Ming Xie, Pianista Chino.

Cinco para la Décima

Hace diez años se inició uno de los más ambiciosos proyectos para la música culta en Bogotá. Este año, la Serie Internacional de Grandes Pianistas, en el Teatro Colsubsidio, es una cita obligada para legos y expertos.

2017/01/26

Por Emilio Sanmiguel, Bogotá

Lo que empezó como un experimento se convirtió en el más importante evento pianístico del país. La Serie internacional de grandes pianistas del Teatro Colsubsidio siempre es una apuesta arriesgada, pues no se trata de organizar recitales a lo largo de cinco sábados consecutivos. Eso no tiene misterio, con darle una ojeada a la programación de tres salas de Londres, Berlín, Tokio o Nueva York, ya está.

Como se trata de un evento organizado por una caja de compensación, no tendría presentación invertir cientos de miles de dólares y presentar cinco luminarias, de esas que, como lo denunció Norman Lebrecht (When the Music Stops, 1996) con sus colosales honorarios arruinan el mundo de la música.

Con el piano se viene presentando un fenómeno sin precedentes, pues los grandes, grandísimos pianistas ya no se cuentan con los dedos de la mano. Los conservatorios de prestigio avanzan a pasos agigantados, los niños prodigio dejaron de ser una rareza y deben demostrar en la edad adulta que efectivamente son prodigios para competir en una guerra a muerte con sus colegas.

La selección natural pone las cosas en su sitio. Es cierto que la mayoría puede tocar con solvencia una Rapsodia de Liszt, una Suite de Bach, Islamey de Balakirev o la Hammerklavier de Beethoven; pero, no todos tienen ese algo que les permite estar en la selección que llega a las grandes salas o se alza con la medalla de oro de las competencias internacionales.

Es de esa selección de pianistas grandes artistas que se han probado ante los auditorios más exigentes que se ha nutrido a lo largo de diez temporadas esta Serie internacional de grandes pianistas que se inicia el 28 de enero y va hasta el 25 de febrero en el Teatro Colsubsidio. 

Son músicos que no tienen más alternativa que actuar con la convicción de darlo todo; lo que no ocurre siempre con las luminarias que, escudadas en un nombre, hasta se dan el lujo, no siempre, de tocar impecablemente sin trascender.

Esa ha sido la tónica. Todo parece indicar que esta no será la excepción. El otro puntal está en el repertorio de los programas. No tiene sentido un recuento pormenorizado de las obras que se van a interpretar, mejor darle una ojeada, subjetiva, desde luego, a lo excepcional que eventualmente proponen.

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Ming Xie y Beethoven

El chino Ming Xie, que estudió primero en su país y luego en Julliard de Nueva York, ya pasó por el Palau de la Música de Barcelona y el Alice Tully Hall de Nueva York. Además de las Variaciones Paganini, de Brahms, o el Preludio coral y fuga de Franck, enfrentará la Sonata nº.2 de Beethoven, una obra de altísimo riesgo, porque es del primer estilo beethoveniano, es un terreno minado que exige respeto por la tradición, pero, debe permitir que asome el temperamento pasional del compositor. Pianistas muy experimentados eluden esta sonata, porque al menor desliz se puede salir de control.

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Alexei Chernov y Schubert 

El palmarés de este ruso, egresado del Conservatorio Tchaikovsky, incluye el oro en más de diez concursos internacionales. Su recital es una prueba de fuego pues tocará la dificilísima Sonata de Liszt. Sin embargo, se le medirá a la Sonata en do menor D. 958 de Franz Schubert, que exige al pianista ir a las profundidades del compositor, porque más que una obra maestra es el testamento musical de uno de los genios más complejos de la historia.

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Herbert Schuch & Gülru Ensari y Stravinsky 

El dúo a cuatro manos de un alemán y una turca garantiza el ideal de individualidad y compenetración. Será novedoso oírles la combinación de Valses de Brahms y Hindemith en arreglo de Hindemith, o las Variaciones sobre un tema de Schumann de Brahms, pero la joya del programa es  La Consagración de la primavera, de Stravinski, porque se trata de una de las obras más complejas de la historia, por su ferocidad primitiva, complejidad rítmica, colorido y detalles en la sonoridad. Una prueba de fuego.

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Mikhail Mordvinov y Haydn 

Su repertorio va de los barrocos a los modernos. Dificilísimo decidir, porque va a tocar los Estudios Sinfónicos de Schumann y la Sonata Tempestad  de Beethoven. Tomo partido por la Sonata en do menor Hob. XVI: 20 de Haydn, que es la n.º 33, y obliga al pianista, sin moverse un centímetro del clasicismo, a alcanzar el espíritu pasional e inspirado de Haydn, y dentro del equilibrio del estilo darle cabida a la gran expresión.

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Nikolai Kuznetsov y Tchaikovsky 

Tiene 22 años y medallas de oro en grandes concursos. Su programa es ruso hasta los tuétanos: Cuadros de una exposición de Músorgski y Las estaciones de Tchaikovsky. Es verdad que para los Cuadros debe salir a escena con toda la artillería pianística, pero, en Las estaciones debe resolver 12 piezas que, en medio de una asombrosa unidad, son en realidad muy diferentes entre sí, sin cabida al virtuosismo, porque es música de una enorme pureza. De las dos obras del programa, es la más novedosa para el público de Bogotá.

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