Mario Galeano y William Holland, productores de la agrupación. Foto: Brian Cross.

El nuevo sonido caribeño de Ondatrópica

Disponible en todas las plataformas, ‘Baile Bucanero’ es el segundo disco de la agrupación colombiana. Mezcla los sonidos de la costa del país con una variada sonoridad electrónica. Hablamos con Mario Galeano, el productor de la banda.

2017/03/10

Por Daniella Tejada García

Ondatrópica es una propuesta de musical de Mario Galeano y William Holland, han trabajado por más de 10 años con más de 80 músicos. Su segundo álbum, Baile Bucanero, es una articulación de sonidos grabados en el escenario urbano de Bogotá y en la isla de Providencia. Cuenta con una edición de lujo en vinilo y está disponible en todas las plataformas web a partir del 10 de marzo y su lanzamiento oficial será a mediados de mayo en Bogotá.

Hablamos con Galeano sobre el disco y el rumbo de la banda colombiana. 

¿Por qué el disco lleva ese nombre?

Baile Bucanero fue grabado en su mayoría en Providencia. Este lugar está cargado de mitos sobre piratas porque fue una de las islas del Caribe en donde llegaron los británicos a descansar. Recogemos todo lo que hay alrededor de esas historias de las cuevas de los bucaneros y los plasmamos en el trabajo discográfico.

¿Qué tiene de especial esta oferta musical?

Es una mezcla muy variada del repertorio de sonidos de las  islas que históricamente han tenido conexiones con el caribe angloparlante. Posee ritmos que tienen una presencia muy fuerte de calipso, reggae, soukous, mento, entre otras sonoridades.

Grabamos en Old Providence, Centro de Producción de Contenidos Culturales, ubicado en el Teatro Midnight Dream en la isla de Providencia y contamos con la presencia de 35 músicos. Tuvimos en cuenta principalmente instrumentos de Providencia como la mandolina, el jawbone y el lapsteel. Nos pareció importante que estuvieran en el disco porque provienen del legado africano, europeo y estadounidense en la isla. Además, este disco tiene un componente de sintetizadores electrónicos que no estaba tan presente en el anterior trabajo.

El disco, además, está registrado por Brian Cross, un fotógrafo de culto que ha registrado toda la serie de hip hop de Los Ángeles en los años 90. Nos acompañó a la isla e hizo el trabajo de video, fotografía y dictó igualmente unos talleres sobre ello.

¿Cuál es la invitación de Baile Bucanero al público?

Queremos mostrarle a la gente un ángulo más profundo de la música tropical colombiana, que es más raizal. Es una propuesta para quienes están alejados de los temas más comerciales. Por segunda vez Ondatrópica quiso darle importancia a la aparición de músicos legendarios del Caribe. Invitamos a conocer estas tradiciones y a darse cuenta de que el mundo de la música colombiana es muy diverso. Para acercarse a él hay que investigar, es muy común ver que los jóvenes tienen un conocimiento de primera mano sobre las historias del rock internacional pero de la música nacional no saben mayor cosa. Siempre hay esa mirada hacia afuera, como una especie de complejo tercermundista de estar pendiente sólo de lo de afuera.

¿Cuáles son los desafíos del disco?

Si bien es cierto que siempre hemos trabajado con proyectos grandes, es un reto trabajar con muchas personalidades y más si residen en diferentes países. En el anterior disco trabajamos con 50 músicos y lo grabamos en el estudio Discos Fuentes de Medellín. Esta vez seguimos con el propósito de vincular más personalidades y, además, quisimos involucrar a músicos propios de Providencia. En Bogotá también grabamos 4 días con otros músicos que no podían viajar a los estudios de allá. El reto fue saber que venían muchas personas desde ambientes muy diferentes. Fue una mezcla muy particular que Ondatrópica ha querido buscar siempre. 

¿Cómo definieron el sonido de Ondatrópica?

Está basado en una búsqueda estética entre lo que se hizo en los años cincuenta y setenta en el país. Estamos siempre grabando en medios análogos y microfonería de esos años. Hay muy poca edición porque preferimos hacer un producto un poco más real. Sacamos todos los discos en formato de vinilo por lo que representa el arte, las fotos, las letras y todo lo que puede abarcar esa estética.

Cuéntenos sobre sus influencias...

El salsero colombiano Julio Ernesto Estrada, más conocido como Fruko, ha sido uno de los músicos más reconocidos que nos ha influenciado y ha hecho parte de nuestro trabajo. Nuestros proyectos también han contado con la presencia de Adolfo Castro, ‘Papa Salá’; Guillermo Navas, quien fue baterista de Lucho Bermúdez; Gustavo García, ‘Pantera’, trombonista de Fruko y sus tesos, los Latin Brothers y otras grandes orquestas de la época dorada de los años 70 en el país. Por lo menos los primeros 50 músicos que han estado con nosotros son mayores de 60 años. Son personalidades que poseen historias biográficas gigantescas y todos tienen más de 10 o 20 discos. Son trombonistas, pianistas, directores de orquesta, percusionistas y bajistas.

William Holland y yo llevamos desde casi 20 años explorando esos universos tropicalistas Pues, yo empecé desde los 14 años con Los desechables, un grupo de punk en Bogotá en 1993. Después de empezar a estudiar música y a entender este lenguaje y al darme cuenta de lo que pasaba en Colombia empezamos a descubrir música que nos llamaba la atención. Viajamos por las regiones descubriendo música y aprendiendo a tocar los instrumentos tradicionales. Fue una forma punketa de acercarnos al folklor colombiano porque no quisimos complacer a nadie. Quisimos siempre ver un ángulo más crudo y real de la música raizal colombiana. 

Hemos tenido un acompañamiento significativo del British Council desde el primer disco. Gracias a los recursos que conseguimos hemos podido hacer un proyecto muy ambicioso porque todos los artistas estamos dispersos por el continente. Es importante reconocer que el apoyo de las instituciones cumple un papel trascendental en el desarrollo artístico del músico colombiano. También tuvimos un apoyo del Ministerio de Cultura para acceder al estudio musical de Providencia. Durante este intercambio hicimos una serie de talleres para los músicos de la isla y también de fotografía y video para hacer un encuentro verdadero con ellos. Estos talleres de de producción y composición fueron planeados desde antes y fueron paralelos a la grabación.

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Los 15 temas del disco están disponibles aquí.

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