Rostros perdidos en La maleta mexicana

En 2007 apareció una maleta con miles de negativos de Robert Capa, Gerda Taro y David "Chim" Seymour. Una exposición reúne parte de esas fotografías que también ha servido para que mexicanos hijos de refugiados se encuentren con imágenes de sus padres

2014/02/25

Por RevistaArcadia.com


La maleta que apareció en México en 2007 con negativos de Robert Capa, Gerda Taro y David "Chim" Seymour no solo es un valioso documento sobre la Guerra Civil española, sino que también ha servido para que mexicanos hijos de refugiados se encuentren con imágenes de sus padres.

Así le pasó a Julio Fernández Gamero, quien, después de ver el documental "La maleta mexicana" de la cineasta Trisha Ziff tras el hallazgo de estas cajas de negativos, se quedó con ganas de más y se compró el libro que recopila estas imágenes.

"Empecé a verlas y de repente, cuando llegué a la foto de mi mamá, me brincó, me dio un chispazo, empecé a atar cabos, Toledo, enfermera, la fecha, Talavera... y en efecto, era ella", contó Fernández.

María Dolores Gamero tenía 20 años cuando estalló la Guerra civil española y se enlistó como enfermera voluntaria para el bando republicano.  En un hospital de Talavera de la Reina (Toledo, centro de España) fue donde el fotógrafo polaco "Chim" la retrató junto a unas compañeras. En esas imágenes su hijo Julio la reconoció 77 años después de haber sido tomadas.

"Esto ha disparado una gran cantidad de emociones. El asombro, el recordar todo lo sucedido y el tratar de entenderlo, de digerirlo", dijo sobre la foto, que aparece en la exposición La maleta mexicana: El redescubrimiento de los negativos de la Guerra Civil española de Capa, Chim y Taro.

La muestra contiene 250 imágenes del conflicto bélico captadas por los fotógrafos Robert Capa (Hungría 1913-Vietnam 1954), Gerda Taro (Alemania 1910-España 1937) y David Szymin "Chim" (Polonia 1911-Egipto 1956).

"Una cosa muy importante que me ha despertado es una agradecimiento muy especial por toda la herencia que nos ha dejado. Una herencia intelectual, cultural, de muchos tipos", añadió.

María Dolores llegó a México desde Francia en 1939, en uno de los barcos que fletó el Gobierno de Lázaro Cárdenas para auxiliar a los republicanos españoles en el exilio. También llegó a México esta caja, que incluía 165 carretes con casi 4.500 instantáneas de la Guerra Civil (1936-1939), provenientes del trabajo de los tres reporteros desde su compromiso a favor de la causa republicana.

Apareció entre las pertenencias del entonces embajador de México en Francia, el general Francisco Aguilar González, a su regreso a este país.

Los fotógrafos habían reunido los negativos en una caja y se los habían dado a su laboratorista Emerico Chiki Weisz, quien al finalizar la guerra entregó la maleta a alguien no identificado para conseguir que el contenido de la misma estuviese a salvo.

A través de sus instantáneas, Capa, Taro y "Chim" dieron muestra de los enfrentamientos bélicos, de episodios de la vida cotidiana y de hechos relevantes como el salvamento de las obras de arte del Museo del Prado, de Madrid.

En dicha operación participaron dos españoles también exiliados en México, los artistas Roberto Fernández Balbuena y Elvira Gascón Pérez, quienes se conocieron trabajando para la Junta de Incautación y Protección del Tesoro Artístico español.

Ella aparece retratada en una de las fotografías de la muestra, catalogando un cuadro que es sujetado por dos milicianos.

"Mi padre era el presidente de la Junta delegada en Madrid, y ella acudió a la convocatoria que hicieron para acometer las labores del rescate del tesoro artístico. Acababa de acabar la carrera de pintura en la Real Academia de San Fernando de Bellas Artes", contó la hija de ambos, Guadalupe.

Aunque sí conserva algunas otras fotografías de la época y de este hecho, esta en particular no la conocía, hasta que el doctor Mauricio Ramírez hizo una tesis doctoral sobre la obra de su madre y descubrió la instantánea.

"Es como el movimiento que nunca cesa, es tu historia; la llevas en tu sangre y todo el tiempo la llevas dentro; da vueltas, no cesa jamás. Es mantener vivo el sentimiento de respeto y admiración y anhelo de justicia de lo que hizo toda esta gente durante la guerra", dice Guadalupe, quien se ha dedicado a documentar y recopilar las obras de sus padres.

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