Tijuana

Tijuana, donde rebotan los sueños

Si las fronteras dividen, también inspiran. Tijuana, la ciudad invitada de la Fiesta del Libro de Medellín, tiene un lazo innato con los límites, que a su vez la define y la hace cambiar.

2014/09/12

Por Christopher Tibble

Ubicada en el estado de Baja California, en el extremo más noroeste de México, Tijuana es la ciudad ideal para hablar de fronteras. No solo porque colinda 24 kilómetros con Estados Unidos y cada día produce 300.000 cruces fronterizos con San Diego, sino también porque la cercena un muro, aquel construido por los estadounidenses en 2006 para frenar los inmigrantes ilegales. Es una ciudad que desde que nació hace 125 años ha estado marcada, y en gran parte definida, por los limites, tanto físicos como culturales.

 “Tijuana no fue fundada como otras ciudades mejicanas que vienen de la cultura precolombina. Hace parte, por el contrario, de una zona donde pernoctaban los grupos indígenas del baja californiano. Más bien es a partir de una división territorial que se denomina. A partir de 1914, con el asunto del cierre del cruce de las fronteras con Estados Unidos, la ciudad se aprovecha económicamente de la cuestión de aduanas. De toda Latinoamérica, se convierte en el cuello de botella donde desembocan y rebotan los sueños de muchas personas que quieren cruzar a Estados Unidos”, explica Victoria Sotelo, coordinadora de cultura popular del Instituto Municipal de Arte y Cultura de Tijuana.

 Para Sotelo, como para muchos de los 120 integrantes que conforman al delegación mejicana de la Fiesta del Libro, la relación entre Tijuana y la frontera ha funcionado como una inagotable fuente de inspiración por la cantidad de flujo de personas y la falta de permanencia. El limite fronterizo ha sido explotado por el contrabando, el narcotráfico y la inmigración ilegal (que ha cobrado más de 100.000 vidas), pero también ha llevado a que los tijuanenses se repregunten constantemente su identidad, resultando en una serie de expresiones creativas únicas. “Creo que hablar de Tijuana sin hablar de fronteras es difícil. Como un compañero dice, Tijuana está en la adolescencia. Quiere saber quien fue su padre, quien fue su madre, y eso es muy bueno por que genera un proceso de rediseño y reinvención” argumenta Sotelo.

 “Se puede decir que Tijuana incluso tiene más cultura que el D.F. pues allí los habitantes tienen a los gringos enfrente y eso los motiva más”, aseguró en una charla el periodista mejicano Alejandro Almazán. A Tijuana llegan personas de toda América Latina que quieren cruzar la frontera pero no lo logran. También se encuentran aquellos que han sido devueltos. 

Esa amalgama cultural, compuesta de mejicanos, salvadoreños, colombianos, entre otros, hace que sea un lugar sin igual. De ahí han salido escritores como la poetisa Rosina Conde, el escritor de novela negra Heriberto Yépez y Luis Humberto Crosthwaite, que explora en su obra el dilema de vivir en el límite entre Estados Unidos y México. Es el ejemplo perfecto de cómo la violencia, la desigualdad y el constante enfrentamiento con un poder superior pueden ser catalizadores de cultura. 

 

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