Fotograma de 'Sweet Dreams'

Con ‘Sweet Dreams’, Marco Bellocchio conmovió a Cannes

El drama doméstico del director italiano inauguró la competencia Quincena de Realizadores.

2016/05/13

Por Carlota Moseguí* Cannes

Una madre invita a bailar un twist improvisado en el salón a su hijo de nueve años. Sus movimientos son patosos y la sincronización imperfecta, pero ninguno se siente avergonzado porque nadie más puede verlos. Esta escena, que a simple vista resulta un momento de suma trivialidad en la vida doméstica de los personajes es, en realidad, uno de los arranques más conmovedores de esta edición del festival.

En dicha secuencia, Marco Bellocchio nos presenta el microcosmos de fantasía, seguridad y sosiego en el que se desempeñará la infancia del pequeño Massimo. Se trata de un universo imaginario que ha creado su madre –una enferma depresiva– para que ambos se sientan protegidos del mundo exterior. Pero, cuando la progenitora fallece, Massimo deberá enfrentarse solo a todos los peligros reales que ésta había maquillado con el poder de la imaginación.

La exquisita Sweet Dreams (‘Fai bei sogni’ en su título original) es al mismo tiempo una representación del despertar del protagonista hacia su adolescencia y la compresión de su mundo tras la muerte de su madre. Por otro lado, el nuevo film del director de Vincere ilustra la soledad y el vacío de aquellos que viven sin haber superado el luto de un ser querido. Sus embelesadas dos horas corresponden a una sucesión de anécdotas fútiles que transcurren durante los treinta años que siguen al accidente: una conversación con su profesor de ciencias discutiendo teología, su primera consulta médica por un ataque de pánico, una escapada con su padre en un estadio de fútbol, su empleo de fotoperiodista documentando las atrocidades de la guerra de Sarajevo.

Asimismo, el film de Bellocchio comparte muchas semejanzas con la nueva película de Pedro Almodóvar, que tras su estreno exclusivo en España compite en Cannes por la Palma de Oro. Sweet Dreams y Julieta exploran la relación de sus protagonistas con un trauma del ser querido ausente que les acompaña y malmete de por vida.

La trama del nuevo melodrama de Almodóvar se centra en la búsqueda obsesiva de Emma Suárez por encontrar a su hija desaparecida. Bellocchio, en cambio, sitúa las inquietudes de Massimo por descubrir cómo murió su madre en un segundo plan. En otras palabras, a diferencia de Julieta, el enigma por resolver no eclipsa el encanto de la película.

Igual que su anterior y excelente relato vampírico Sangue del mio sangue, Sweet Dreams es una historia de fantasmas del pasado que se manifiestan en el presente para impedir el futuro. El drama de un hombre en tres actos; o bien, tres épocas reunidas y narradas a partir de cuidadosos saltos temporales que forman el patchwork laberíntico de la memoria.

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