Karzan Kader, director de 'Bekas'

"Soñaba con Rambo y con pedirle que matara a Saddam", Karzan Kader

Arcadia habló con el director de Bekas, la conmovedora película sobre dos niños que sueñan con llegar a 'América' para conocer a Superman. La cinta se estrena el 30 de agosto en Colombia.

2013/08/27

Por RevistaArcadia.com

 

¿De dónde viene el título de la película? ¿Qué quiere decir Bekas?

Bekas es una palabra cuyo significado se refiere al destino en la vida de una persona. Se refiere a las personas que están solas.  Quienes no tienen familia, quienes están completamente solas, están ‘Bekas’ en este planeta.

¿Qué recuerda de su vida en Kurdistán?

Recuerdo a mi madre rezando cada mañana antes de que fueramos al colegio y que era muy importante que nos quedáramos en silencio mientras ella rezaba para que Dios pudiera escuchar sus oraciones. Nos solía decir: “pasen con la cabeza levantada junto a los soldados. No dejen que vean que les tienen miedo”. 

Muchos conocidos y amigos nuestros murieron, y faltó poco para que nuestra familia fuera herida o asesinada también. Mi padre llegó a casa un día y nos dijo a todos: ‘Si nos quedamos un día más moriremos. Yo no quiero morir acá; prefiero morir en el camino hacia la libertad’.

¿Qué imagen tenía de 'América cuando era niño?

Para mí América era un lugar del que todo el mundo hablaba bien. Todo el que conocía hablaba de América y me decía que allí había casas y edificios tan altos que llegaban a las nubes. Y que había luces en todas partes y que no había guerra; que había comida para todos, y que todos iban al colegio y que todos tenían una casa. Como un niño de la guerra esto sonaba como un paraíso para mí, y yo soñaba con vivir allí con mi familia.

¿Pensaba que algún personaje del cine de Hollywood era real?

Vi Rambo por primera vez cuando estábamos en mitad de la guerra con el Iraq de Saddam Hussein, la ví y pensaba ¡wow! Este tipo, Rambo, que valiente es, y es grande y fuerte y todos esos músculos… Lo necesitamos acá para matar a Saddam y a su ejército. Pensaba en conocerlo y contarle todo lo que nos había pasado y que se deshiciera de Saddam. Él era mi Superman. Así como Zana le dice a su hermano en la película que ha hecho una lista para Superman con los nombres de todos aquellos que lo han tratado mal, eso mismo hice yo. Pero hice mi lista para Rambo.

Significa muchísimo tener un héroe en tu vida cuando creces en medio de la guerra. Es muy importante; desearía que cada niño en el mundo tuviera uno.

La cinta muestra una realidad dura, pero el tono es alegre y cómico. ¿Cómo hizo para adaptar el drama que vivió y para contarlo de esa forma?

Fue muy difícil. Cuando has llenado tu tanque interior de horrores y has vivido las injusticias del mundo cada día, haces lo que sea para poder reírte un poco. Haces lo que sea para tener un momento de diversión. Para mí era muy importante no hacer de Bekas una película de guerra, o una cinta eminentemente política. Mi visión sugería que entre menos guerra y menos política, el mensaje llegaría más lejos.

Viví con mis abuelos en Kurdistán en un pueblo pequeño con muchos animales donde solo teníamos una pequeña radio amarrada con cinta pegante  y ese era nuestro único canal de entretenimiento.

Cada noche mi abuelo me contaba una historia, y cada noche la historia era distinta, nunca repetía y cada historia era distinta. Recuerdo intensamente que solía pensar: ‘quiero ser como el abuelo’, quería poder contar historias a otros como lo hacía él.

Sobre su vida en Suecia

En Kurdistán la vida era difícil y cada día parecía durar un año para mí porque sentía miedo todo el tiempo. Cuando estábamos en Suecia me di cuenta de que podíamos vivir sin miedo. Que uno no debía caminar sintiéndose asustado, o miserable, o menospreciado.

En Suecia aprendí sobre la justicia. Aprendí que la guerra está mal y que nadie debería pasar hambre ni vivir con miedo. En Suecia me desarrollé y exploré otro lado de mí y pude descubrir para qué era bueno y luchar por mis sueños. Pude ir a la escuela y descubrí mi voz y mi talento. Si me hubiese quedado en Kurdistán a lo mejor estaría muerto, o me hubiese hecho soldado. No habría tenido la posibilidad de aprender que hay vida más allá de la guerra.

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