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Inglaterra celebra a Shakespeare (y se olvida de Cervantes)

Desde nuevas series hasta caminatas culturales, pasando por exposiciones, el país anglosajón ha rendido tributo a su principal dramaturgo en el aniversario 400 de su muerte, al tiempo que ha pasado por alto a su homólogo español, quien también falleció en 1616.

2016/04/27

Por Christopher Tibble

A pesar de un clima un tanto anodino y de las esporádicas lluvias, durante el último fin de semana de abril miles de londinenses abandonaron sus casas para conocer, a orillas del río Támesis, el proyecto que recibió la casi unánime aprobación de la crítica. El teatro Shakespeare’s Globe, el principal propulsor de la obra del dramaturgo en Inglaterra, instaló en el costado sur del malecón, entre Westminster Abbey y el Tower Bridge, un total de 37 pantallas con películas de 10 minutos, unos fragmentos de las piezas que escribió Shakespeare entre 1590 y 1616. Así, en un recorrido de 2.5 millas, los transeúntes pudieron acercarse a distintas adaptaciones de clásicos como Hamlet, Romeo and Juliet y A Midsummer Night’s Dream.

La ambiciosa instalación es solo una de las muchas maneras en las que Inglaterra ha conmemorado la vida y obra del dramaturgo. En televisión, además de un puñado de especiales puntuales, la BBC prepara el Shakespeare Festival, una temporada entera de adaptaciones e interpretaciones, así como una nueva comedia titulada Upstart Crow, escrita por Ben Elton (Blackadder) y protagonizada por David Mitchell (Peep Show).

Por otro lado, el British Film Institute (BFI) lanzará un extenso programa de cine sobre Shakespeare, que incluye un tour de proyecciones en 110 países y el documental Play On!, sobre las más de 500 cintas basadas en sus obras que se grabaron durante los años del cine silente. En el transcurso del año también habrá un sinfín de tributos, conciertos y montajes escénicos en todo el Reino Unido, por no mencionar la iniciativa Shakespeare Lives, del British Council, que busca acercar a unas 500 millones de personas en todo el mundo a la obra del dramaturgo.

Pero entre todas las celebraciones, quizá la más interesante es, por los detalles y la construcción de su guion, la exposición Shakespeare in Ten Acts de la British Library. La muestra, abierta hasta el 6 de septiembre, se acerca de diez maneras a la figura del dramaturgo, haciendo énfasis en la manera en cómo se ha entendido y adaptado su obra durante los últimos 400 años. La exposición está así dividida en diez cuartos: la primera función de Hamlet en 1600; la consolidación de Shakespeare en el Blackfriars Playhouse, el principal teatro de la época, hacia 1611 con The Tempest; la manera en que sus piezas empezaron a ser producidas por fuera del Reino Unido; la primera vez que una mujer actuó en una de sus obras, el 8 de octubre de 1660; el notorio plagio de 1795, cuando el abogado William Henry Ireland “descubrió” escritos inéditos del dramaturgo; el primer actor negro que interpretó a Otelo en 1825; las interpretaciones sueltas de sus obras, como el King Lear (1681) de Nahum Tate, que tenía un final feliz; la revolucionaria adaptación que hizo Peter Brook de A Midsummer Night’s Dream en la década de los setenta; las detalladas reconstrucciones escénicas de su sus piezas a comienzos del siglo XXI en Londres y las producciones experimentales como el Hamlet (2013) de The Wooster Group, que recurren a herramientas digitales para experimentar con la dramaturgia del británico.

¿Y Cervantes?

Al mismo tiempo que se conmemora a Shakespeare, en Inglaterra no se evidencia un interés por celebrar el aniversario 400 de la muerte de Miguel de Cervantes. De hecho, su figura ha pasado tan desapercibida que en su edición impresa el diario The Times dedicó al asunto un artículo titulado Cervantes is forgotten on quixotic anniversary (Cervantes es olvidado en aniversario quijotesco). En la nota, Julio Crespo MacLennan, director de Instituto Cervantes en Londres, aparece citado explicando que “si no hubieran muerto en la misma fecha, en el mismo año, entonces obviamente este sería el año de Cervantes”.

Otros medios, como la BBC, han intentado explicar la situación argumentando que el británico es un escritor mucho más popular que el español. Una encuesta de 2015, se lee en la nota, descubrió que apenas 2 de cada 10 españoles dicen haber leído Don Quijote de la Mancha, mientras que solo 50 por ciento de los encuestados reconocen el nombre real del protagonista, Alonso Quijano. Además, si bien las obras de ambos han sido traducidas a más de 100 idiomas, los dramas de Shakespeare han sido la fuente de por lo menos 1.000 guiones de cine, mientras que no más de 50 cineastas han intentado llevar a El Quijote a la pantalla grande.

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