: ‘si llego a los 18 y no me voy para la guerrilla, me voy para el ejército".

Aunque en enero pasado al llegar al campamento de la zona de transición puso su arma en un armerillo, hizo dejación hace unos diez días.

"Un trámite normal, que acordamos con el gobierno nacional y la ONU", dice que fue. "Le toman el registro de la dotación a uno y después va y la presenta y ya".

El arma que dejó era un AK-47 que llevaba con él desde hacía tres años.

¿Cómo es saber que ya no la tendrá más? "Pues mire que como eso es un paso gradual, uno se va acoplando a eso". No cree que vaya a extrañar el arma.

"Lo que realmente me preocupa a mí en el tránsito a la vida civil es la parte de la estigmatización y la inseguridad".

Su nombre civil es Carlos Andrés Castro.

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